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DIA pagará 125.494 € a una franquiciada de Tarragona por falsear datos

La Distribuidora Internacional de Alimentación alteró las cifras de uno de sus supermercados que no era rentable y lo hizo viable para que una mujer se quedara con el negocio

ÀNGEL JUANPERE

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Actualmente, el Dia del Passatge Ferrer i Duran está gestionado por la propia empresa. FOTO: ALBA MARINÉ

Actualmente, el Dia del Passatge Ferrer i Duran está gestionado por la propia empresa. FOTO: ALBA MARINÉ

La Distribuidora Internacional de Alimentación SA (Diasa) falseó las cuentas de resultados de un supermercado situado en el Passatge Ferrer i Duran, en la Part Baixa de Tarragona. Lo que era un negocio ruinoso pasó a ser, por arte de magia, uno atractivo y con beneficios.

Así se lo vendieron a Conchi Medina, una trabajadora de dicha empresa y que se hizo con la franquicia. Pero los números no cuadraban, mientras que la distribuidora le seguía enviando género que ella no había pedido. La mujer entró en depresión ante tal situación, hasta que finalmente cerró el negocio.

Diasa presentó una demanda contra Conchi Medina, a la que acusaba de incumplir el contrato. Le pedía 48.728 euros de indemnización por el tiempo que tardó en desalojar y entregar la posesión del local así como 266.000 euros por los meses que supuestamente tardó en entregar el local.

Pero el argumento de la afectada era muy diferente, y es el que finalmente ha estimado la magistrada del Juzgado de Primera Instancia 1 de Tarragona, que ha condenado a la distribuidora a pagar a la mujer 125.494,97 euros más intereses. En esta cifra se incluyen los 10.000 euros en daño morales, recalca el abogado de la mujer, Ramon Piñol.

Ello en base a que la mujer tuvo que acudir al psiquiatra por los problemas con la franquicia, al verse con la necesidad desde un primer momento de inyectar continuamente dinero al negocio, teniendo incluso que efectuar un crédito hipotecario sobre la vivienda familiar, sin que observara ninguna ganancia ni posibilidad de obtenerla. Y al final, cuando la situación era insostenible, le dejaron de servir mercancías y se vio obligada a cerrar la tienda. Se encontró con un negocio cerrado y con muchas deudas.

La magistrada dice que la empresa no dio a la mujer la información precontractual ni en el plazo señalado por la ley –se la dio un día antes de firmar el contrato, el 6 de septiembre de 2010– ni con un contenido veraz. Diasa incrementó un 5% la venta real mensual sin justificación.

Además, tenía unos gastos de 5.144,90 euros y en cambio presentó unos de 2.896,32. Y el gasto de personal era en realidad de 11.281,44 euros y la empresa decía 8.447,60 euros al mes. En total, el supermercado tenía unas pérdidas mensuales de 209,10 euros y, en cambio, la empresa anunciaba unas ganancias de 4.100,56 euros.

Diasa incluso suscribió con un banco una tarjeta Oro para que la mujer pudiera continuar con la adquisición de mercancías para la tienda. Si bien la tarjeta figuraba a nombre de dicha empresaria, no estaba a disposición de ella sino que permaneció en los almacenes de la distribuidora. De esta forma, se pagaba la mercancía antes de que la misma fuera recibida por la destinataria.

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