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Dañadas el 70% de las barcas del Club de Vela Platja Llarga

Los daños ascienden a más de 30.000 euros, que no cubren el seguro. Los bomberos tuvieron que cortar ayer tres árboles que impedían el acceso a un cámping cercano
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Así quedaron las embarcaciones del Club de Vela después de las fuertes ráfagas de viento. FOTO: DT

Así quedaron las embarcaciones del Club de Vela después de las fuertes ráfagas de viento. FOTO: DT

Dos días después del fuerte vendaval que arrasó desde el espacio portuario de Tarragona hasta El Catllar y Els Pallaresos, la zona comienza a recobrar cierta tranquilidad. Durante la jornada de ayer se comenzaron a serrar y retirar los árboles de grandes dimensiones que habían quedado volcados y que no afectaban a la circulación. Una situación muy diferente es la de la urbanización Florimar, en Boscos de Tarragona, una zona comunitaria que tiene todavía los pinos en el suelo a la espera de que pase el perito para evaluar los daños causados el miércoles.

El Club de Vela Platja Llarga  sufrió importantes desperfectos en sus embarcaciones, que se guardan al aire libre en la arena. La entidad dispone de unas 80 barcas de todo tipo –catamaranes, patines catalanes y monocasco–, la mayoría de las cuales –unas 60– se encontraban a la intemperie, comenta el presidente, Abel Perea. 

Foto: Lluís Milián

La mayoría de las embarcaciones que estaban en el exterior de las instalaciones –aproximadamente un 70 por ciento–  han sufrido algún tipo de daño. «Entre ocho o diez posiblemente se tendrán que tirar, porque costaría más la reparación que comprarlas de nuevo», comenta el presidente de la entidad.  

La Escola de Vela tiene cinco patines y cuatro catamaranes, mientras que el resto de las embarcaciones son de propiedad particular. 

Pendiente de valoración

Todavía no han podido evaluar exactamente los daños porque se está a la espera del perito. «Ahora estamos mirando los desperfectos embarcación por embarcación», asegura Abel Perea. Pero añade que seguro que ascienden a más de 30.000 euros, «un solo mástil de catamarán cuesta entre 3.000 y 4.000 euros». Comenta que los daños no los cubre el seguro porque la velocidad del viento fue muy alta, «fue un viento excepcional».

Foto: Lluís Milián

Pero a pesar de estos contratiempos, el Club de Vela podrá abrir hoy con normalidad, «podremos ofrecer las actividades habituales. Hay la ilusión de continuar con el club para que dé servicios a los niños», comenta Abel Perea. Añade que ya se han colocado todas las embarcaciones en su sitio.

El Club de Vela Platja Llarga  se instaló en 1982. «Algunos socios me han comentado que hace 22 años sufrimos una fuerte tormenta, pero no tan intensa como la de esta semana», recuerda el presidente de la entidad, quien pide a las instituciones ayuda «para seguir adelante».

Cámping bloqueado

Muy cerca se encuentra el cámping Las Salinas. Minutos antes de las diez de la mañana, los bomberos recibieron la petición para desplazarse al acceso ya que había tres árboles grandes en medio del camino que impedían salir al recinto. Dos dotaciones acudieron al lugar y, con la ayuda de una motosierra, comenzaron a cortar los gruesos troncos, un trabajo que se prolongó hasta primeras horas de la tarde. También se encontraba un palo de Telefónica a punto de caer. Recogieron los cables para que no obstacularizaran el camino. 

Por otra parte, los bomberos también fueron solicitados para revisar un árbol que estaba muy inclinado cerca de la antigua carretera N-340, en el acceso a la Platja Llarga. 

Todo sigue igual

Mientras tanto, en la urbanización Florimar, al lado de Boscos de Tarragona, la situación seguía ayer igual porque el perito no pasará hasta el próximo lunes. Allí, el viento arrancó entre 20 y 25 árboles, según Montse Vivas, una de las inquilinas. De hecho su vivienda fue la única que se vio afectada por la caída de uno de estos grandes árboles, lo que le provocó una grieta. «No podemos tocar nada hasta que venga el perito», comenta al Diari. De hecho, ayer los técnicos de Endesa acudieron a retirar un cable que había caído, pero no tocaron el árbol. 

Foto: Lluís Milián

En el lado opuesto de la urbanización –compuesta por 64 bungalows– sí que hubo árboles que cayeron sobre el tendido eléctrico, lo que causó que algunas casas se quedaran sin suministro eléctrico.

Salidas de los bomberos

A pesar de las horas que han pasado desde el vendaval, los Bombers de la Generalitat siguieron realizando ayer intervenciones relacionadas con el fenómeno meteorológico. A las 8.10 horas de la mañana se desplazaron a la calle Tres de Bonavista, donde unas láminas de la ventana de un balcón de un piso –donde no había nadie– amenazaba con caer a la vía pública. 

Tres horas más tarde acudieron a la calle De les Cases Noves, en Aiguamúrcia (Alt Camp), donde un palo de Telefónica estaba a punto de caer de una fachada de la que se habían desprendido también unos trozos. Dichos cables se habrían desprendido de la fachada de una casa porque se había soltado una de las grapas que los aguantaban.

A la una menos cuarto una dotación se trasladó al número 16 de la calle Vapor de Maó, en Valls. Revisó una fachada donde había una estructura metálica en una zona que ya habían balizado.

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