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De primaria a secundaria: 'Hay que conocer a los alumnos, no basta un número'

Ejemplos de buenas prácticas en la transición de primaria a secundaria

Norián Muñoz

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En el Institut Tarragona hacen unas colonias al comienzo de 1º para que los chicos se conozcan. Foto: Cedida

En el Institut Tarragona hacen unas colonias al comienzo de 1º para que los chicos se conozcan. Foto: Cedida

Viene de: Más de 1.600 alumnos dan el 'salto' de primaria a secundaria en Tarragona

Aunque el Departament d’Ensenyamet pauta bien las reuniones que se deben celebrar y lo que se debe hacer para coordinar el traspaso de alumnos de las escuelas a los institutos, algunos centros han decidido ir más allá y poner en marcha sus propias estrategias. Algunas de esas buenas prácticas se compartieron durante las jornadas ‘De la educación primaria a la secundaria’ que organizó recientemente la Comisión de Mapa Escolar del Consell Escolar Municipal de Tarragona.

Uno de esos ejemplos es el de las escuelas Pax y Pràctiques con el Institut Tarragona, centros adscritos. Pilar Montemayor, jefa de estudios del instituto, lo resume: «Es primordial conocer a los alumnos, no basta con tener unos números y unos nombres».

En este instituto el ‘traspaso’ comienza con una reunión de tutores de sexto y el equipo directivo donde se habla en profundidad de cada niño: calificaciones, necesidades educativas especiales, conducta, familia, liderazgo, amistades...».

Con esta información conforman grupos heterogéneos pero donde se intenta que los chicos puedan coincidir al menos con un amigo.

Una vez conformados los grupos vuelven a ponerse en contacto tutores de sexto de primaria y 1º de la ESO, estos referentes se vuelven a hablar cada vez que hace falta. La comunicación entre escuelas e instituto, de hecho, es constante y también hay reuniones entre especialistas de las distintas asignaturas.

Al terminar el primer trimestre el instituto envía a las escuelas las calificaciones de los que fueran sus alumnos. El proceso se repite incluso hasta que llegan a cuarto de la ESO.

Pero el esfuerzo no es sólo en el aspecto docente, también entra en juego lo social. Hacia el mes de abril los alumnos de sexto de las escuelas adscritas van una mañana al instituto con sus tutores. A la hora del patio comparten una coca con chocolate con los alumnos que en ese momento se encuentran en primero de la ESO, con quienes pueden hablar, de una manera informal, sobre todas sus dudas.

Los chicos de sexto vuelven al instituto después, junto a sus padres, en la sesión de puertas abiertas. También hay reuniones con los representantes.

En septiembre, apenas comienza el curso, organizan unas colonias completamente lúdicas de dos días. La idea es que los chicos que vienen de escuelas diferentes se conozcan y se integren. También es una oportunidad de ver cómo se desenvuelven... «La clave es el trato personal», insiste Montemayor.

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