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Diez años sin luz en La Floresta porque las farolas nunca han funcionado

El acuerdo para que Fomento traspase el mantenimiento del alumbrado de la entrada de La Floresta al Ayuntamiento se retrasa, debido a un cambio de planes de la administración local

Carla Pomerol

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Las quince farolas de la entrada del barrio no han funcionado nunca. FOTO: lluis milián

Las quince farolas de la entrada del barrio no han funcionado nunca. FOTO: lluis milián

Las quince farolas ubicadas en la entrada del barrio de La Floresta aún no funcionan. De hecho, hace diez años que se instalaron y no han funcionado nunca.

El espacio que va desde la carretera T-11 hasta el campo de fútbol del barrio está totalmente a oscuras, lo que provoca inseguridad entre los vecinos. Se trata de una zona muy transitada. Por allí pasan, sobre todo, niños que van a entrenar a fútbol y la falta de luz supone un peligro para ellos.

«Si las luces del campo están encendidas, aún se ve algo. Pero si están apagadas, la zona queda totalmente a oscuras», explica el presidente de la Associació de Veïns de La Floresta, Miguel Ángel Cruz, quien celebra que «por fin han instalado unos pasos elevados en la zona. Como no hay luz, los coches no veían los pasos de peatones y pasaban a alta velocidad por ese tramo».  

La carretera en cuestión es propiedad del Ministerio de Fomento y, por lo tanto, las farolas también. Después de muchos años de reivindicación por parte de los vecinos, el Ayuntamiento decidió llegar a un acuerdo con Fomento para que la administración local asumiera la iluminación.

Para ello era necesario hacer un convenio de cesión del tramo.

Todo estaba casi listo e, incluso, el concejal de Espais Públics del Ayuntamiento de Tarragona, José Luis Martín, había calculado lo que costaría cambiar las bombillas, unos 28.000 euros. Finalmente, pero, el convenio ha quedado en manos del Àrea de Territori del Ayuntamiento, que espera la cesión total de la carretera.

Fuentes municipales reconocen que la puesta en marcha de las farolas se retrasará más de lo previsto, ya que el proceso será ahora más farragoso. 

Por su parte, fuentes de la Subdelegación del Gobierno español aseguran que la Unidad de Carreteras y el Ayuntamiento llegaron a un principio de acuerdo para traspasar el alumbrado de La Floresta y añaden que «les entregamos toda la documentación necesaria y mostramos nuestra disponibilidad, pero por razones que desconocemos el tema ha pasado de una concejalía a otra. Estamos a la espera». 

«A nosotros, el Ayuntamiento nos dice que están pendientes de un papel y que la burocracia es lenta», explica el presidente de la entidad vecinal, quien añade que «la gente tiene miedo de pasar por este tramo, porque está muy oscuro y, en más de una ocasión, se han cometido robos y han roto cristales de coches».

Sin ir más lejos, hace unas semanas rompieron el bombín de la furgoneta de la Federació d’Associacions de Veïns de Tarragona (FAVT), que estaba en la explanada de La Floresta.

Un local en condiciones

La falta de luz en la entrada del barrio no es la única reivindicación por parte de los vecinos. Según la entidad, «lo que más urge ahora mismo es la reparación del local social, que cada vez está más deteriorado», explica Cruz. El local es el lugar donde se concentra la mayoría de actividades del barrio. Allí se hace pintura, ejercicios de memoria, gimnasia para mujeres y también el esplai.

El equipamiento está lleno de goteras y humedades y las puertas y ventanas están rotas.

«El Ayuntamiento nunca han hecho mantenimiento», explica Miguel Ángel Cruz. Por su parte, una vecina, Cristina Martínez, alerta del peligro que supone un local en tan mal estado. Fuentes de la administración local aseguran que los servicios técnicos han visitado el equipamiento y han realizado una valoración económica de las reparaciones que necesita, como la impermeabilización de la cubierta y la reparación del interior del edificio. Actualmente, el Ayuntamiento está buscando partida para poder llevar a cabo las obras. 

Otra de las reivindicaciones de los vecinos es que «se quiten, de una vez por todas, los contenedores soterrados ubicados delante de la puerta principal del colegio, que dan mal olor y también suponen un peligro porque están en mal estado», explica el presidente de la entidad.

Por su parte, la concejal de Neteja, Ivana Martínez, explica que estos contenedores se quitarán en breve, pero para ello es necesario desbloquear el remanente. La Floresta también pide una cancha.

«No pedimos ni un pabellón ni una piscina; solamente un espacio para que los niños puedan jugar», explica el presidente de la entidad vecinal.

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