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El 3% de los tarraconenses rechaza la vacuna

La negativa a pincharse es mayor en el Ebre que en el Camp

Raúl Cosano

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Vacunación masiva en el Palau d’Esports de la Anella Mediterrània. FOTO: Alba Mariné

Vacunación masiva en el Palau d’Esports de la Anella Mediterrània. FOTO: Alba Mariné

La zona de El Perelló y L’Ametlla de Mar es la que más rechaza la vacunación en Tarragona y en toda Catalunya. En esa área básica sanitaria ebrense el ‘no’ a la dosis se eleva al 14%, muy por encima de la media del 3% que se alcanza en la provincia. En general, la población que declina inocularse es mayor, en proporción, en las Terres de l’Ebre que en el Camp de Tarragona. En cifras aproximadas, de los más de 320.000 vacunados con una dosis en la provincia, unos 8.700 ciudadanos han preferido aparcar el pinchazo después de habérseles requerido.

Las ratios no son elevadas, aunque hay que tener en cuenta, sin embargo, que la población que no se ha vacunado, pudiéndolo hacer, será en realidad mayor: ese dato corresponde únicamente a los ciudadanos a los que se les ha interpelado para pincharse y que han explicitado su negativa a protegerse, a los que hay que añadir aquellos que simplemente no se han ido a inocular cuando les tocaba por franja de edad.

Otra salvedad a tener en consideración: la cifra de un rechazo por convencimiento será, en verdad, menor, ya que ahí se incluyen también los que no se inyectan por contraindicación o por infección previa. En el Tarragonès, el 1,42% de las personas a las que se ha brindado la vacunación la han desestimado, un porcentaje que también es bajo en el Baix Penedès (0,79%), el Alt Camp (2,4%), el Baix Camp (2,5%) o la Conca de Barberà (2,6%). En cambio, es mayor en el Baix Ebre (6,3%) o en el Montsià (5,2%).

La cifra global ha crecido ligeramente. A finales de febrero, la ratio de rechazo en Tarragona era del 2%, similar a la actual, aunque algo inferior. Los parones y los cambios de criterio en torno a la fórmula de AstraZeneca pueden haber repercutido en fomentar cierto rechazo. Varias voces del mundo sanitario coinciden en que la aversión a esa propuesta ha existido, si bien también se ha alternado con colas y alta afluencia en días concretos.

Otras áreas básicas sanitarias donde destaca el ‘no’ a la inmunización son Flix, Ulldecona o Deltebre. También Tortosa y Amposta tienen registros más elevados que áreas de Tarragona, Salou, Cambrils, Vila-seca o Reus. Vendrell o Calafell tienen estadísticas muy bajas de rechazo, según los datos del Departament de Salut.

Las autoridades sanitarias y los expertos siguen incidiendo en la importancia de que se vacune el máximo número de población. «Creo que el mensaje desde el Departament de Salut se está lanzando bien, informando de una manera llana y clara. Otra cosa es que siga sin llegar a algunas bolsas de población socioeconómicamente más débiles. Mucha gente se informa in situ, en el momento de vacunarse», explica Àlex Arenas, epidemiólogo y catedrático de Ingeniería Informática en la URV. Alcanzar la máxima cobertura y convencer de las bondades de pincharse es uno de los cometidos no solo para reducir ese rechazo explicitado en la estadística sino también la dejación a la hora de pedir cita. «Aquí ya tenemos implantada la variante Delta, la india, que en el Reino Unido se ha propagado muy rápidamente. Ha habido muchos casos que han afectado a gente no vacunada o con una dosis. Por eso hay que lanzar una alerta para seguir vacunándonos, y hacerlo con las dos dosis para que la protección sea total», explica Arenas, que cree que en cuestión de seis semanas esa mutación será mayoritaria en Catalunya y acabará desplazando a la británica: «La gente tiene que ser consciente de que el virus no ha desaparecido. Hay que vacunarse».

Más allá del rechazo por convicción, Salut pretende salvar las incidencias que pueda provocar la exclusión de algunas capas, afectadas en parte por la brecha digital. «Siempre habrá puntos de población a los que no podrás llegar», indica Arenas. Por ejemplo, en Barcelona se han puesto en marcha medidas para compensar las diferencias de vacunación entre zonas marcadas por el nivel socioeconómico. «Estoy seguro que nosotros en Tarragona también lo padecemos y quizás hay barrios o zonas como Ponent, más vulnerables, donde la respuesta no es la misma. Por eso es importante que haya un punto de vacunación masiva en Campclar», expone Arenas. En ese sentido, en Tarragona capital el área básica de La Granja-Torreforta, que aglutina a buena parte de los vecinos de Ponent, tiene una cobertura del 34% en la primera dosis, nueve puntos menos que la zona del CAP Jaume I, y 10 menos que el Tàrraco o que el ámbito de influencia que depende de la atención primaria de Muralles.

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