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Desayunos solidarios en la Rambla

Es el tercer año que los voluntarios de la Parròquia de Sant Francesc  preparan bocadillos para que aquellos que más lo necesitan puedan afrontar el día con un desayuno completo

Beatriz Sánchez

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Pau, Silvia, Rosi, Francesco, mosén Magí y Antonio preparan cada mañana los bocadillos. Foto: Lluís Milián

Pau, Silvia, Rosi, Francesco, mosén Magí y Antonio preparan cada mañana los bocadillos. Foto: Lluís Milián

Desde este lunes, la Parròquia de Sant Francesc de Tarragona, en el número 57 de la Rambla Vella, está dando almuerzos para gente desfavorecida. Y todo ello con la ayuda de los voluntarios y la aportación solidaria de las personas, empresas y entidades que aportan alimentos. 

La intención es sustituir el Cafè i Caliu, la cafetería social de Cáritas. Dicho local, en los meses de agosto, cierra sus puertas. Cuando está abierto atiende diariamente a un centenar de personas en riesgo de exclusión social. Este es el tercer año que se lleva a cabo esta campaña en la Parròquia de Sant Francesc. Los voluntarios aseguran que otros años, la diferencia de gente que acude para recibir el almuerzo el primer día respecto al último es abismal: «El primer día vienen entre 50 y 60 personas y el último se llegan a contabilizar hasta 155», dice mosén Magí.

La bolsa que los voluntarios preparan y ofrecen contiene un bocadillo de media barra de pan, una botella de medio litro de agua y un brik de zumo, «aunque hay días que también ponemos algo de bollería que nos proporciona algún horno o bien fruta», comenta Antonio Rodríguez, coordinador de la campaña.

Los bocadillos van variando según el día y según los alimentos que haya disponibles. Pero  los organizadores dicen que normalmente son de jamón dulce o salchichón y también de atún, queso o tortilla para aquellos que por sus creencias religiosas no comen cerdo. Además, los voluntarios los untan de tomáte para que queden mucho más sabrosos. 

Hay carnicerías que participan de lleno en la causa y ofrecen a la parroquia embutido o queso. Otros negocios, como los hornos o panaderías, aportan las barras de pan y pastas. Y el Mercat del Camp les da fruta dos días a la semana.

Francesco, Rosi, Silvia y Pau son algunos de los voluntarios. Empiezan a preparar los bocadillos a las ocho de la mañana todos los días de agosto, festivos y domingos incluidos, para que cuando se abran las puertas a las nueve todo el mundo tenga a punto su bolsa.

«Cada año la experiencia resulta más positiva. Hay personas que venían a recoger el almuerzo hace tres años y que ahora nos paran por la calle para decirnos que han encontrado trabajo, que la vida les va mucho mejor y que van a pasar por la parroquia para colaborar aportando alimentos», dice Antonio. 

Las personas que viven en la calle son las que más están acudiendo a la parroquia para recoger el almuerzo, aunque también va gente con dificultades económicas y en riesgo de exclusión social

Los organizadores y voluntarios dicen que es muy importante que se de a conocer esta iniciativa para que aquellas personas que no pueden disfrutar de un almuerzo completo para poder afrontar el día con fuerzas acudan a la Parròquia de Sant Francesc, donde ellos les atenderán a en aquello que necesiten. 

Además, invitan a todo aquél que tenga un espíritu solidario a colaborar tanto materialmente como físicamente en la elaboración de los picnics, ya que sin personas como ellos, dispuestas a madrugar todos los días de agosto, proyectos como éste no saldrían adelante.

Este local de la Rambla Vella abrirá sus puertas hasta el 31 de agosto, cuando el Cafè i Caliu vuelva a abrir en septiembre. El objetivo final es dar una media de 160 desayunos al día y poder mejorar un poco la vida de aquellos que más lo necesitan.

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