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"Echo en falta una clase política que esté a la altura de la ciudad de Tarragona"

El periodista tarraconense Frederic Porta habla del Nàstic, el Barça, el Madrid... pero también revela por qué abandonó el Senat tarragoní

Xavier Fernández

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Frederic Porta es un apasionado del Nàstic. Su libro ‘Contes del Camp Vell’ está ambientado en el antiguo campo de la Avinguda Catalunya. FOTO: Jordi Borràs

Frederic Porta es un apasionado del Nàstic. Su libro ‘Contes del Camp Vell’ está ambientado en el antiguo campo de la Avinguda Catalunya. FOTO: Jordi Borràs

Usted dejó el Senat tarragoní tras el 1 de octubre tras la reacción del alcalde, Josep Fèlix Ballesteros, por las cargas policiales contra los votantes.
Exacto. Para demostrar mi disconformidad con cómo había gestionado Ballesteros el 1-O. Y también por la utilización que hace del Senat tarragoní.

¿En qué sentido?
El Senat debería ser un órgano realmente bueno para asesorar al alcalde, pero se ha convertido en un medio para hacerse la foto y para disfrute del alcalde. 

¿Cómo ve Tarragona?
No voy a Tarragona todo lo que me gustaría. Es una asignatura pendiente personal. Conociendo la forma de ser de los tarraconenses, Dios me libre de, viviendo fuera, valorar las cosas. 

¿Pero qué echa en falta en la Tarragona actual?
Una clase política a la altura de la ciudad.

Parece que, para el Ayuntamiento, no exista nada más que los Juegos del Mediterráneo.
Ni entendí ni entiendo el proyecto de los Juegos. Deseo que vayan lo mejor posible, si es que algún día llegan a disputarse, pero como iniciativa no la comparto. Si queríamos colocarnos en el mapa deportivo había otras maneras más efectivas que unos juegos que están absolutamente desfasados y que no interesan a nadie.

"El fútbol es un espejo deformado de nuestras bajas pasiones, de nuestra parte animal. Es sorprendente que silben a Piqué en la Selección"

¿Qué maneras?
Otra clase de campeonatos: de veteranos, de promesas... Hay otras pruebas que tendrían más repercusión que unos Juegos Mediterráneos a los que los medios les dedicarán un breve porque es una competición que hace muchos años que está muerta.

Llevó la sección de Política en ‘El Periódico. ¿Se imaginó en algún momento lo que ha pasado: la declaración de independencia, el 1-O, el 155...?
No. Soy de aquellos que, con el lirio en la mano, pensaban que en democracia se puede hablar de todo. Pero, como ciudadano, me hubiese gustado comprobar que la democracia funciona en este Estado. Que se escucha a las partes, se las respeta, se negocia... Que la democracia es un juego con sujetos políticos por los dos lados. Pero no ha sido así. 

¿Hay alguna salida?
No lo sé. No soy adivino. Y además no me gusta hablar de política en público.

En todo caso, ¿ve a las dos partes muy empecinadas: Puigdemont sí o sí o 155 sí o sí?
No les comparo. Lo que veo es un Estado que no tiene ninguna cintura. No creo en la equidistancia. Quien tiene el poder debe saber ejercerlo con democracia.

Usted residió durante siete años en Estados Unidos. ¿Podía prever que llegase al poder una persona como Donald Trump?
No, aunque ya hubo un aviso con Reagan en los años 80. Desde aquí se hace una lectura demasiado simplista de las cosas para poner etiquetas a la gente, los países, los sucesos. Todo tiene muchos matices. El sueño americano se ha desvanecido. Estados Unidos ya no es lo que fue en el siglo XX, ya no es un referente moral.

"La supervivencia del Nàstic, su ambición, pasan por que sea un lugar de compra-venta de jugadores. No me gusta, pero es lo que hay" 

Cambiemos de tema. ¿Se hacen tantos negocios en el palco del estadio Santiago Bernabéu como se dice?
El Real Madrid es un poder fáctico en la vertiente deportiva. Uno de los hombres con más poder financiero de España es Florentino Pérez, presidente del club. Es evidente que el palco es un lugar donde hacer contactos, networking.

¿Y en el Camp Nou?
También, pero a menor escala. El poder del palco del Barça es más simbólico. En todo caso, quien se mete a directivo de un club de fútbol busca notoriedad y esa notoriedad social repercute en positivo en sus negocios. Los clubs de fútbol son hoy en día herramientas de poder.

¿Los espectadores deberían tomarse con más calma los partidos? ¿Hay demasiados insultos, demasiada pasión?
Soy de los que fueron educados en una visión de fair play del deporte, pero el fútbol tiene un componente pasional evidente. Eso explica, que no justifica, muchos de los comportamientos de las aficiones en los campos.

