Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

El Ayuntamiento de Tarragona ordena cesar la actividad de la discoteca de la calle Major

La sala de fiestas no podrá volver a abrir sus puertas hasta que no presente la documentación requerida y los servicios técnicos emitan un informe favorable de la situación

Carla Pomerol

Whatsapp
Imagen de la discoteca Bloomsbury, ubicada en la calle Major. FOTO: Pere Ferré / DT

Imagen de la discoteca Bloomsbury, ubicada en la calle Major. FOTO: Pere Ferré / DT

El Ayuntamiento de Tarragona ordena a la discoteca Bloomsbury, ubicada en el número 24 de la calle Major, cesar inmediatamente su actividad hasta que los propietarios presenten la documentación requerida y el consistorio emita un informe favorable de la situación. Este pasado fin de semana, la discoteca ya no abrió sus puertas. Cabe recordar que existe un histórico conflicto entre esta sala de fiestas y los vecinos. Finalmente, el Ayuntamiento se ha puesto por el medio y, por el momento, ha emitido un informe desfavorable sobre la actividad de la discoteca. 

El origen del conflicto se remonta al mes de septiembre de 2017, cuando abrió la discoteca. Los vecinos se quejaban de que por la noche no podían descansar por el elevado volumen de la música que sonaba en el interior. También criticaban que el establecimiento generaba suciedad en la calle. Los afectados denunciaron el caso al Ayuntamiento, quien abrió un expediente sancionador a la discoteca, y a la Sección de Medio Ambiente de la Fiscalía de Tarragona, quien ya ha empezado a investigar.

Cerró durante un mes
El culebrón avanza a pasos de gigante a partir de este febrero. Concretamente el 7, cuando los titulares de la sala de fiestas decidieron cerrar sus puertas durante un mes para realizar mejoras acústicas. Aseguraron al Diari que «lo hacemos porque queremos, nadie nos obliga». El 16 de febrero, el Ayuntamiento requirió a la discoteca una serie de medidas correctivas y se le advirtió de que, en caso de reprender la actividad sin haber aportado la documentación requerida, se ordenaría el cese de la actividad. 

El 24 de marzo, la Guàrdia Urbana se desplazó hasta el lugar y levantó una acta porque el local estaba nuevamente abierto al público. Tres días más tarde, el Ayuntamiento emitió un informe desfavorable y requirió más documentación técnica que garantizara el cumplimiento de la normativa y del mapa acústico, recientemente estrenado. En la notificación, el consistorio ordena a la discoteca cesar inmediatamente la actividad, hasta no cumplir con tres requisitos: aportar la documentación necesaria, que los servicios técnicos del Ayuntamiento emitan un informe favorable y que la actividad disponga de un control periódico. Hasta entonces, la sala de fiestas de la calle Major debe estar cerrada. En caso de no respetar la orden, la Guàrdia Urbana deberá clausurar y precintar el local.  

Ésta es la primera vez que el Ayuntamiento emite un informe basado en el mapa de capacidad acústica, que se aprobó en diciembre. El Diari se puso en contacto con los titulares de la discoteca Bloomsbury, sin poder conseguir hablar con ellos.

Temas

Comentarios

Lea También