Dueños de la noche más silenciosa

Desde el toque de queda la nocturnidad es muy diferente. La circulación de coches y personas es inexistente y distintos trabajadores que conviven con ella la dibujan para el Diari

Juanfran Moreno Marcelo

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Imagen de una de las calles de Tarragona vacía. Pere Ferré

Imagen de una de las calles de Tarragona vacía. Pere Ferré

En la noche ahora impera el silencio. Da la sensación de que nunca había sido tan fría. Ya no hay ajetreo, ya no hay coches... En definitiva, ya no hay vida. Esta era una de las grandes características de la nueva normalidad que no nos explicaron. La soltaron así de sopetón y ahora la sociedad anda desconcertada intentando habituarse a ella. El ser humano es un animal de costumbres y al del año 2020 le han cambiado muchas en un abrir y cerrar de ojos. 

El toque de queda ya lleva varias semanas reinando en Catalunya y de momento está previsto que se prolongue incluso una vez pasadas las fiestas navideñas, ya bien entrado el año 2021. Esta fue una de las medidas principales que decretó el Govern de Catalunya mediante el PROCICAT para reducir de manera drástica la movilidad nocturna con el objetivo de frenar los altos contagios que había provocado la segunda ola del Coronavirus. El confinamiento nocturno establece que entre las 22.00 y las 06.00 horas no se puede salir a la calle salvo algunas excepciones que marca el protocolo.  

Un grupo de personas que sí que pueden salir a la calle durante la noche son aquellos que ejercen su trabajo durante el toque de queda. Trabajadores que han visto cómo sus ya de por sí solitarias noches han pasado a ser desiertos en los que apenas se ve a nadie por la calle. No hay circulación ni de personas, ni de coches… El ambiente es frío y hasta desolador. Las profesiones a las que les toca lidiar con esta nueva normalidad nocturna son varias y el Diari ha querido hablar con algunas de ellas para conocer sus impresiones respecto a trabajar con el toque de queda totalmente instaurado ya en Catalunya y en consecuencia en Tarragona. 

«Choca el ambiente que se respira. Parece ‘The Walking Dead’»

José Duarte en el servicio nocturno de limpieza. FOTO: Cedida

José Duarte recoge los residuos con el camión desde hace ya 16 años. En el año 2004 entró a formar parte de la empresa municipal que se encarga de ello en Tarragona y lo cierto es que nunca había vivido una situación parecida en todos estos años. «La verdad es que choca mucho el ambiente que se respira en la calle. Parece que estemos en la serie de The Walking Dead», explica el trabajador.  
En todo caso, recalca que este toque de queda ya no le ha impactado tanto debido a que ver las calles desiertas por la noche fue algo a lo que ya se habituó durante el confinamiento total, allá por el mes de marzo: «La verdad es que uno ya se ha acostumbrado, ya que llevamos trabajando así desde el inicio de la pandemia». 

No obstante, el toque de queda ha vuelto a acentuar un escenario que impacta hasta a los dueños de la noche: «La diferencia respecto a antes es notoria. Trabajamos de noche y entramos de manera intercalada por el tema del Covid. A las 22.00 y las 23.00 todavía ves a gente que vuelve de trabajar, pero a partir de esa hora la circulación ha mermado en un 100%».  

Solo coches oficiales
Los únicos vehículos que se ven por la noche son los oficiales, algo que le sigue resultando chocante a Duarte: «Por la noche solo vemos ambulancias, coches de Mossos y algún coche normal esporádico. Los domingos y los lunes todavía es más frío el panorama. Resulta extraño porque lo normal era ver circulación y hasta encontrar a gente en la parada del autobús de Colom, pero esto ya no es así».  

El trabajador de la empresa de recogida de residuos también reconoce que el cierre de la hostelería también ha afectado en su trabajo: «El tema de que los negocios de la restauración estén cerrados se ha notado bastante. Tenemos mucho menos volumen de residuos en estos días». 

«Hay menos afluencia estos días»

Jordi tras el mostrador de la Farmacia de guardia. FOTO: Pere Ferré

Jordi y Esther son dos farmacéuticos que trabajan en la Farmacia María Esther Fernández Cabré situada en la calle de Pere Martell. Se trata de una de las principales farmacias de guardia de la ciudad y lo cierto es que el toque de queda también lo han notado: «Normalmente no tenemos mucho trabajo por la noche, pero sí que te puedo decir que ha habido menos afluencia estos días, sobre todo el sábado por la noche, ya que la gente no sale de fiesta».   

El tipo de cliente común que llega a las farmacias de guardia en estos días, aunque sea en menor cantidad, sigue siendo el mismo de siempre: «Son clientes que suelen venir con receta médica de urgencias. El resto ha desaparecido, por ejemplo, antes por la noche durante el fin de semana era habitual ver mucho cliente que venía a comprar anticonceptivos, pero ahora como ya no se puede salir…».  

Jordi, que trabajó el pasado sábado en el turno de noche, también rebela que hay gente que tiene dudas sobre si puede ir a la farmacia en caso de urgencia, aunque sea de noche debido al toque de queda: «La gente no tiene claro si puede venir o no y eso ha provocado que muchos hayan esperado a la mañana para venir».  

Por último, el farmacéutico tarraconense también alerta de lo distinto que es el decorado a la hora de regresar a casa tras una jornada de trabajo. «Impacta mucho cuando sales de trabajar y te encuentras que no hay ningún bar ni negocio abierto», concluye. 

«Todo está mucho más tranquilo»

Lluís Albarracin en pleno servicio. FOTO: Cedida

Lluís Albarracin es un médico de ambulancia medicalizada de Reus. Hace turnos de 24 horas y eso provoca que estas semanas de toque de queda estén provocando que la noche solitaria sea el contexto en el que desarrolla su vital trabajo de salvar vidas. La situación es rara y el propio médico confiesa que el ambiente que se respira en las calles no es el mismo: «La verdad es que es chocante. Es cierto que durante las noches siempre ha habido menos gente, pero es que durante estas semanas no se ve a nadie». 

Lo cierto es que esta reducción drástica de la circulación ha favorecido a las ambulancias, ya que no se encuentran con tanto tráfico a la hora de realizar sus viajes de emergencia: «Hemos notado mucho que hay mucha menos circulación de vehículos. De hecho, me atrevería a decirte que los accidentes de tráfico han bajado más de un 50%». 

Menos urgencias los ‘findes’
Los fines de semana son el espacio de la semana que más se ha visto afectado por el toque de queda. Donde antes había ajetreo y jolgorio ahora hay silencio y soledad, y eso tiene sus consecuencias a nivel de emergencias: «Hemos notado mucho que el movimiento en los fines de semana ha desaparecido de manera total. Ahora ya no hay peleas, ni intoxicaciones… Todo está mucho más tranquilo». 

En todo caso, las urgencias siguen presentes, aunque con un volumen mucho menor y en casos muy similares: «Ahora sobre todo tenemos urgencias en domicilios de gente mayor que tiene patologías previas y enfermedades complejas». Preguntado sobre si se acostumbra al contexto nocturno actual con el que convive a diario, Albarracin responde con firmeza: «Nosotros nos acabamos acostumbrando a todo, somos 4x4». 

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