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El CAP Jaume I de Tarragona necesita maś personal sanitario

Ayer se celebró la última recogida de firmas hasta septiembre para conseguir mejoras en las condiciones laborales de los profesionales

LAIA MAZA BARCELÓ

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Ciudadanos, ayer, firmando para conseguir atención presencial. FOTO: GRUP EN DEFENSA DE LA SANITAT PÚBLICA

Ciudadanos, ayer, firmando para conseguir atención presencial. FOTO: GRUP EN DEFENSA DE LA SANITAT PÚBLICA

Un «sistema sanitario 100% público» y, en específico, una atención primaria fuerte y de calidad, es lo que los ciudadanos pedían ayer en la recogida de firmas que organizaba el Grup de Treball en defensa de la Sanitat Pública de Tarragona.

Esta recogida se llevó a cabo en un estand ubicado en la esquina entre la Rambla Nova y el Banco de España, y entre sus principales demandas al Govern de la Generalitat se encontraban una «atención sanitaria presencial» en menos de 48h en todos los CAP, el aumento de sus lineas telefónicas y la «dotación del personal y recursos materiales necesarios para su pleno funcionamiento», tal como indica el documento que firmaban los ciudadanos.

Hasta el momento, el documento ha sido firmado por alrededor de 2.000 personas, y una de las portavoces del grupo, Sílvia Labodia, alega que presentarán tanto estas firmas como las que se consigan en el futuro ante la Regió Sanitària del Camp de Tarragona el próximo 2 de abril.

El CAP Jaume I

Esta misma portavoz hace hincapié en la situación en la que se encuentra inmerso el CAP Jaume I. En concreto, indica que uno de los principales problemas que sufren tanto sus usuarios como su personal sanitario es, precisamente, la falta de personal, y asegura que «la anulación de todas las visitas presenciales en los CAP bajo la excusa del Covid» esconde la realidad de que «no tienen personal suficiente, ya que no lo renuevan ni lo sustituyen».

De hecho, alega que, actualmente, el CAP Jaume I atiende alrededor de 30.000 usuarios, cuando lo normal serían unos 20.000, y lo hacen «con muy pocos médicos, ya que no se ha restituido a los que se han jubilado», y tampoco a los que están de baja.

CAPS sin celadores

«Terminaremos teniendo una sanidad pública que parecerá una beneficencia», asegura, puesto que en lo que se invierte es «en personal informático, cámaras web y ordenadores portátiles», entre otras tecnologías informáticas. Este hecho contrasta con la situación actual de los celadores, ya que, con la llegada de la pandemia, «ya casi no hay ningún CAP que los tenga». El celador es el personal no sanitario que se encarga de la movilización de los pacientes y usuarios, y de apoyar al personal sanitario, entre otras tareas.

«Están destrozando la atención primaria», se lamenta Labodia, e insiste en su importancia: «Por ejemplo, no puedes ir al ginecólogo si primero no pasas por la doctora de atención primaria». Lo mismo ocurre para ser atendido por otros especialistas. En definitiva, asegura que entre ser visitado por el médico de cabecera y llegar al hospital Joan XXIII pueden pasar hasta seis meses, durante los que la dolencia puede empeorar.

«Hay muchas personas que están dejadas de la mano, entre ellas mucha gente mayor con patologías crónicas a las que no se les hace revisiones del azúcar, del colesterol... Y van empeorando», reclama Labodia.

Una reunión pendiente

La portavoz informa también de una supuesta reunión pendiente con el gerente de la Regió Sanitària para hablar sobre las demandas que el grupo ha puesto sobre la mesa y sobre la situación actual de la atención primaria. Sin embargo, Labodia teme que debido al «cambio de gerencia no se acuerden de la reunión».

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