Tarragona Urbanismo

El Ayuntamiento de TGN quiere un primer borrador del POUM en primavera

Con las normas urbanísticas encarriladas, empieza el debate político de cara a la redacción del plan general

NÚRIA RIU

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Los grupos políticos deberán debatir sobre el crecimiento de ciudad. PERE FERRÉ

Los grupos políticos deberán debatir sobre el crecimiento de ciudad. PERE FERRÉ

Los cronómetros están en marcha. 373 días después de darse a conocer la sentencia del Tribunal Supremo que anulaba el POUM de 2013, este jueves arrancaba de manera formal el debate para la redacción del nuevo Pla d’Ordenació Urbanística Municipal, un instrumento que dibujará la Tarragona del futuro y que quiere tramitarse en un tiempo récord.

La primera comisión informativa monográfica sobre el POUM, tenía lugar 24 horas después de la aprobación inicial de las normas subsidiarias urbanísticas. Estas obtendrán luz verde el próximo martes día 9, cuando la Comissió d’Urbanisme de Catalunya se reunirá de forma extraordinaria, para su aprobación definitiva. A partir de ahí, tan solo faltará su publicación en el Diari Oficial de la Generalitat (DOGC), para su entrada en vigor.

Las normas serán el «pinyol», del futuro POUM. Así lo plantea el Ayuntamiento, de cara a reducir al máximo los tiempos. Y es que, según explicó el concejal de Territori, Xavier Puig, el primer hito en el calendario está marcado de cara a la próxima primavera, cuando debe salir el primer borrador. «En los próximos meses hasta enero debemos abordar el debate político en el que los grupos establezcamos los criterios que deben regir el POUM, los sectores de crecimiento y los principios», explicó.

El ejecutivo quiere acelerar esta parte, ya que este borrador será la base a partir de la cual se iniciará el proceso participativo. El objetivo es licitar un contrato para que una empresa externa se haga cargo de esta parte, en la que además de los expertos, sectores económicos y vecinos, también se buscará la participación del Consell Municipal d’Infants y de la Gent Gran, además de colectivos ecologistas, medioambientalistas y feministas, entre otros.

Puig avanzó que el rumbo del futuro POUM «está claro». Y este pasa por la «cohesión social» de ciudad, la «accesibilidad» y la «sostenibilidad». «Tenemos una guía que es incuestionable, que debe regir todas las políticas municipales, y por descontado el futuro plan general, que son los objetivos de desarrollo sostenible. Este es el punto de partida, que es el marco de trabajo con el que afrontaremos todo este proceso», apuntaba.

Acelerar los plazos

El urbanismo siempre ha sido un tema que desde el primer momento ha dividido a los 27 concejales del Ayuntamiento. Incluso antes del pacto para la ampliación del gobierno había dos bloques bien definidos. Ahora se inicia el debate del nuevo POUM con divergencias entre los socios de gobierno y la relación con la oposición en uno de sus peores momentos, tras las divergencias por la no subida de los impuestos. Un clima que puede marcar el ritmo de las negociaciones. Para la aprobación definitiva del texto refundido del POUM de 2013 se tardaron más de trece años. Ahora, no hay margen de maniobra. Las normas urbanísticas tendrán una temporalidad de cuatro años, por lo que tendrán que acelerarse los plazos.

Puig avanzó que «el objetivo es trabajar para que pueda hacerse la aprobación inicial antes de que finalice este mandato», es decir, antes de mediados de 2023. La definitiva se espera para el siguiente. Para ello, el tercer teniente de alcalde apelaba a afrontar el debate «con una dinámica y un tono constructivo, por tal de que sea lo más ágil posible». El objetivo es que esta comisión monográfica del POUM se reúna mensualmente para que gobierno y oposición puedan seguir perfilando un documento.

Tras la reunión, la concejal del PSC, Begoña Floria, se mostraba «preocupada» por el desarrollo de la primera sesión de trabajo. «Nos han presentado una lista de cosas y de temas, sin una estrategia clara ni un modelo sobre la Tarragona que queremos», apuntaba.

Floria lamentaba que no se había aprovechado el encuentro para hablar de los «temas estratégicos» de la ciudad o sobre «cómo queremos crecer y hacia dónde». Por este motivo, solicitaba un estudio específico de los mejores suelos para hacer vivienda así como también sobre el comportamiento de la población en los últimos diez años.

Por su parte, la concejal de En Comú Podem, Carla Aguilar, valoraba de forma positiva que el futuro POUM «se haga de una forma participativa». La cohesión social y territorial son dos de los aspectos que defiende como prioritarios, mientras considera que «es una buena oportunidad para incorporar el urbanismo feminista».

El urbanismo siempre ha sido uno de los caballos de batalla de la Candidatura de Unitat Popular (CUP), que había reivindicado en varias ocasiones la redacción de un nuevo POUM. «Hemos estimado valorar si debemos crecer o no y, en cualquier caso, si se plantea cualquier tipo de crecimiento, este no debe ser sobredimensionado y deben tenerse en cuenta las cifras de crecimiento demográfico y económico», apuntaba Eva Miguel.

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