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Desencallado el traslado de la Biblioteca de Torreforta

Dos años después de que se aprobara la mudanza al mercado municipal, comenzará la limpieza del nuevo local. Las obras tardarán más porque hay que licitar

Norian Muñoz

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La biblioteca, que tiene un uso intensivo, se ha quedado pequeña y no todos los espacios son accesibles. FOTO: pere ferré

La biblioteca, que tiene un uso intensivo, se ha quedado pequeña y no todos los espacios son accesibles. FOTO: pere ferré

Doce del mediodía en la sala de adultos de la Biblioteca de Torreforta y no cabe un alfiler. Hoy toca visita de los usuarios de la Fundació Onada, que atiende a personas con discapacidad intelectual. En un mismo espacio se suman a quienes están usando todos los ordenadores disponibles (muchos para buscar trabajo) y un puñado de usuarios individuales que simplemente vienen a devolver o a pedir libros en préstamo. «Porque aquí lo que se dice leer, sentarse a leer, como se ve en las películas, es casi imposible», relata Manuel Borrero, vecino del barrio.

Y que conste que éste no es el momento de mayor actividad. Por aquí pasan también por las mañanas los alumnos de las 10 escuelas y 2 institutos de la zona, los usuarios de la Fundació Estela... Y por la tarde los niños y adolescentes que vienen a los clubes de lectura, los que vienen a hacer deberes y trabajos en grupo, los que usan los ordenadores...

Toda esta actividad se desarrolla en apenas 300 metros cuadrados donde, además, no todos los espacios son accesibles. Una parte de la colección está en el piso de arriba y hay que subir por una escalera; un acceso complicado para las personas mayores y con problemas de movilidad.

Además tampoco hay almacén, así que no hay sitio para guardar los materiales ni para plantearse hacer crecer más la colección.

Es evidente que el equipamiento cultural, que ya ha cumplido 27 años, se ha quedado pequeño. Santiago Blanco, otro vecino, apunta que «la población de esta zona ha crecido, somos unos 30.000 habitantes, pero la biblioteca sigue igual».  

La solución vive al lado

Pero tras años soñando con una solución, hace justo dos, en diciembre de 2015, el pleno del Ayuntamiento de Tarragona aprobaba una moción para trasladar la biblioteca a un espacio en desuso del mercado municipal que está justo al lado
A partir de aquella moción se han sucedido los anuncios. Se explicó que el traslado costaría 400.000 euros, que sería el primer paso del plan de bibliotecas aprobado en un pleno en el mes de julio.

Ahora, finalmente, la situación debería desencallarse, porque la semana que viene se contratará la empresa para la limpieza de la zona del mercado a donde se realizará el traslado, que deberá comenzar en breve.

También apuntan desde el Ayuntamiento que la intención es licitar las obras el año que viene, aunque este proceso, reconocen, será más largo porque los plazos que se requieren, por ley, rondan los seis meses.

En lo que respecta a la inversión, justamente esta semana se presentaban los presupuestos de la ciudad para el año que viene. En los mismos figuran 300.000 euros en concepto de «reformas de bibliotecas y otros edificios de cultura», una cifra inferior a los 400.000 euros anunciados inicialmente para el traslado.

No obstante, desde el Ayuntamiento aseguran que el compromiso con el traslado es firme y el presupuesto del que se habló inicialmente era aproximado y ahora falta por ver cuál será la cifra exacta.

Triplicar el espacio

El espacio donde se ubicaría la biblioteca permanece cerrado desde hace más de 20 años y era la zona destinada a un supermercado dentro del mercado que nunca se ocupó. Actualmente, desde dentro del mercado resulta casi imposible hacerse una idea del tamaño del local, puesto que las paredes están cubiertas de espejo. Sólo comparando el interior y el exterior del edificio se puede calcular la parte inutilizada.
El espacio, de techos altos, tiene unos mil metros cuadrados, lo que permitiría triplicar el área actual. Lo que no se sabe es, tras el traslado, qué se hará con las dos salas actuales. Conservarlas para uso de la biblioteca permitiría hacer actividades para las que hoy no hay un espacio, como tener un rincón acondicionado para bebés.

Uso compartido

Aunque pueda parecer inusual, la mezcla de usos entre biblioteca y mercado no es nueva. En Santa Coloma de Gramenet, por ejemplo, hay una biblioteca de 1.950 m2 ubicada en el Mercat del Fondo. En Badalona la Biblioteca de Sant Roc está en el Mercat Municipal y en Barcelona la Biblioteca Sagrada Familia está ubicada en las plantas superiores del mercado del mismo nombre. Y esto por nombrar sólo ejemplos catalanes. 

Los vecinos consideran, de hecho, que el traslado también sería una oportunidad para revitalizar la actividad del mercado, que ha ido menguando en los últimos años.

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