Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Denuncia una espera de 7 meses para operarse de una piedra en el riñón

El Hospital Joan XXIII asegura que no es un problema exclusivo de dicho centro y que dan prioridad a los casos de neoplasia

Àngel Juanpere

Whatsapp
Lluís García en su domicilio de Tarragona, que se ha convertido también en su espacio de trabajo. Foto: Lluís Milián

Lluís García en su domicilio de Tarragona, que se ha convertido también en su espacio de trabajo. Foto: Lluís Milián

Lluís M. García está desesperado. Desde antes de que le diagnosticaran que tiene una piedra en el riñón –hace siete meses– sufre dolores constantes, prácticamente a diario. Cogió la baja pero, tras dos meses y a pesar de seguir los mismos síntomas, pidió el alta para seguir trabajando –su empresa accedió a que lo haga desde casa–. Pero lo que más le indigna es que en el Hospital Joan XXIII no le han dado todavía fecha para intervenirle quirúrgicamente. Fuentes de dicho centro hospitalario han reconocido el problema al Diari. Aseguran que no es exclusivo del hospital tarraconense y que dan prioridad a los casos de neoplasias –intervenciones  de una masa anormal de tejido–.

Estuvo de baja dos meses, pero pidió el alta porque parte de su sueldo depende de los incentivos

Los dolores comenzaron hace más de un año. Cuando le dio el primer ataque fuerte, el 9 de agosto del año pasado, acudió al Servicio de Urgencias del Hospital de Santa Tecla de Tarragona porque lo tiene al lado de su puesto de trabajo. El médico le hizo una radiografía y le dijo que posiblemente tenía una piedra en el riñón, que no se veía muy bien en la imagen y lo instó a acudir a su médico de cabecera. El 23 de agosto tuvo que acudir de nuevo a Urgencias –en este caso del Hospital Sant Joan de Reus– por los fuertes dolores que sufría. 

Primero en el Sant Joan

Por aquel entonces estaba empadronado en Riudecols. Su médico lo derivó al Servei d’Urologia del Hospital Sant Joan de Reus y le firmó la autorización para que se hiciera un TAC –el 20 de septiembre–.

Cuando García acudió al urólogo le diagnosticó que tenía una piedra en el riñón, de unos tres centímetros –ahora ya son cuatro–. Le dijo que se tenía que operar y puso todo el operativo en marcha. Incluso el 23 de diciembre se realizó el preoperatorio en el Hospital Sant Joan. Pero en medio de todo esto, Lluís M. García, en octubre, se había empadronado en Tarragona. Ante ello, desde el hospital reusense le dijeron que tenía que acudir al Servei d’Urologia del Hospital Joan XXIII, que era su nuevo centro de referencia.

Hace tres domingos se desmayó cuando se encontraba solo en su domicilio de Tarragona

En plenas fechas navideñas fue visitado por el urólogo de Tarragona. Reconoció que el paciente se tenía que intervenir quirúrgicamente  pero que el preoperatorio que le  habían hecho días antes en Reus no servía para nada, «y volver a empezar», se lamenta García. El médico le pidió nuevas pruebas. El 14 de febrero le hicieron una, que confirmó de nuevo la presencia de una piedra en el riñón. El 24 de febrero tuvo una nueva visita con el urólogo, que le planteó dos posibles intervenciones quirúrgicas: litotricia –con ultrasonidos– o ureteroscopia –con  un aparato a través de la uretra–. La primera se hace en Barcelona, en varias sesiones. La segunda sí que se practica en Tarragona y es una sola intervención. Lluís García eligió esta última posibilidad. «El médico me dijo que entre tres o cuatro meses me operarían en cualquiera de las dos opciones». 

Sin respuesta

Pero comenzó a pasar el tiempo y no recibía la esperada llamada. El 5 de junio puso su primera reclamación ante el Joan XXIII –el mismo día que le dieron la baja laboral–, de la que no recibió ningún tipo de respuesta. El día 22 del mismo mes puso una segunda, que en este caso sí tuvo contestación. En la misma, el director del centro aseguraba que «una vez revisado el caso por el equipo asistencial responsable de la intervención quirúrgica que tiene pendiente, ésta se hará tan pronto como sea posible». Añadía que si durante la espera «se produce algún cambio significativo en el proceso de salud, lo comunique a su médico de cabecera o acuda a Urgencias».

Dicha respuesta del 11 de julio indignó al afectado, «me parece un insulto». El 7 de agosto pidió el alta para poder trabajar ya que buena parte de su sueldo es variable y depende de los resultados. Negoció con su empresa para poder trabajar en casa. 
No conforme con la contestación recibida del Hospital Joan XXIII, el 4 de septiembre realizó una reclamación ante CatSalut. Diez días después le llamaron «para decirme que enviaban mi queja al Hospital Joan XXIII y que éste tenía seis meses para contestarme». 

Medicación diaria

Cada día acudía al CAP para que le inyectaran un antiinflamatorio, «pero ahora ya no me hace efecto y me tomo Nolotil bebible». Incluso el médico de cabecera le hizo un documento para que le puedan pinchar en cualquier punto de Catalunya. 
Hace tres domingos se encontraba solo en casa y se desmayó. Asegura que estuvo unas tres horas inconsciente. Y finalmente pudo acudir al Joan XXIII.

Los mareos, vómitos y diarreas ya forman parte de su vida cotidiana. No entiende cómo en siete meses no le ha visitado ningún urólogo ni tiene control por ningún médico. 

Desde el Hospital Joan XXIII no se facilitaron datos sobre el tiempo de espera que hay para este tipo de intervenciones. Sí que se indicó que se trata de una operación que no se puede realizar con cirugía mayor ambulatoria. Añadieron que se da prioridad a las intervenciones de neoplasias.

Según el afectado, el pasado mes de agosto había en el Hospital Joan XXIII de Tarragona 168 personas en lista de espera para esta operación, mientras que en Reus la cifra era de 38.

Temas

Comentarios

Lea También