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Detenido tras obligar a su pareja a prostituirse y a robar en tiendas de Tarragona

La mujer, de 29 años, huyó tras ser brutalmente apaleada por su pareja. Una patrulla de la Guàrdia Urbana la ayudó

Jordi Cabré

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La víctima era obligada a prostituirse en el paseo de la Independència y estaba vigilada. Foto: lluís milián

La víctima era obligada a prostituirse en el paseo de la Independència y estaba vigilada. Foto: lluís milián

Raluca huyó. No podía más. Tiene 29 años y muchas heridas físicas y psicológicas desde su llegada a Tarragona, hace sólo cinco meses. En la tarde del jueves dijo basta. Su pareja, Robert N., también de nacionalidad rumana y de 31 años de edad, le ordenó que fuera a un supermercado cerca de la nave abandonada donde vivían, en el paseo de la Independència.

Raluca se negó. Sigue temiendo las palizas de su pareja, pero sacó fuerzas de flaqueza para plantarle cara, aun a sabiendas de que su ira recaería sobre su cuerpo una vez más.

Así fue. Robert la emprendió a golpes con ella por no querer ir al supermercado a robar comida. Así consiguen alimentarse desde su llegada. Le propinó puñetazos y patadas sin miramientos e incluso cogió un cuchillo mientras la apalizaba en la tarde de ayer.

Raluca aprovechó una pausa y salió corriendo. Robert fue tras ella. La joven sólo tenía una oportunidad: llegar a un locutorio de la calle Pere Martell, donde trabaja un amigo suyo, y llamar a su padre para pedirle auxilio. Fue perseguida y golpeada durante su huida.

Ángeles salvadores

Mientras intentaba llegar al locutorio para resguardarse de las palizas, divisó en la calle Colom a una patrulla de la Guàrdia Urbana. Vio a dos ángeles vestidos de azul que podían rescatarla de las garras de su agresor.

Los agentes, que estaban mediando con un grupo de jóvenes que se habían peleado, atendieron a la joven rumana. Su pareja huyó entonces ante la presencia policial.

Raluca explicó lo ocurrido: los puñetazos y patadas por negarse a ir a un supermercado a robar comida. Los agentes, viendo la gravedad de las heridas, acompañaron a la chica hasta Urgències del Hospital Joan XXIII, donde estuvo hasta las dos de la madrugada. El examen médico destapó otras lesiones: agresión sexual, vejaciones... y con el agravante de que nunca había pisado un hospital. Su pareja se lo prohibía bajo amenaza.

Asistencia hospitalaria

Durante el examen médico Raluca se desfogó. Explicó a los agentes que no sólo la obligaba a ir a robar a los supermercados, sino que además hacía la calle. Ella es una de las mujeres que se colocan en la avenida Independència a la espera de algún cliente.

Robert la vigilaba de cerca. Esperaba a que el cliente pagara el servicio y se acercaba a ella para quitarle el dinero. O se lo entregaba voluntariamente o se lo quitaba a la fuerza. Raluca no tenía opción. Las amenazas de muerte, las agresiones y las vejaciones estaban en el orden del día, además de un trato degradante sin que pudiera evitarlo.

A la salida del hospital, pasadas las dos de la madrugada de ayer viernes, Raluca entró en la comisaría de la Guàrdia Urbana. Lo tenía decidido. Pidió protección policial porque temía por su vida y declaró ante los agentes lo que llevaba sufriendo desde que estaba con su pareja.

La Guàrdia Urbana, con la denuncia interpuesta por la víctima en la comisaría, activó la búsqueda de Robert N. de inmediato y lo encontró en la nave abandonada que habita en el paseo de la Independència. En su interior están las pertenencias del presunto agresor y de la víctima: documentación, ropa, medicamentos...

Fue detenido pasadas las cuatro de la madrugada acusado de varios delitos: lesiones dentro del ámbito del hogar, agresión sexual, prostitución y proxenetismo.

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