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El Consistorio defiende que ‘la predisposición no es la de denegar’

La administración local asegura que se estudia ‘caso por caso’ para compaginar las peticiones sin molestar a los vecinos
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Imagen de la feria del Aquelarre que este año se celebró en el Camp de Mart.  Foto: Pere Ferré

Imagen de la feria del Aquelarre que este año se celebró en el Camp de Mart. Foto: Pere Ferré

El Ayuntamiento de Tarragona se defiende delante de las críticas que aseguran que se está prohibiendo la celebración de eventos en la ciudad. «No estamos denegando nada. Esta no es nuestra predisposición», asegura el concejal de Espais Públics, Josep Acero.

El edil del Partido Popular, no obstante, explica que hay dos factores que han tenido una incidencia considerable en este sentido. En primer lugar, la moratoria en la concesión de licencias en la Part Alta. Y, en segundo lugar, el nuevo decreto que regula la explotación de los chiringuitos en el litoral tarraconense.

Sobre la organización de actos en el núcleo histórico, Acero apunta que la tendencia es «no saturar» la Part Alta. Por lo que, tal y como ya se hizo con el Aquelarre y esta Santa Tecla con la espineta y las paellas, siempre que haya un espacio alternativo, como puede ser el Camp de Mart, se apostará por esta opción. «Conviene desmitificar, porque no se están denegando cosas; lo único que estamos haciendo es avanzar en una nueva fase el plan de peatonalización», argumenta.

En la Part Alta se buscará descentralizar los actos siempre que haya una alternativa

Desde la concejalía de Espais Públics se asegura que, mientras siga vigente la moratoria (está prevista hasta el mes de diciembre, aunque podría suspenderse antes), no pueden autorizarse nuevos actos a menos que formen parte de los ciclos festivos o a instancias del área de Cultura.

¿Y qué pasará después? El concejal argumenta que las diferentes fuerzas políticas del Ayuntamiento de Tarragona deberán llegar a un acuerdo para definir el plan de usos de la Part Alta, por lo que hasta entonces no se sabrá cuál es el modelo a seguir.

Un problema que no pasa en el resto de la ciudad. «En la Part Baixa lo estamos autorizando todo, porque los empresarios van de la mano de la asociación de vecinos. La prioridad es preservar el descanso de los vecinos, y si van de la mano y están allí, entendemos que no hay ningún problema. Es el ejemplo a seguir», afirma Acero. La premisa de su departamento asegura que es «buscar el equilibrio» de los diferentes intereses. Una situación que afirma que no puede darse con los vermuts electrónicos que algunas entidades organizaban. «La ordenanza de convivencia no permite actos de dos a cinco por descanso vecinal», defiende.

Otro de los puntos polémicos de la normativa municipal es la ley que, desde 2012, prohíbe que en cualquier terraza de la ciudad tengan música, mientras que en la playa sí que se permite si es ambiental. «Es un decreto que se pactó con todas las fuerzas, que intenta encontrar un equilibrio entre actores. La actividad del establecimiento no es la terraza, es el local», argumenta.

Sobre los cambios en los chiringuitos, defiende que el Consistorio ofreció tres fechas alternativas –Sant Joan, Sant Magí y Santa Tecla– y que «no se ha hecho nada porque tan solo nos presentaron una solicitud para Sant Magí y no podíamos aceptarla porque estaba muy mal hecha».
Con todo, el área del Ayuntamiento encargada de autorizar la celebración de eventos en el espacio público apunta que sigue una política en la que «se estudia caso por caso». 

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