El Col·legi de Metges de Tarragona alerta del auge negacionista

Facultativos de la provincia muestran preocupación por la influencia de voces que niegan la pandemia o alientan teorías de la conspiración. La ciencia pide mano dura a la administración

Raúl Cosano

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El Col·legi de Metges de Tarragona alerta del auge negacionista

El Col·legi de Metges de Tarragona alerta del auge negacionista

La cantante tarraconense Carmen París ha sido la última en abrazar la teoría de la conspiración. «Hay muchas cosas que no me puedo creer», asegura, «porque aunque no tengo televisión, me he informado en internet buscando y cribando. He leído a virólogos de todo el mundo, entre ellos algunos premios Nobel, y muchos desaconsejan, por ejemplo, el uso de mascarillas». París añade que la alarma sanitaria es «una farsa y un golpe de estado a nivel mundial». Lo hizo en unas criticadas y polémicas declaraciones en el 'Diario del Alto Aragón', que dan voz a la cada vez mayor huella de los negacionistas.

Ante posturas así, la comunidad científica y médica es rotunda. El Col·legi Oficial de Metges de Tarragona (COMT) admite preocupación por que calen discursos de este tipo. «Siempre hay alguien que se aprovecha de esa desesperación, de las personas desahuciadas que ven cómo, de momento, no hay una solución a su problema. Algunas personas aprovechan para engañar a la población, que cae en situación de incertidumbre y eso nos inquieta», explica el presidente, Fernando Vizcarro, que reivindica el valor de la ciencia: «El Col·legi es garante de la buena praxis. Muchos de estos divulgadores son unos grandes comerciales, que saben vender una teoría a la que la gente se aferra como a un clavo ardiendo».

«Las mentiras de los antivacunas»

La carrera acelerada por fármacos que consigan una inmunización global que empiece a poner fin a la pandemia también ha servido a algunos grupos antivacuna de argumento. «Los antivacunas dicen auténticas barbaridades, obviando una serie de enfermedades que se han podido erradicar para gran beneficio de la humanidad, de grandes cantidades de población. Y es mentira que no hagan daño no vacunándose, que sea una decisión individual, porque hay que tener en cuenta la barrera que supone la vacunación general y qué pasa si se rompe debido a actitudes de este tipo», explica Vizcarro, que reclama «no fiarse de soluciones milagrosas, que no estén basadas en la evidencia científica».

Otra voz de alarma la han dado los farmacéuticos, que alertan del peligro de la desinformación y los bulos sobre los tratamientos de la Covid-19. Opciones así se han convertido en un motivo de consulta habitual en las farmacias, que perciben un aumento de los pacientes que se interesan por medicamentos y productos sin indicación aprobada. Así lo aseguran en un comunicado emitido por el Consejo General de Colegios Farmacéuticos, con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, establecido por la OMS para trata de sensibilizar y promover acciones para mejorar la seguridad de los medicamentos y evitar daños a los usuarios. Entre las consultas formuladas por los pacientes en las farmacias destacan las referidas a la «melatonina, la hidroxicloroquina, la dexametasona, o la quercetina», que, recuerdan, «son algunos de los principios activos sobre los que se está investigando su posible eficacia en el tratamiento del coronavirus, pero ninguno de ellos está aprobado para dicha indicación».

De los chips a la mascarilla

La casuística es muy variada. Una de las ideas más esperpénticas, defendidas en su momento por el cantante Miguel Bosé, sostiene que Bill Gates tiene un proyecto de vacunas con microchips para controlar a la población, algo rotundamente falso. Otros supuestos tienen que ver con la inutilidad de llevar mascarilla o con negar directamente la pandemia, afirmando que se está en una fase de alcanzar la inmunidad poblacional, algo también negado por otros expertos que dicen que el peaje de ese objetivo sería una gran mortalidad y la saturación de la sanidad, como pasó en marzo y abril, cuando se alcanzó una inmunidad del 5% en España –del 1,6% en Tarragona–, lejísimos de toda protección de rebaño.

«Yo no percibo tanto una actitud negacionista activa, que sí es algo más reducido, sino más despreocupación, que quizás sí sea algo más generalizado, con un perfil de alguien que no le da la importancia que tiene», cuenta Enric Aragonès, médico de familia en el CAP de Constantí, alertando de los riesgos de que propaganda de este tipo genere, incluso de forma inconsciente, una cierta relajación de las costumbres. «Es preocupante cómo personas con poco conocimiento pueden creerse estas teorías, que son una moda pasajera», cuenta Jordi Daniel, médico en el CAP de Salou.

El doctor tarraconense Josep Maria Bertran incide en que «la mascarilla es imprescindible, y el que no lo quiera entender es una persona antisocial y egoísta». Bertran avisa de que estos contenidos pueden calar más en personas vulnerables o en una situación intelectual más débil.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (CGCOM) ha iniciado los trámites de apertura de expediente informativo a la plataforma ‘Médicos por la verdad’ a iniciativa de la Comisión Permanente de la corporación, para que examine «el objeto de dicha organización, lo que representa y sus acciones, por si existe algún comportamiento que vulnere los artículos recogidos en el Código Deontológico».

La Organización Médica Colegial también ha avisado de que abrirá un expediente a los médicos que apoyen estas teorías. Las sociedades médicas han mostrado su inquietud, lamentando la falta de actuación contra un movimiento que «supone un peligro para la salud pública». En abril, en plena primera oleada, el Col·legi Oficial de Metges de Tarragona salió al paso y denunció, de la mano de los otros colegios catalanes, al controvertido curandero y divulgador ilerdense Josep Pàmies, habitual de charlas en la provincia y vetado otras veces por las instituciones tanto de Tarragona como de otros lugares.

Expediente abierto

Los colegios catalanes presentaron una denuncia ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya por difundir informaciones falsas sobre el Covid-19. Alegan que tanto Josep Pàmies (cuyas charlas ya fueron vetadas en Tarragona aunque sí consiguió darlas el año pasado en lugares como Alcanar) como la asociación Dolça Revolució están cometiendo un delito contra la salud pública y publicidad engañosa, con el «agravante del contexto de la grave emergencia sanitaria».

El COMT no tiene constancia de profesionales de la provincia que estén difundiendo mensajes negacionistas. En 2019, el Col·legi de Metges de Barcelona expedientó a Lua Català, una doctora de Tortosa que pertenecía al ente barcelonés, por discursos así: «Creo que todas las vacunas son innecesarias, absolutamente todas. No puedo mentir, es lo que me dice la experiencia y todo lo que he estudiado sobre este tema y he investigado. Yo informo, igual que a mis pacientes».

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