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El Ayuntamiento de Tarragona quiere reabrir la plataforma del Miracle en dos años

Puig descarta derribar el equipamiento de hormigón y ahora está buscando la financiación para poder ejecutar el proyecto

CARLA POMEROL

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En teoría, los accesos a la plataforma están cerrados. FOTO: PERE FERRÉ

En teoría, los accesos a la plataforma están cerrados. FOTO: PERE FERRÉ

Lo que todos los tarraconenses conocemos como el mamotreto pronto podría dejar de serlo. El Ayuntamiento de Tarragona ha tomado la decisión de rehabilitar la Plataforma del Miracle y descarta definitivamente su derribo, justo cuando el equipamiento está a punto de cumplir veinte años desde su inauguración. El objetivo del Consistorio es poder abrirla en un plazo máximo de dos años. El proyecto ya está hecho y lo único que falta es conseguir la financiación, unos 800.000 euros que, por el momento, no están contemplados en los presupuestos de Ricomà.

Así de contundente se muestra el concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Xavi Puig: «Es una infraestructura que no nos ha gustado desde el primer momento. No debería haberse hecho y, en todo caso, tendría que haber habido un mínimo de mantenimiento». Puig explica que «una vez más somos aquí, intentando resolver las herencias del pasado». Resignado, reconoce que el emplazamiento es del todo estratégico. La pasarela, el nuevo paseo y la playa para perros, son algunos de los atractivos que han servido como revulsivo para esta zona de la ciudad.

Después de mucho debate, finalmente el Ayuntamiento ha decidido no derribar la plataforma y recuperarla como un espacio para la ciudadanía. «Tirar al suelo todo este hormigón es una obra bastante faraónica. Es mucho más caro que rehabilitarlo. Reabriremos el debate de aquí a unos años, si fuera necesario», dice Puig.

La idea del equipo de gobierno es aprovechar un proyecto ya hecho por técnicos municipales y que encaja a la perfección con la recuperación del equipamiento. A grosso modo, la propuesta contempla una zona verde, otra para juegos infantiles y un espacio dedicado al carril bici. Además, la intención es poner una pérgola que permita acoger un restaurante o bar. No obstante, lo más importante es sellar las juntas de hormigón, motivo por el cual el equipamiento acabó cerrándose hace ocho años. La intervención también prevé reparar las vallas, reponer los elementos de madera y metálicos, y hacer un tratamiento a las pérgolas ya existentes, que se han degradado con el paso de los años y se han convertido en un hogar para las palomas.

En busca de financiación

Ejecutar el proyecto costará 800.000 euros aproximadamente que, por el momento, todavía no se sabe de dónde se sacarán. Puig se muestra optimista. «Tenemos encima de la mesa varias posibilidades de financiación, como por ejemplo, a través de la venta de patrimonio, de créditos vinculados con el presupuesto o buscando la complicidad de otras administraciones. Recordemos que esta obra la hizo la Dirección General de Costas», explica Puig, quien tampoco descarta acudir a los fondos Next Generation. «Hay alternativas que vemos factibles», añade el concejal.

Es la primera vez que el gobierno de Pau Ricomà se pone en serio con este tema. «Cuando entramos al Ayuntamiento, la ciudad estaba patas arriba. No podíamos actuar en todos los lados a la vez. Marcamos prioridades, como por ejemplo, la peatonalización del Serrallo o la reforma de la calle Orosi. Ahora que todo esto está en marcha, ha llegado el momento de la plataforma del Miracle», se justifica Puig. El plazo con el que trabaja el Consistorio para poder reabrir el equipamiento es de un máximo de dos años.

Uno de los puntos negros

A finales de agosto se celebrarán los veinte años de la inauguración de la plataforma, una estructura que desde el primer momento ya registró algunas deficiencias importantes. No fue hasta julio de 2013, ahora hace ocho años, cuando el equipamiento acabó cerrándose, tras la denuncia de un hombre que tropezó mientras andaba por encima de plataforma.

Desde entonces, apenas se ha llevado a cabo ninguna inversión para revertir las deficiencias. La única inyección económica tuvo lugar en 2019, cuando el Ayuntamiento tapió las escaleras que daban acceso a los módulos. En esta especie de chiringuitos vivían sintechos y algunos delincuentes los utilizaban para vigilar a los bañistas y posteriormente robarles sus enseres.

El último capítulo con la plataforma como protagonista ha tenido lugar durante el año y medio que ha durado la pandemia. El parking de debajo de la estructura ha sido el lugar escogido para grupos de jóvenes para llevar a cabo botellones y fiestas.

La plataforma del Miracle se inauguró el 30 de agosto de 2001, tras tres años de obras. La estructura de hormigón costó un total de 8,4 millones de euros y la intención era que se convirtiera en un sitio con una amplia oferta de ocio.

Durante todos estos años de abandono, la plataforma ha sido víctima de vandalismo. El Ayuntamiento ha cerrado los accesos en infinidad de ocasiones. Las maderas se han podrido, los hierbajos han crecido y la barandilla se ha oxidado. Por no hablar de la plaga de palomas que se ha afincado en el lugar. La plataforma del Miracle está totalmente degradada. Es un punto negro de la ciudad.

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