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Diploma al Mèrit Cultural para la Pilon Parade de la calle Comte

Lo que comenzó como un acto anárquico en una vía oscura y sucia ha terminado siendo una actividad festiva y reivindicativa para particulares y entidades invitadas

Àngel Juanpere

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La última edición de la Pilon Parade se realizó el pasado 2 de julio y en aquella ocasión se pintaron 69 pilones. FOTO: LLU�S MILI�N

La última edición de la Pilon Parade se realizó el pasado 2 de julio y en aquella ocasión se pintaron 69 pilones. FOTO: LLU�S MILI�N

El Ayuntamiento ha puesto en marcha la maquinaria para otorgar el Diploma al Mèrit Cultural a la Associació de Veïns carrer Comte i plaça Pallol por la Pilon Parade, una fiesta que consiste en pintar una vez al año de forma artística los 76 pilones que hay en dicha vía de la Part Alta. El año pasado se conmemoró la décima edición y el Consistorio ha querido reconocer la trayectoria de esta iniciativa que moviliza todo un barrio.

Pilon Parade es un evento anual que se enmarca dentro de la fiesta de Sant Agapito bis, surgida en 2006 y organizada por la Associació de Veïns i Amics del carrer Comte i de la plaça del Pallol. Esta fiesta se creó para recordar el desalojo que vivieron los vecinos en 2005, a causa de unas grietas que hicieron tambalear su tranquilidad por un agujero en el subsuelo. El nombre de Sant Agapito bis surgió porque hay cinco días en que se celebra este santo y ninguno coincidía con las fechas que le interesaban a la asociación de vecinos.

«Fue un inicio anárquico, partiendo de la base de que era una calle oscura, sucia, donde aparcaban los coches. Cuando se pusieron los pilones se solucionó gran parte del problema», recuerda Gabriel Coy, presidente de dicha asociación. Pero dichos elementos eran muy feos y se aprovechó la festividad de Sant Agapito bis para realizar la pintada –hasta aquel momento sólo se celebraba con una simple cena».

El primer año la pintada fue muy simbólica y simple, sin apenas dibujos. Con el paso de los años se ha ido perfeccionando hasta llegar a verdaderas obras de arte sobre unos pilones de pocos centímetros de diámetro y de apenas medio metro de alto.

Por otra parte, desde el año 2014 en cada edición también están los «pilones invitados», que son dos pilones que los vecinos de la calle reservan para aquellas asociaciones o proyectos de la ciudad que están celebrando un cumpleaños importante. Así, en la última edición fueron para el Ball d’en Serrallonga con motivo de su 30 aniversario y el de los Armats del Gremi de Marejants, que celebraban su veinte aniversario.


El cambio
De una calle totalmente abandonada a una que se hace imprescindible visitar cuando uno camina por la Part Alta, comenta Gabriel Coy. Además, cada año participa más gente en esta iniciativa. «Hay más aportación, más participación». Debido a este éxito, el dirigente vecinal asegura con rotundidad que habrá la undécima edición, sin cambios: «por ahora, la filosofía nuestra es que como la fiesta funciona no la cambiaremos. La gente está contenta. La implicación de las entidades y los vecinos cada vez es más importante», asevera Coy. Y es que en los últimos años han quedado cortos de pilones ante la gran afluencia de gente con ganas no sólo de ver sino también de participar y reflejar su obra en estos elementos decorativos.

En la última celebración, la del 2016, se pintaron 69 pilones y hubieran sido necesarios diez más para atender las peticiones de los asistentes.

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