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Diseño gráfico para atraer al votante moderado

Carteles con aire a 'Star Wars', 'Indiana Jones' o 'Charlie Hebdo'. Un profesor de la URV analiza un grafismo que busca al votante fronterizo

Raúl Cosano

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Un montaje con los carteles de los siete principales partidos que concurren al 21-D.

Un montaje con los carteles de los siete principales partidos que concurren al 21-D.

«Los carteles muestran claramente una estrategia. Influyen no de manera muy directa pero sí acompañan al conjunto del mensaje. Un buen cartel ayuda, aunque no puede hacer ganar, pero un mal cartel puede hacer daño y generar confusión», explica Toni Pérez-Portabella, profesor del Departament d’Estudis de Comunicació de la URV, experto en infodiseño, expresión oral y diseño gráfico. Así resume el grafismo de los carteles en liza: «Es una campaña bastante tradicional, porque ha sido inmediata, rápida, se ha tenido que hacer en poco tiempo».

Por un lado, hay una ‘caza’ del votante indeciso o volátil. «Buscan la frontera del electorado, el votante moderado. Son unas elecciones con las fronteras muy abiertas y en algún caso se busca suavizar algunos elementos. Es lo que pasa con Catalunya En Comú- Podem, que no se presenta como una fuerza antisistema. El PSC también busca esa confianza para atraer por ejemplo al votante de Unió, e incluso vemos a Albiol afable, rompiendo con la seriedad y el conservadurismo de antes». Por otro lado, Pérez-Portabella destaca dos campañas por creativas y distintas: la innovadora  de la CUP y la de Junts per Catalunya, un «relato cinematográfico» en la forma, con «el protagonista, Carles Puigdemont, huido». 

Puigdemont como Indiana Jones. «Campaña resultona por su carácter dinámico. El cartel de Puigdemont tiene un degradado de rojo a naranja, que muestra calidez. Letras en ascendente, con mucho dinamismo y optimismo. Recuerda al cartel de una película. Es un mensaje cinematográfico, parecido a carteles de películas de Indiana Jones o Star Wars. La foto de Puigdemont solo parece la de una escena de una película. Se da un mensaje fílmico». 
El PP sigue la estela de Macron. «Cambia los azules dominantes de otras veces por un degradado de azul a naranja, para ir de centro derecha a centro, y abarcar más. Emula exactamente la campaña de Macron, un referente de éxito. Pose natural, sonriente del candidato, con imagen de cercanía, rodeado de gente. Dos tipografías distintas, una más tradicional, en la que pone ‘España’, y la otra, más moderna. El contrapunto al concepto España lo pone la senyera inferior».  
Moderación y años 60 en el PSC. «Se ha moderado la imagen de Iceta, alguien alegre y diferente al que se le ha dado seriedad y estabilidad. No es el Iceta al que estamos acostumbrados. En el cartel de Tarragona hay más coherencia. Es la mirada al frente, directa, para dar confianza. A pesar de ser un primer plano, es espontáneo. El gris busca la moderación y el rojo del eslogan es la reafirmación de la izquierda. Da continuidad a las campañas del PSOE. Se parece a los carteles americanos de los 60»
La narrativa propia de Ciutadans. «El cartel de Tarragona no transmite tanta frescura como el de Arrimadas, que sí sale optimista y natural, y no aparece artificial, que es el gran riesgo de las fotografías de estudio. Se apuesta por el naranja, color del partido, que es energía y vitalidad. El objeto del corazón pertenece a la narrativa propia. Solidifica esta imagen construida. Letras de caja alta, con fuerza. Es una campaña trabajada, bien dirigida a su votante potencial». 
Podemos cambia. «En Tarragona se ha apostado por una imagen grupal. Es un viraje visual a la moderación. No se resalta el morado de otras campañas o la idea de partido rupturista con el sistema. Es un cartel más cercano, de confianza, con una foto de pose y degradados que trabajan el morado pero de forma más relajada. El logo es más circular y ordenado. Busca dar estabilidad a ese votante de izquierdas que quiere una solución sin dejar de ser de izquierdas». 
 El cómic satírico de la CUP. «Es el cartel más innovador. No muestra la imagen del candidato. Se dirige a un público juvenil pero también reaccionario de todas las edades. Emula a los cómics satíricos. Letras ‘black’ gruesas, como las que puede utilizar en algún momento ‘Charlie Hebdo’. Busca la complicidad de un perfil como el del lector de ‘El Jueves’. También usa la letra escrita a mano. El cartel es muy coherente con el mensaje. Es una muy buena campaña que puede beneficiar al partido». 
El sello de Òmnium en ERC. «Mientras la foto de Oriol Junqueras es un primer plano natural y espontáneo, con el candidato mirando a la derecha –que quiere decir mirar al futuro–, y mostrando incluso sus defectos, en el caso de Òscar Peris, el cabeza de lista por Tarragona, se ha optado por el posado, con mirada frontal. Es un cartel más clásico y tradicional. Usa una tipografía similar a la de Òmnium. ERC tenía un problema: quería ir sola a las elecciones, pero de esta forma sigue conectada al movimiento ciudadano, no se desprende de él. ‘Esconde’ el logo del partido para dar esa imagen de unidad y transversalidad». 

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