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«Desde la explosión de Iqoxe mi niña no puede quedarse sola, por eso estoy aquí»

Unas 3.000 personas se echan a la calle en Tarragona para reclamar más seguridad al sector químico, tras el accidente ocurrido el pasado 14 de enero

NORIÁN MUÑOZ/ACN

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Imagen de la manifestación para exigir seguridad en las Industrias Químicas de Tarragona. IMAGEN. CEDIDA

Imagen de la manifestación para exigir seguridad en las Industrias Químicas de Tarragona. IMAGEN. CEDIDA

Maria Alfonsa García dice que no podía faltar a la manifestación para exigir seguridad en las industrias químicas. Esta vecina de Bonavista caminaba junto a su hija de cuatro años que, desde el día de la explosión, no quiere quedarse sola. Cada vez que «sacan los gases y el cielo se pone naranja» la niña grita: «¡Que peta la fábrica!», cuenta.

Unos pasos más adelante está su otra hija, de doce años. A ella la explosión la pilló en el supermercado, donde se cayó el techo. A la niña la ansiedad la superó, no podía respirar, y tuvieron que llamar al 112.

Las tres formaban parte de la columna de manifestantes que partía desde Torreforta para unirse a quienes les esperaban en la Plaça Imperial Tarraco. Y es que, aunque se echó en falta más participación (uno de los gritos fue: «¿Dónde están los vecinos?, ¿Los vecinos donde están?»), lo cierto es que quienes acudieron estaban cargados de razones.

Otra madre, Núria Climent, empujaba el carrito con su hija de cinco meses y medio. A ella el accidente también la encontró en la calle en Bonavista. Se vio en el medio del caos de gente corriendo sin saber qué pasaba. Llevaba un cartel que reza: «Por nuestros hijos, no callaremos».

Miguel Corral y Ana María Bilbao, dos vecinos del barrio de Torreforta, acudieron a la manifestación equipados con sendas mascarillas. «Venimos porque hay preocupación y sentimiento de impotencia. Los episodios que dicen que son accidentes no son normales», señalaba Corral, quien recordaba que uno de sus vecinos perdió la vida al recibir el impacto de un proyectil de Iqoxe.

«Vivimos frente a la N-340 y hace 20 años había cuatro o cinco depósitos delante, y ahora vamos por los 40 o 50 depósitos cargados de materia tóxica, inflamable y explosiva. Hace falta que nos den seguridad porque esto no puede volver a pasar», exclamaban.

Los barrios, al frente

Las consignas más cantadas hasta llegar a Tarragona (así sigue llamando la gente de los barrios de Ponent a venir al centro de la ciudad) eran: «Se nota, se siente, los barrios están presentes»; «¿Dónde están las sirenas? Las sirenas: ¿Dónde están?» y «Química que calla, química que mata».

Una vez en la Plaça Imperial Tarraco, se unieron grupos de lo más diversos, desde los sindicatos hasta grupos ambientalistas y manifestantes venidos de Terres de l’Ebre. En total los convocantes calculaban unas 3.000 personas, aunque la Guàrdia Urbana lo rebajaba a unas 1.600.

Desde las 17.30 quienes subían a los autobuses municipales se encontraban con que los mismos eran gratuitos para favorecer la participación.

La pancarta tras la que se agruparon todos no contenía ningún logotipo y rezaba: «Queremos seguridad, información y coordinación». También acudieron representantes de diferentes partidos políticos así como el alcalde Pau Ricomà.

Desde la Plaça Imperial Tàrraco Ricomà aseguró que «estamos aquí para pedir más seguridad para la gente. Lo que pasó no se puede repetir». También envió «todo nuestro apoyo a la ciudadanía en sus reclamaciones. Tarragona está unida para cambiar maneras de hacer y de gestión, pero queda mucho trabajo por hacer». Y defendió, sobre todo, que «hace falta que la gente pueda convivir con tranquilidad con la química».

Una vez reunidos todos los grupos, la marcha partió hacia la Subdelegació del Govern, donde se leyó el manifiesto unitario. Al mismo se adhirieron los municipios de Tarragona, La Canonja, Vila-seca, La Pobla de Mafumet y Constantí, la Federació de Veïns de Tarragona, Segle XXI, LLevant, la Coordinadora d’Entitats, la Federació Amposta y los sindicatos UGTy CCOO.

Decir ‘basta’

Los manifestantes comenzaron dando las gracias a los cuerpos de seguridad que participaron en el incidente y que evitaron que las consecuencias fueran mayores.

Entre las exigencias de los manifestantes se encontraba, en primer término, realizar una investigación exhaustiva que determine las causas y consecuencias del accidente. Por ello pedían que se requiera a todas las empresas del Polígono Sur que informen de las afectaciones que les ha causado el accidente.

También reclaman implementar, de manera urgente, todos los mecanismos para mejorar y cumplir las condiciones de seguridad ya existentes. Exigen que se paralice la actividad de cualquier instalación que no cumpla con las exigencias.

Creen, además, que es necesario que los cuerpos de seguridad locales sean dotados con los equipos necesarios para estas emergencias.

¿Las sirenas, pa’ cuando?

El comunicado también recogió una de las principales preocupaciones de los manifestantes, la falta de información de lo que estaba sucediendo.

En este sentido, exigieron a la Generalitat de Catalunya que establezca canales de comunicación preferentes y fiables con los alcaldes y alcaldesas, «en tanto que son las primeras autoridades en la protección civil del municipio».

Exigieron, además, canales eficientes de comunicación con la ciudadanía, la sociedad civil y los medios de comunicación locales, así como una dotación económica para poder llevar todas estas medidas a cabo.

El sentimiento general que reinaba entre los manifestantes lo resumía Alfonso López, presidente de la FAVT: «No queremos tener más miedo y hoy Tarragona ha dicho basta».

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