Tarragona Torreforta

El Ayuntamiento urbanizará parte del Camí Vell de La Canonja

El compromiso es asfaltarlo y instalar rampas para mejorar la accesibilidad de los vecinos

CARLA POMEROL

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El pasado martes, el concejal visitó a los vecinos. Foto: Alba Mariné

El pasado martes, el concejal visitó a los vecinos. Foto: Alba Mariné

El Ayuntamiento está dispuesto a poner fin a la pesadilla que viven algunos vecinos de Torreforta. Se trata del Camí Vell de La Canonja, una vía paralela a la calle Francolí. El suelo no está asfaltado, los hierbajos se adueñan del lugar, es complicada la accesibilidad y los botellones y trapicheos con drogas son constantes. La comunidad de vecinos lleva años pidiendo soluciones. El pasado martes, el concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Xavi Puig, visitaba la calle y se comprometía a urbanizar el lugar.

«Tengo una hija de tres años que no puede bajar a jugar a la calle. El pavimento está lleno de agujeros y baches, y la pequeña va siempre con las rodillas rascadas. Nos gustaría tener los mismos derechos que el resto de ciudadanos», explica Raquel Martínez, una de las vecinas más afectadas. El concejal Puig se comprometió a llevar a cabo un proyecto de urbanización y pavimentación de esta parte del Camí Vell de La Canonja, titularidad municipal. Además, Puig anunció que se asfaltarán de nuevo las calles Gandesa y Ebre, también en Torreforta.

Una de las vecinas va en silla de ruedas y se encuentra aislada por no poder cruzar la calle

Otra de las damnificadas es Teresa Panisello. Lleva más de treinta años viviendo en la calle y, desde hace unos cuantos, se desplaza en silla de ruedas por problemas de movilidad. «Estoy completamente aislada. No hay ninguna rampa en los pasos de peatones para poder cruzar la calle en condiciones. No puedo llegar al corazón del barrio», explica Panisello. Puig acudió al lugar acompañado de un responsable de la brigada municipal, con el objetivo de comenzar a buscar soluciones. El concejal prometió a Panisello y al resto de los vecinos que se instalaría una rampa en el paso de peatones de la calle Francolí.

Según los vecinos, con la llegada de la pandemia, la limpieza en la calle quedó prácticamente olvidada. «Los hierbajos nos llegan a la cintura. El problema es que se convierte en un paraíso para las ratas, los mosquitos y las serpientes», explicaba Martínez, quien añadía que «era muy duro ver como los servicios de limpieza pasaban a desinfectar la calle de al lado y, por la nuestra, pasaban de largo».

En la zona de las hierbas, los vecinos aseguran que se reúnen grupos de jóvenes para hacer botellones y trapicheos con las drogas. Finalmente, los vecinos piden que se reestructuren correctamente los números de los bloques de la calle, ya que hay dos números 73, por ejemplo. «Los carteros se vuelven locos cuando tienen que traernos algo», explicaba una vecina.

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