«Diciembre era el mes que más trabajábamos de todo el año»

Un restaurador, un hotelero, un taxista y un empresario del ocio nocturno analizan para el ‘Diari’ cómo les afectarán las restricciones que viviremos estas próximas y atípicas fiestas de Navidad

JOAN MORALES

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Manel Barroso, propietario del restaurante Bon Profit de Reus, ayer sirviendo una mesa al mediodía. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Manel Barroso, propietario del restaurante Bon Profit de Reus, ayer sirviendo una mesa al mediodía. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Mientras el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas discuten hasta qué punto hay que unificar las restricciones y recomendaciones que debemos llevar a la práctica esta Navidad para no adentrarnos en una tercera ola de la Covid-19 sin haber salido aún de la segunda, hay quien tiene claro que estas limitaciones pueden ser la puntilla a la delicada situación económica por la que están atravesando.

Sin cenas de empresa que después se alargaban hasta altas horas de la madrugada en salas de fiesta y discotecas, sin cotillones de fin de año y sin demasiada movilidad familiar nocturna por el toque de queda, hay sectores económicos a los que estas restricciones les afectarán especialmente.

Con la duda de si el toque de queda se alargará algunas noches marcadas –como Nochebuena, Navidad o Fin de Año– hasta la 1 de la madrugada, los restaurantes han perdido desde ya una importante fuente de ingresos por estas fechas del año: las cenas de empresa.

Manel Barroso, propietario del restaurante Bon Profit de Reus, pone los números encima de la mesa para que comprendamos hasta qué punto la situación del sector es «crítica». «El año pasado, en el mes de diciembre, pasaron más de 1.500 personas por mi restaurante gracias a las cenas de empresa. Este año haremos un 70% menos de trabajo del que hacíamos un diciembre normal, el mes de más trabajo de todo el año», comenta Manel. De hecho, algunos clientes ya reservaban con un año de antelación su mesa para la cena de empresa. Algunas de estas reservas se han anulado recientemente a tenor de las restricciones impuestas».

A este restaurador no le compensa que sí se puedan organizar algunas comidas de empresa al mediodía «porque si tiene que haber cuatro personas por mesa, necesito todo el comedor para poder meter a un grupo numeroso», se lamenta.

Con el negocio afectado por la pandemia desde hace meses, Manel se ha visto obligado a hacer un ERTE a la única trabajadora que tiene. «Ahora estamos mi mujer, mi hijo y yo trabajando», comenta el propietario del Bon Profit, quien explica que ha tenido que idear estrategias como «ofrecer un menú para llevar el día de Navidad, por 40 euros. Nunca lo había hecho, pero me he visto obligado a tenor de la situación».

Ocio nocturno: un sector tocado

Si hay un sector que llega a esta campaña de Navidad especialmente tocado es el del ocio nocturno. Con salas, discotecas y pubs cerrados desde hace meses, la situación es bastante insostenible, tal y como explica el propietario de la discoteca La Fábrica de Reus, Josep Maria Tintorer. «Llegan las fiestas de Navidad y el problema se ha hecho cada vez más grave, con ocho largos meses en los que las ayudas de verdad no han llegado. Nuestros trabajadores están en ERTE, pero al empresario no le ayuda nadie», se lamenta.

Josep Maria Tintorer recuerda que «además de haberse visto afectada la actividad normal de todo el año, desde ya, finales de noviembre, hasta después de las navidades, entrábamos en un periodo de mucho trabajo para nosotros. La actividad aumentaba mucho con las cenas de empresa, las primeras a finales de noviembre. Después, los dos fines de semana previos al día de Navidad eran muy fuertes, y también los días de fiesta, especialmente Fin de Año, una fiesta muy importante que nos hacía mucha ilusión trabajarla y que de momento se ha acabado».

Ante esta situación, el sector se siente «el patito feo de todo esto, con el negocio cerrado y teniendo que apechugar. No hemos recibido ninguna ayuda porque no le preocupamos a nadie. ¿El futuro? Somos realistas y pensamos que, si todo va bien y se empieza a vacunar la población, hasta después de la próxima Semana Santa o principios del próximo verano no se recuperará la normalidad y, con un poco de suerte, podremos abrir», comenta Tintorer.

Los hoteleros también miran con recelo y preocupación estas fechas. Algunos, como Xavier Roig, llevaban años abriendo para finales de diciembre y principios de enero algunos de sus hoteles. «Vendíamos un paquete de cuatro noches a franceses que, con la excusa de pasar Fin de Año aquí (Salou o Comarruga), también visitaban el Reus modernista o la Tarragona romana. También incluía la cena de gala de la noche del 31 de diciembre, con orquesta y fiesta. Este año, obligados por la pandemia, no podemos hacerlo», se lamenta Roig.

Las restricciones de movilidad también afectarán bastante al sector del taxi, acostumbrado a tener mucho trabajo antes y durante las fiestas de Navidad. David Martínez, taxista de Reus, explica que «dentro de lo malo que suele ser el invierno para nosotros, el mes de diciembre nos ayudaba a salvar los muebles. Compras navideñas, cenas de empresa, fiestas, gente que llega a las estaciones de tren y autobuses a pasar o a irse de vacaciones... En definitiva, movimiento de gente que este año no habrá. Por ejemplo, la noche de Fin de Año era una de las mejores de todo el año para nosotros y en esta ocasión no la tendremos».

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