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ERC aprueba el pacto con Junts y tensa la cuerda con los Comuns en Tarragona

Ampliación de gobierno. La militancia otorga el aval a Ricomà para sellar el acuerdo con Dídac Nadal pero concede unos días más a ECP

Octavi Saumell

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Ricomà (ERC), Nadal (Junts) y Aguilar (Comuns), en una imagen de 2019. FOTO: Alfredo González

Ricomà (ERC), Nadal (Junts) y Aguilar (Comuns), en una imagen de 2019. FOTO: Alfredo González

Esquerra Republicana apuesta por muscular el gobierno de la Plaça de la Font. Así lo ha aprobado este lunes por la noche la asamblea de militantes de la formación independentista, que ha avalado el acuerdo que el grupo municipal de ERC ha alcanzado con Junts per Tarragona para ampliar el gobierno de Pau Ricomà. Pese a que el socio desde junio de 2019 –En Comú Podem– considera «inaceptable» que Esquerra haya negociado directamente con Dídac Nadal, los afiliados del partido con sede en la calle Reial han dado luz verde al alcalde para que tense la cuerda y agite el actual pacto de gobierno, formado por solo nueve de los 27 concejales del Saló de Plens y que es el más pequeño desde la restauración de la democracia.   

A juicio de los republicanos, la actual situación de minoría no puede continuar. Hace semanas que la comisión negociadora de Esquerra intenta convencer a los Comuns para que acepten la incorporación de los tres ediles de Junts –Dídac Nadal, Cristina Guzman y Elvira Vidal–, pero tanto la militancia local como las direcciones nacionales de Catalunya en Comú y de Podem vetan cualquier acuerdo de gobierno con los postconvergentes, pese a gobernar con ellos desde hace dos años tanto en la Paeria de Lleida como en el Consell Comarcal del Tarragonès.

«Durante los dos últimos años han habido reuniones en las que han participado los dos socios del gobierno y, como consecuencia de ello hubo la propuesta conjunta a Junts para incorporarse al gobierno», ha recalcado Esquerra en un comunicado de prensa en el que resalta que, este acuerdo, cuenta con el aval de los Comuns, que solicitaron esperar hasta después de las elecciones del 14F. «Por sorpresa nuestra, tras los comicios se nos dijo que se vetaba este pacto», lamentan desde ERC en el mismo comunicado. 

Dos meses después de las autonómicas, Esquerra ha acelerado para forzar el deshielo del grupo formado por Carla Aguilar y Hermán Pinedo, que tras meses de conversaciones aún no han llevado a cabo la esperada asamblea para decidir el posicionamiento de su formación, solo ha trascendido que la apuesta es «ampliar por la izquierda» e intentar un acercamiento a la CUP.  Por ello, la militancia da su aval a Pau Ricomà –alcalde gracias a los dos votos de hace dos años de ECP en detrimento de Josep Fèlix Ballesteros (PSC)– para que dé de una vez forma al acuerdo que hace días alcanzó con Dídac Nadal, y que en breve se traducirá en un decreto de alcaldía que permitirá la incorporación de los tres ediles juntaires al gobierno municipal, esto sí, sin el OK aún de En Comú Podem.

«Los próximos días serán determinantes para la ampliación del gobierno. Es importante respetar la palabra dada a terceros», añade Esquerra, que pone al mismo nivel el pacto de gobierno con los Comuns que el acuerdo alcanzado con Junts. Toda una declaración de intenciones. Por ello, y tras aprobar una investidura, dos presupuestos, dos remanentes y evitar una moción de censura impulsada por el ahora socialista Rubén Viñuales, Esquerra y Junts ya han acordado que los postconvergentes asumirán cuatro carteras: Comerç, Serveis Socials, Contratació y Parcs i Jardins, además de mantener la presidencia de la empresa de Mercats –Espimsa– y presidir el Institut Municipal de Serveis Socials (IMSS). 

La inminente aprobación del pacto con Junts –y ERC espera que también con la CUP– adelantando por la derecha abre, sin embargo, una fase de incertidumbre en el gobierno de la Plaça de la Font, ya que el paso dado obliga ahora a los Comuns a decidir si aceptan a las malas la integración de Junts, o si abandonan el ejecutivo local, que es una de las opciones que ha cogido más fuerza los últimos días. Cabe señalar, sin embargo, que las actas de concejal son personales, por lo que en última instancia serán los propios ediles los que decidirán qué hacen. Y aquí todo es posible.   

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