¿Qué opina de la politización en los estadios? Un ejemplo es el campo del Barça con la cuestión independentista.
Todo es política en la vida. Desde 1908, el Barça es un equipo vinculado a la recuperación de la identidad catalana. La expresión política del Barça es coherente. 

Gerard Pique recibe críticas e insultos por expresar sus opiniones políticas.
Los jugadores son ciudadanos como cualquier otro y tienen derecho a expresar su opinión. A Piqué, además, se le tiene envidia porque es joven, millonario, empresario, pareja de Shakira...

Parece que hable de Ronaldo, que dijo aquello de «me tienen envidia porque soy  guapo, rico y un gran jugador».
Algo de eso hay. El fútbol en España es un espejo deformado de la realidad. A veces no sabemos reconocer nuestras bajas pasiones, nuestra parte animal. Es sorprendente que los aficionados de la Selección silben a un jugador que les ha hecho ganar títulos.

Su libro ‘Contes del Camp Vell’ está ambientado en Tarragona.
El libro es un homenaje a mi familia, a la Tarragona de cuando yo era niño y al amor incondicional que me generaba el Nàstic. 

¿Es usted del Nàstic o del Barça?¿O de los dos?
Cuando vivía en Madrid y decía que era del Nàstic, la gente pensaba que los vacilaba. Soy del Nàstic por sentimiento y del Barça por catalanidad.

¿Quiere decir que el Nàstic no representa tanto la catalanidad como el Barça?
El Barça ha sido el embajador de la catalanidad en el mundo. Al Nàstic le quiero mucho, pero no tiene ese componente simbólico. No sabría definir cómo es la masa social del Nàstic. Es muy heterogénea. El perfil típico del aficionado del Barça es más fácil de concretar por el peso de la historia.

¿Y el Espanyol?
No entraré nunca a definir a nadie. Ya tengo suficiente trabajo con definirme a mi mismo. Pero no tiene tanta carga simbólica. Ahora se le quiere dar al Girona.

El Girona de Puigdemont y todo lo que está sucediendo.
El Girona de una nueva catalanidad sin complejos, pero aún es pronto para saber definirla.

¿Qué le está pasando al Nàstic? Ha tenido que cambiar de entrenador recientemente.
Al Nàstic no se le puede exigir mucho. Hace años me dio un regalo que no había podido imaginar nunca: el ascenso a Primera. Los aficionados se han acostumbrado a que todos los equipos han de ganar siempre. Pues no. Sólo hay cuatro o cinco equipos en toda Europa a los que les puedes exigir que ganen siempre. Si el Nàstic gana, te da una alegría. Si pierde, es lo natural. 

¿Ha perdido su esencia tarraconense? Parece la ONU, con tantos jugadores foráneos.
No debes perder la identificación con tu tierra. La tercera equipación del Nàstic es un ejemplo. Me gustaría que hubiese más jugadores tarraconenses aparte de Xavi Molina. Pero es una tendencia natural en el mundo del fútbol.

Es lo que hay.
Es lo que hay. Los clubs de fútbol son cada vez más uns empresas. La supervivencia del Nàstic, y su ambición, pasan por que sea un lugar de compra-venta de jugadores. No estaré de acuerdo, pero es real como la vida misma. No hay otra alternativa.

Usted dirigió Teledeporte en Televisión Española. ¿Qué le parecen programas ‘deportivos’ como ‘El Chiringuito’?
Concibo el periodismo como un servicio público. Deploro todo ese show business. Esos programas estupidizan al público que los ve. 

Escribió el libro ‘Kubala! L’heroi que va canviar la història del Barça’. ¿Fue Kubala más héroe que Cruyff, Guardiola o Messi?
Los periodistas tendríamos que evitar la manía de la eterna comparativa. Kubala fue el jugador que devolvió la sonrisa al Barça y a Catalunya en los 50. Abrió las puertas a la modernidad.

Hablemos de Messi.
Messi es un genio extraterrestre. Tengo curiosidad por saber cómo reaccionaré el día que no juegue. Un detalle de Messi compensa los 90 minutos de partido. Cuando no esté, no sé qué haremos. Desde hace diez años, el mundo del fútbol es Messi y los demás.

¿Incluido Ronaldo?
Por supuesto. Son incomparables. Volvemos a lo mismo: les compara el marketing. Odio las comparaciones, pero Messi es Mozart y Ronaldo es Salieri. 

Buena comparación.
Dentro de 200 años, ¿a quién recordarán?¿A Messi o a Ronaldo? Cristiano es un jugador fantástico, pero Messi es único e irrepetible. Ni Maradona, ni Pelé, ni Di Stéfano jugaron tan bien tanto tiempo como Messi: cada partido durante diez o doce años. Es un recital continuo de María Callas, es como ver pintar a Picasso en su taller. 

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