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Dormir bajo las estrellas de Prades

El Xalet de Prades invierte 170.000 euros en cinco domos únicos en el sur de Europa

Rafael Servent

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Interior de uno de los nuevos domos, con el techo acristalado para poder contemplar el cielo nocturno.

Interior de uno de los nuevos domos, con el techo acristalado para poder contemplar el cielo nocturno.

De Laponia a la Serra de Prades. Los domos (edificaciones en forma de cúpula con paredes de madera y techo acristalado) del norte de Finlandia, pensados para contemplar la aurora boreal, acaban de instalarse en Prades.

El Xalet de Prades, un complejo rural de casas de madera y espacios muy personales, estrenó hace pocos días cinco domos destinados a astroturistas y parejas en busca de una escapada especial (y espacial).

Cuenta Juan Carlos Acosta (Tarragona, 56 años), impulsor de este proyecto, que, descontando Finlandia, no hay ninguna propuesta como la suya en toda Europa para los amantes de las estrellas que quieran pasarse la noche disfrutando de su visión bajo un techo acristalado.

Hay otras propuestas de cúpulas en plástico, de origen francés -una de las cuales se encuentra en Girona-, pero ninguna como la que acaban de poner en marcha en Prades.

Cuatro domos para parejas (con posibilidad de una cama supletoria para un niño), con climatización, baño y aseo, más otro domo de tamaño familiar para entre cuatro y seis personas, que incorpora además una cocina, han supuesto una inversión de unos 170.000 euros.

Diseñados y construidos por el personal de El Xalet de Prades (donde trabajan de forma estable 14 personas), son la última incorporación a una oferta de alojamiento turístico fuera de lo habitual, que Juan Carlos Acosta empezó en el año 2005 con el proyecto de remodelación y adecuación de un chalet de piedra sobre un terreno urbano de 14.000 metros cuadrados en  el municipio de Prades.

Los domos que inspiran esta propuesta están en Laponia, donde se usan para ver la aurora boreal

Acosta, un emprendedor con trayectoria en el sector de la restauración (fue fundador del café-restaurante La Cantonada y del restaurante Passadís, ambos en Tarragona) y profesor en el Complex Educatiu Tarragona (antigua Laboral), pronto amplió su proyecto en Prades con 24 casas de madera de dos plantas, traídas tronco a tronco desde Transilvania (Rumanía) y, más recientemente, con la construcción hace tres años de dos casas colgadas en los árboles.

En total, su proyecto de complejo rural (bajo la fórmula legal de aparthotel rural), con capacidad para un centenar de plazas tras la incorporación de los nuevos domos, lleva acumulada una inversión de más de 3,5 millones de euros.

Juan Carlos Acosta, impulsor y propietario de El Xalet de Prades, con los domos al fondo.
 

Las últimas apuestas (las casas en los árboles y los domos para los amantes de la astronomía) tienen como principal objetivo la desestacionalización. Prades, donde el turismo es una base fundamental de su economía, es un municipio que suele concentrar los visitantes en agosto, Navidad y Semana Santa.

«Con las casas -explica Juan Carlos Acosta-, que alquilamos principalmente a familias, hemos conseguido tener ocupados ya casi todos los fines de semana del año, pero el reto era hacerlo entre semana».

Ahí es donde entran las nuevas propuestas, mucho más orientadas a escapadas de pareja, que no dependen tanto de los fines de semana ni de puentes con festivos.

Para sus dos casas en los árboles (una para parejas y la otra  con capacidad para albergar a una pareja y dos niños) hay lista de espera en las reservas de fin de semana.

Una de las casas colgadas en el árbol que componen la oferta de alojamiento de este complejo rural.
fotos: Pere Ferré

Confían en que los domos seguirán ese mismo camino, hasta permitirles cerrar el año 2018 con una previsión de facturación global de medio millón de euros.

Con una capacidad total de un centenar de plazas, este complejo rural sigue creciendo desde 2005

Compaginar un público familiar ya asentado con otro de parejas no ha sido un problema para El Xalet de Prades, donde han logrado el difícil reto de hacer coexistir jacuzzis y zonas de spa con paseos en pony y gallinas.

La última apuesta, al calor del proyecto de Centre Astronòmic que en breve empezará a construirse en Prades, aprovechando la baja contaminación lumínica de su cielo nocturno, añade complejidad a la propuesta de alojamiento del Xalet de Prades y abre la puerta a un perfil en auge (el del astroturista) en toda Europa, sin renunciar a combinar el público familiar con las escapadas románticas en pareja.

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