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Cultura en las pantallas

El objetivo del colectivo de la Associació Cultural Anima't es ofrecer una programación estable y promover una cultura menos estandarizada a partir de proyecciones de cine de autor

Amalia Alonso

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Público y miembros de la entidad antes de un pase. FOTO: LL.MILIÁN

Público y miembros de la entidad antes de un pase. FOTO: LL.MILIÁN

Los únicos cines ubicados en el núcleo urbano de la ciudad no son suficientes para los tarraconenses, o eso demuestra el público fiel que se reúne los domingos en el Auditori de la Diputació de Tarragona. La asociación cultural Anima’t ha organizado, durante esta temporada, 22 proyecciones cinematográficas en versión original, así como un ciclo de cine familiar pensado para los más pequeños de la casa. «Hay muchas propuestas culturales interesantes que no llegan a nuestra casa», afirma Jacob Dalmau, presidente de la entidad. «Anima’t se debe todavía al motivo que la hizo nacer en 1994, dotar al Camp de Tarragona de una programación estable y cambiar los hábitos de consumo culturales a favor de una cultura menos estandarizada», añade.

La falta de ofertas de música en vivo más allá de las fiestas mayores fue el motor que impulsó la creación del colectivo. En una primera etapa, bajo la etiqueta de Tarragona Cultura Contemporània (TCC), la asociación llevó su programación a espacios como el Magatzem, Sala Golfus o Sala Zero. «Fue una etapa de alta intensidad en la que la convivencia entre el sector público y privado permitió que el cine y la música que se veía en las grandes ciudades llegaran a Tarragona cada mes», recuerda Dalmau sobre el primer período de 15 años de la entidad. La actividad de la segunda fase, desde el 2010 y hasta la actualidad, es inferior, tal y como explica el presidente, por factores como «la crisis y la entrada del gobierno socialista en el Ajuntament». Aun así, desde sus inicios, Anima’t ha programado más de 1.500 conciertos y 700 películas.

Hoy por hoy, la asociación tiene el foco puesto en el cine, ya que se trata de una actividad que no le supone riesgos económicos gracias a un público muy consolidado. Esta fidelidad, prácticamente ciega, se debe a los diferentes criterios que la organización tiene en cuenta a la hora de elegir las películas: contemporaneidad, arte, el contenido por encima del espectáculo y que no se hayan visto en el territorio. El denominador común de las propuestas es su categoría de cine de autor. «Los films programados son el resultado de una idea de alguien que le ha llevado a hacer una película», comenta Dalmau. «Por tanto, no se han construido únicamente con una intención de rendimiento económico, aunque probablemente muchos de ellos tengan éxito en taquilla por su calidad y singularidad», continúa.

Detrás de Anima’t hay un grupo de siete personas que se amplía hasta el doble si se tiene en cuenta el equipo de cine. Un colectivo multidisciplinar donde «el buen rollo abunda». Su carácter voluntario genera un ambiente relajado en el que los participantes se unen para compartir inquietudes culturales. «Con las herramientas de la red no nos hace falta un espacio físico», dice Dalmau. «Cuando nos tenemos que reunir físicamente lo hacemos en casa de alguno de los miembros; online estamos en contacto cada día».

Desde la asociación, están orgullosos de haber situado Tarragona en el mapa estatal e internacional de la música en directo y haber generado, poco a poco, una pequeña industria local con su propia audiencia fiel. Sin embargo, piden que se impulse la cultura de forma planificada, ya que son de la opinión de que la continuidad de la programación genera público por sí misma. «Si no se mira a medio y largo plazo, se actúa de urgencia y tan sólo se crean acciones puntuales», concluyen.

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