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El 30% de las tiendas de la demarcación cerrarán después de las rebajas

El confinamiento comarcal y la prohibición de abrir durante los fines de semana están acabando de hundir a un sector que lleva meses herido de muerte por la crisis de la Covid-19

CARLA POMEROL

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La calle Governador González, una de las más comerciales. FOTO: PERE FERRÉ

La calle Governador González, una de las más comerciales. FOTO: PERE FERRÉ

El confinamiento perimetral y el cierre de las tiendas durante el fin de semana están acabando de hundir a un sector ya tocado, el comercio. La mayoría de asociaciones que representan al colectivo coinciden en cifrar en el 30% los comercios que ya no volverán a abrir sus puertas después de la campaña de rebajas, que se prevé que termine este mes de marzo. Muchos comerciantes aseguran que los números no salen y que el nivel de endeudamiento está llegando a niveles insoportables.

La gota que ha colmado el vaso ha sido, sin duda, el cierre de las tiendas durante el fin de semana. Se trata de una restricción que puso encima de la mesa el Procicat el pasado 7 de enero. En un principio, la medida estaba prevista hasta el día 17, con el objetivo de doblegar la curva después de los excesos de la Navidad. Lo que tenía que durar diez días se está alargando y los comercios ya llevan casi dos meses sin poder abrir los sábados. Lo peor de todo es que los propietarios de las tiendas ya han perdido en muchos casos la esperanza y no saben hasta cuándo puede durar esta situación. El miedo es que, después de echar a perder la campaña de Navidad y la de rebajas, ahora también se sume a la lista la de Semana Santa.

«El sector del comercio está escuchando cómo tocan las campanas de muerte», asegura Florenci Nieto, presidente de Pimec Comerç Tarragona i Provincia, quien añade que «tenemos la ilusión por los suelos y nos sentimos desmotivados y engañados». Además, el representante de este colectivo se muestra indignado porque «el mensaje que se está dando a la sociedad por parte del Govern es que el pequeño comercio es el culpable del incremento de contagios y que, por eso, se cierran las tiendas y la restauración». Nieto defiende que justo es en estos establecimientos donde más se cumplen las medidas de seguridad anticovid.

El presidente de la patronal de comercio asegura que la situación empieza a ser muy grave para muchos de los comercios de la demarcación. Nieto se atreve a decir que un 30% de las tiendas bajarán la persiana definitivamente en las próximas semanas. «La campaña de Navidad y la de rebajas son las épocas en que más se vende y las que permiten que las tiendas puedan estar abiertas todo el año». Nieto explica que el sector vive con incertidumbre el futuro. «La incógnita de no saber si podrán abrir los próximos meses o el miedo de no poder pagar el sueldo a los trabajadores es lo que está poniendo fin al sector», asegura el presidente de Pimec Comerç Tarragona i Provincia, quien añade que «nadie puede aguantar tener cerrado más de 170 días al año y, ahora, además, los fines de semana».

Nieto confiesa que son muchos los empresarios que se acercan hasta las oficinas de la patronal para pedir ayuda. «Alguien debería entender que la micro, pequeña y mediana empresa es la que genera riqueza y puestos de trabajo. Que a nadie se le olvide», explica el presidente.

«Llueve sobre mojado»

Andar por las calles de Tarragona un sábado por la tarde es desolador. Por la mañana, todavía hay movimiento por la apertura de bares y terrazas. Por la tarde, no se ve ni un alma paseando por la ciudad.

Cuando los pequeños comerciantes pensaban que la cosa no podía ir a peor, la Generalitat anunciaba hace unos días que los centros comerciales podían abrir entre semana a partir del lunes. El presidente de la Via T y propietario de la joyería Zaida de la Rambla Nova, Salvador Minguella, asegura que la nueva medida se ha notado. «Hasta ahora, pese a que los sábados estábamos cerrados, durante la semana veíamos cierto movimiento», y añade que «desde que han abierto los centros comerciales hay menos público».

Ya son ocho los sábados sin tiendas. «Llueve sobre mojado y si no levantan pronto esta restricción, será muy complicado tirar adelante», opina Minguella, quien apunta que las grandes franquicias con tiendas físicas en el centro de la ciudad «han estado a tope estos últimos días». El presidente de la Via T asegura que la mayoría de comercios que cerrarán sus puertas en breve «ya estaban tocados, y esta medida de los fines de semana los ha acabado de hundir».

El confinamiento perimetral, que actualmente es comarcal, tampoco ha ayudado mucho al sector. Hay algunas tiendas especializadas que contaban con un número importante de clientes de fuera del Tarragonès. Con la restricción, han visto reducidas sus ventas. Es el caso de Josep Maria Juan Biosca, presidente de la Unió d’Empresaris del Voltant del Mercat Central y propietario de una tienda de corsetería en la calle Reding. «Las pérdidas que tengo son dobles. El sábado por la mañana era el día que más vendía y venían clientes de toda la provincia, sobre todo, de Terres de l’Ebre», explica Juan. Este empresario define como «aberración» que los fines de semana tenga que cerrar. «Es en los grandes centros comerciales donde se forman las aglomeraciones. Ojalá las tuviésemos aquí. Pero no es el caso. Cumplimos a rajatabla todas las medidas y, a pesar de ello, nos siguen castigando», acaba.

A modo de anécdota, Melcior Bustos, propietario de la tienda de regalos El Lloro de la Negrita –en la calle Governador González–, explica que algunos clientes enfadados le han llamado por teléfono el sábado quejándose porque la tienda estaba cerrada. Bustos opina que la crisis ha perjudicado más a aquellos negocios más clásicos. «Quien se ha puesto las pilas y ha sido más proactivo en busca del cliente, va a sobrevivir a este batacazo», asegura este empresario.

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