El 20% de los edificios del Serrallo y Part Baixa están en mal estado o ruinoso

Un estudio encargado por el Ayuntamiento analiza los inmuebles y la calidad del espacio público. Apunta que el antiguo Barri de la Marina es el que acumula más elementos negativos

NÚRIA RIU

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El barrio del Serrallo ha sufrido una degradación a causa del envejecimiento de su población. FOTO: PERE FERRÉ

El barrio del Serrallo ha sufrido una degradación a causa del envejecimiento de su población. FOTO: PERE FERRÉ

El Serrallo y el Barri del Port son dos de las zonas de la ciudad con un parque de viviendas más antiguo, que presenta importantes déficits. Así lo percibe su vecindario y ahora ha quedado reflejado en el estudio elaborado por la empresa Solucions Geoinformació i Territori, que adjudicó el Ayuntamiento de Tarragona en abril de 2019.

Según revela el documento, dos de cada diez viviendas no se encuentran en un estado óptimo o aceptable. Los datos se obtuvieron a partir de un recorrido por todos los ejes de la vía pública de cada barrio, en los que se anotó el estado de la fachada principal de cada edificio. La situación entre ambas zonas presenta algunas diferencias. Si bien el porcentaje de inmuebles en mal estado es superior en el Serrallo (24,32%), en el barrio pescador la presencia de edificios tapiados o en estado ruidoso prácticamente es inexistente (0,68%). Las zonas más degradadas son los bloques en semi círculo de las calles Salou y Lepant, además de la calle Santa Clara, entre la Plaça Magí y la calle de Sant Joan.

En cambio, en el antiguo Barri de la Marina el porcentaje de edificaciones en mal estado es inferior (19,51%). No obstante, en este caso el estado de abandono es más acentuado, ya que los autores del estudio identificaron un total de dieciséis inmuebles que catalogaron como ruinosos y/o tapiados, lo que representa el 4,4% del total. «Esto genera una cierta degradación de algunas partes de este ámbito», indica el documento, el cual los ubica principalmente en las calles Smith, Reial, Castellarnau y Misericòrdia.

Además, el documento hace hincapié en «la concentración de solares, no sabemos si afectados por temas patrimoniales, también en la Part Baixa». En total se identifican quince, algunos de los cuales privados y otros de la administración.

Rejuvenecer el barrio

El presidente de la Associació de Veïns del Serrallo, David Martín, se mostraba sorprendido por los datos. «Es mucho. Es verdad que hay una dejadez, con un envejecimiento de la población que ha supuesto el abandono de determinadas edificaciones». No obstante, defiende que «las casas del Serrallo no han sido nunca como las de la Rambla y a lo mejor la fachada está vieja, pero por dentro las casas son habitables».

Martín confía en que, ahora que se ha solucionado el problema de los ocupas en el Rancho Grande, la situación pueda cambiar. «Esperamos que, con la pacificación del barrio, consigamos atraer a gente joven que ayude a dinamizar la zona», apunta. Un aspecto sobre el que también insiste el concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Xavier Puig. «Es un tema que afortunadamente ha cambiado y ahora que hemos podido superar este problema, es una línea de mejora clara», afirma.

El estudio incluye en sus conclusiones el elevado impacto turístico debido a la presencia de viviendas de uso turístico. Además, se apunta que hay un «porcentaje muy elevado de calles no accesibles, a pesar de que hay bastantes calles con plataforma única». Este último aspecto también se pone en relieve en el caso del Barri del Port, donde hay «escasas» vías que presenten estas características. «Se nos comentó que se haría un plan integral, pero una cosa es que se apruebe una moción y la otra que se haga algo», lamenta la presidenta de la Associació de Veïns, Mari Carmen Puig. Esta entidad asegura que está «a la espera» de que el Ayuntamiento mueva ficha. «Ahora está todo parado y lo entendemos, pero la sensación es de que llevamos muchos años sufriendo un deterioro y debemos poder abordarlo».

Calidad del espacio público

El estudio es completo. Este no tan solo hace referencia al estado de los edificios, sino que incluye también un análisis sobre la edad de la población, el espacio público, el transporte público, el impacto del turismo, la accesibilidad y la situación del comercio. Las conclusiones son claras: «La Part Baixa es de todos los ámbitos estudiados el que acumula más impactos negativos». El suspenso prácticamente afecta a todos los ítems. Hay un servicio «justo» de autobuses, que «queda compensado por la estación de tren», y un «fuerte impacto» de los comercios cerrados. El porcentaje de negocios inactivos alcanza el 47,51%. Con todo, se apunta que «sería interesante aplicar una mejora integral urbanística para el barrio, tipo Pla de Barris o Pla de Millora Urbana». Asimismo, se indica que «debería aprovecharse el peso de ciertos equipamientos para dar un impulso al ámbito, como son la Fira, el Mercat o el patrimonio».

Este trabajo lo encargó el antiguo Equipo de Gobierno y ahora el Ejecutivo de Pau Ricomà se lo ha encontrado encima de la mesa. «Había dos necesidades que son, por un lado el censo de pisos vacíos, y, por el otro, un plan integral de la Part Baixa. Se eligió un medio camino que no satisface a ninguna de las dos cosas pero aporta luz y una información relevante», indica el responsable de urbanismo. El Consistorio defiende que está trabajando en las bases para este censo de pisos vacíos de la ciudad, que debe servir para «planificar las políticas de vivienda». Y, en paralelo, también va a impulsarse este plan de la Part Baixa, que está en fase de contratación. «La mayoría de los indicadores nos dicen que es el barrio que está peor, pero es una cosa que ya sabíamos», indica Puig. No obstante, pone en valor que el documento incluye algunas propuestas que «van en la línea que estamos trabajando». Es el caso del proyecto de mejora de la calle Orosi, que va a hacerse con esta plataforma única y que debe servir como modelo para continuar en otros ejes. «Es la entrada desde la estación y, por tanto es muy importante», apunta.

El encargo del Ayuntamiento incluyó también el estudio del barrio de El Pilar. «Supongo que fue porque hicimos mucho ruido por el problema de los ocupas, con todo lo que comporta, y por la situación del comercio», indica la presidenta de la Associació de Veïns, Cristina Berrio. En este caso, hay un buen servicio de autobús y no hay impacto del turismo. Los edificios en mal estado representan el 13,3%. En cambio, una de las principales dificultades es que «muchos de los inmuebles no tienen ascensor». Asimismo, Berrio corrobora el cierre de establecimientos comerciales. «Antes estaba lleno de pequeñas tiendas. Teníamos de todo. En cambio, ahora no hay nada», lamenta.

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