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¿Dónde ponemos la puerta más antigua de la Part Baixa?

El vestigio de 1761 estaba ubicado en el inmueble donde se están construyendo pisos de uso turístico

CARLA POMEROL

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El edificio en construcción albergará 30 pisos de uso turístico. FOTO: Pere Ferré

El edificio en construcción albergará 30 pisos de uso turístico. FOTO: Pere Ferré

Uno de los vestigios más antiguos de la Part Baixa de la ciudad corre peligro. Se trata de la puerta de estilo tardano-barroca que había hasta hace poco más de un año en la calle de los Rebolledo. Datada en 1761, la portalada fue trasladada a un almacén cuando una promotora tarraconense decidió reformar el inmueble para construir una treintena de pisos de uso turístico. La intención inicial era conservarla en el interior del edificio. Finalmente, no ha sido posible, teniendo en cuenta la diferencia de estilos, explica el arquitecto. La puerta se encuentra actualmente en un almacén y su estado se desconoce. La promotora ha propuesto a las entidades vecinales y culturales del barrio que sean ellas las encargadas de dar salida y buscar una nueva ubicación a este vestigio datado en 1761. Con este panorama encima de la mesa, el futuro de la puerta más antigua del Barri del Port –exceptuando los restos romanos– es totalmente incierto.

Cuando un turista quería descubrir la Part Baixa de la ciudad, esta portalada acostumbraba a ser el punto de encuentro con el guía, la primera parada. Señal inequívoco de la importancia de este vestigio. De esta puerta sabemos que está hecha de piedra picada y cuenta con dos metros y medio de anchura y tres de altura. El arco es rebajado, muy propio de la época tardano-barroca. Algunos historiadores apuntan a que quizás la calle de los Rebolledo no fuera su ubicación original. La portalada en cuestión no está catalogada, pero tiene cierto valor patrimonial e histórico, teniendo en cuenta que la mayor parte del Barri del Port fue construido en el siglo XIX y la puerta es del siglo anterior.

Esta reliquia estaba ubicada en la parte lateral de la fachada de un inmueble de la calle Reial. Este edificio era propiedad de la Xarxa Santa Tecla, quien a principios del 2019, vendió a un grupo de inversores tarraconenses. El bloque había sido objeto de quejas por su mal estado. Esta promotora acabó salvando el inmueble y convertiéndolo en una treintena de pisos de uso turístico. Las obras se están terminando y la intención es que estos alojamientos puedan empezar a funcionar este verano.

Durante el derribo de este edificio, la puerta desapareció. El arquitecto de la promotora, el tarraconense Xavier Climent Sánchez, asegura que la puerta está guardada en un almacén, «pese a no tener ninguna obligación de hacerlo». Climent explica que «nuestra intención inicial era integrarla en el edificio». Desde un primer momento, la promotora ya aseguraba que sería difícil integrarla en la fachada, teniendo en cuenta la diferencia en los estilos, pero se comprometía a recuperarla al interior del bloque, en el vestíbulo. «Durante los trabajos, vimos claro que no quedaba bien, que era un elemento fuera de lugar, y que, además, apenas se veía porque estaba en una posición perpendicular a la fachada», añade el arquitecto Climent.

La promotora encargada de las obras –llamada Marina Tubal SL– ha decidido finalmente prescindir de esta puerta. Uno de los principales motivos es que el equipo de arquitectos ha optado «por recuperar el lenguaje de arcadas que se puede ver en la Plaça dels Carros», explica Climent, quien asegura que intentaron integrar la portalada pero que, a nivel de estética, era complicado.

Finalmente, la promotora decidió presentar una propuesta a algunas de las entidades del barrio para que la puerta no acabe desapareciendo. «Se nos ocurrió ofrecerla para que le pudieran dar otra ubicación y reutilizarla como un elemento urbanístico más», explica Climent. La promotora, incluso, hizo una propuesta gráfica de dónde podría ubicarse y se comprometió a poner el dinero necesario. Una de las ideas era ponerla justo al lado de la fuente de la calle de los Rebolledo, a escasos metros de donde estaba hasta el año pasado.

¿Plaça dels Carros?

Cuando la propuesta llegó a las entidades, el arquitecto y vecino del Barri del Port, Ramon Corbella, tuvo claro que si la puerta no podía integrarse en el mismo espacio, tendría que buscarse otro sitio para evitar que el vestigio acabara en un vertedero. «En un primer momento, pensamos en la Plaça dels Carros como una buena opción», explica Corbella, quien añade que «si el Ayuntamiento organiza una segunda convocatoria de presupuestos participativos, presentaremos esta propuesta que servirá también para dignificar la plaza».

Corbella insiste en la importancia de darle valor a un elemento patrimonial como la puerta de 1761. Las diferentes opciones están sobre la mesa y en los próximos meses se conocerá el destino final de este monumento.

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