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Declaran desierto el concurso para trasladar la biblioteca de Torreforta

Hace más de cinco años que el Consistorio aprobó la mudanza del equipamiento municipal, que se ha quedado pequeño, a una parte del mercado actualmente en desuso

NORIÁN MUÑOZ

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Foto del Bibliocasal que organizó la biblioteca en verano. FOTO: P. FERRÉ

Foto del Bibliocasal que organizó la biblioteca en verano. FOTO: P. FERRÉ

El traslado de la biblioteca Pepita Ferrer de Torreforta tendrá que seguir esperando. Esta semana se ha anunciado que se declaró desierto el concurso para adjudicar los trabajos de redacción del proyecto básico y ejecutivo, paso previo a la contratación de las obras.

La redacción del proyecto debía durar cuatro meses y salió a licitación por 53.361€ (con IVA). Al concurso solo se presentó una UTE (Unión Temporal de Empresas) de arquitectos que, finalmente, renunció a hacer los trabajos. Ahora los servicios técnicos del Ayuntamiento de Tarragona deberán decidir cómo se realizará la adjudicación del proyecto.

Una larga reivindicación

El traslado de la biblioteca a un espacio sin uso del Mercat de Torreforta es una larga reivindicación de los barrios de Ponent. De hecho, fue aprobado por el Pleno Municipal en 2015 y todavía no se ha concretado.

La de Torreforta, de titularidad municipal, es una de las dos únicas bibliotecas públicas de la ciudad, junto con la del centro (gestionada por la Generalitat). Una tercera, también municipal, está proyectada en el barrio de Sant Pere y Sant Pau.

Según el programa funcional de la Pepita Ferrer, la biblioteca da servicio a los barrios de Torreforta, El Pilar, Icomar, La Granja, Parc Riu Clar y Riuclar, con una población de 15.827 personas (el 11,58% del total de la ciudad).

A principios del año pasado la biblioteca sufrió los efectos de las lluvias torrenciales que obligaron a tirar más de 200 libros, lo que motivó la movilización de los vecinos.

La biblioteca cumplió el año pasado 30 años y funciona actualmente en un espacio de 330 metros cuadrados. El nuevo local contará con 1.300 metros cuadrados donde no solo se prestarán servicios de consulta y préstamo, sino también de soporte a la formación y la alfabetización, entre otros.

El presupuesto municipal de este año contempla 400.000 euros para hacer las obras.

Distintos plazos

No es la primera vez que el traslado de la biblioteca sufre un retraso. El anterior gobierno municipal ya anunció que la nueva sede entraría en funcionamiento el primer trimestre de 2020, un plazo que no se cumplió.

En diciembre del año pasado el alcalde Pau Ricomà, entonces concejal de cultura, no quiso comprometerse con una fecha para la culminación de las obras, pero sí aseguró que la redacción del proyecto se realizaría el primer trimestre de este año.

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