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El Ayuntamiento de Tarragona dobla el superávit en el año de la Covid

El Consistorio cierra 2020 con 11 millones de remanente, cuando en 2019 el resultado fue de 6,6. El Ayuntamiento aprobará en el próximo pleno a qué destinará el dinero sobrante

OCTAVI SAUMELL

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El alcalde Ricomà y el edil Fortuny, en una imagen de archivo. Foto: Pere Ferré

El alcalde Ricomà y el edil Fortuny, en una imagen de archivo. Foto: Pere Ferré

El Ayuntamiento de Tarragona ha cerrado 2020 con el doble de superávit de tesorería que el año anterior. Según el informe sobre la liquidación del presupuesto del año pasado al que ha tenido acceso el Diari, y que esta semana ha sido presentado a las formaciones de la oposición, la administración local acreditó hasta el pasado 31 de diciembre un remanente de más de 11 millones de euros, una cifra que es muy superior a los 6,6 de 2019 –pese a haber sido el año de la paralización por el coronavirus–, y a los 5,5 de 2018, el último completo de Josep Fèlix Ballesteros (PSC) en la alcaldía.

Ahora, a diferencia de otros ejercicios, la corporación local ya sabe que este 2021 el Gobierno Central ha abierto la veda –tras una dura negociación con las entidades municipalistas– para destinar todo este dinero a gasto corriente, inversiones o amortización de deuda, mientras que anteriormente –por la ley ARSAL– se veía obligado a destinarlo exclusivamente al pago de deuda con las entidades financieras. Todo esto, sin embargo, se prevé que sea solo para este ejercicio, sin continuidad de futuro.

Ahora, el futuro de este remanente se materializará en el decreto de liquidación y el modificativo de crédito que pasará por el pleno municipal del 19 de marzo. «La buena gestión económica nos permitirá completar el presupuesto aprobado en diciembre, en el que ya preveíamos incorporar una cantidad importante», afirma el concejal de Serveis Centrals, Jordi Fortuny (ERC). Hace dos meses, las previsiones provisionales situaban el techo de gasto en los 163,3 millones de euros, una cifra inferior en 1,7 a los 165 de 2020. Ahora, con el remanente, la cantidad de este 2021 podrá llegar hasta los 174. Por ello, durante los próximos días se concretará el destino de los 11 millones para completar las cuentas que, hace dos meses, fueron avaladas por el gobierno municipal (ERC-Comuns) con el apoyo de Junts per Tarragona y de la CUP. La negociación con estos partidos ya está abierta y podría cerrarse la próxima semana para destinarse a completar partidas de Festes, subvenciones a entidades deportivas y sociales.

Más recaudación en IBI y plusvalía

En global, a lo largo de 2020 el Consistorio –sin contar las empresas municipales– ingresó 11 millones de euros más de los que gastó: 184 por 173, si bien si esta cifra se detalla solo en las operaciones corrientes la diferencia es de 18 (167 por 149). En conjunto, entre el saldo que el Consistorio tiene en las cuentas corrientes de los bancos, los recibos pendientes de cobro y las facturas aún sin pagar, el resultado de 2020 es de 40,3 millones de euros. A esta cantidad, sin embargo, los especialistas de la Plaça de la Font le restan 17 millones de euros de facturas «de dudoso cobro», así como otros 9,3 millones de dinero que aún está en manos del Consistorio pero que ya tiene un objetivo fijado de futuro. Asimismo, también se destinan otros 2,7 millones del remanente de 2019 a pagos pendientes, por lo que la cifra final del remanente es de 11.079.849 euros, la mayor de los últimos años.

Por lo que se refiere a los ingresos, cabe señalar que, respecto a 2019 –y pese a la paralización económica por la pandemia–, se incrementó la recaudación en tres tributos: la plusvalía (en 1,3 millones), el IBI (en un millón) y el de Construcciones (en 900.000 euros), si bien no se llegó a lo previsto en el presupuesto. En conjunto, y pese a que a mediados de año la previsión era la de una caída de más de diez millones de euros en la recaudación de impuestos y tasas por la crisis de la Covid, finalmente el descenso total ha sido de la mitad: seis. Esta cifra se ha compensado –y superado– por los cuotas de urbanización y las contribuciones especiales (que han supuesto seis millones), y por los ingresos por las operaciones financieras para llevar a cabo inversiones, lo que ha generado 6,4 millones más que en 2019. «Para realizar una obra, ahora debemos tener consignado todo el coste, por lo que durante mucho tiempo tenemos el dinero congelado en el banco sin usar, como pasa con el Banco de España. Cuando lo necesitamos, el banco nos genera un ingreso en la cuenta corriente para que podamos gastarlo», recalca Fortuny. En conjunto, los ingresos pasaron de los 168 millones de 2019 a los 184 de 2020, lo que significa un aumento del 9,4%.

Ahorros por el confinamiento

Sobre los gastos, durante el año 2020 se acreditó una ejecución de las inversiones del 22,3%, una cifra que es superior al 9,46% de 2019 pero inferior al 30,39% de 2018 y al 29% de 2017. En este sentido, el Consistorio ejecutó 3,5 millones en el Pla Parcial 10 (el nuevo barrio de Ponent donde irá Ten Brinke), mientras que también aportó 1,6 millones a la EMT. También se gastaron más de 900.000 euros en expropiaciones de fincas y terrenos, 365.000 en el alumbrado o 344.000 en las escuelas.

Asimismo, el confinamiento domiciliario entre marzo y mayo de 2020 también ocasionó ahorros para el Ayuntamiento, lo que derivó que la ejecución de las operaciones corrientes se quedaran en el 87%, la cifra más baja de los últimos años por debajo del 89% de 2019, el 90% de 2018 o el 92% de 2017. Así, respecto a los presupuestado, el Consistorio ha dejado de gastar 300.000 euros en agua y gas; 200.000 en subvencionar el bus a las personas pensionistas ó 120.000 en los centros cívicos. «También bajamos la potencia del alumbrado», indica Fortuny, lo que ocasionó un ahorro de 500.000 euros. La mejora en la recogida selectiva también ha supuesto 240.000 euros menos en pagos a la incineradora.

El coronavirus también ha supuesto que durante 2020 el Consistorio gastara 12 millones más que el año pasado, pasando de 161 a 173 millones –y de 141 a 149 en las operaciones corrientes–. Así, se tuvieron que aportar dos millones más a Espimsa (en parte por la inactividad de las ferias y marchantes) y 800.000 euros en la adquisición de EPIs. El aumento de sueldos del 2,8% decretado por el Gobierno Central también supuso un gasto añadido de 1,8 millones que, pese a ello, no han impedido el mayor remanente de la última década.

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