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El Consistorio derribará este año el antiguo edificio de la Guardia Civil

El solar situado en la calle López Peláez albergará en el futuro unas 35 viviendas de carácter social, que gestionará Smhausa
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Imagen reciente del edificio situado en la calle López Peláez, que está vacío desde el mes de enero de 2010. Foto: Pere Ferré

Imagen reciente del edificio situado en la calle López Peláez, que está vacío desde el mes de enero de 2010. Foto: Pere Ferré

El Ayuntamiento de Tarragona derribará este año el antiguo edificio de la comandancia de la Guardia Civil, situada en la calle López Peláez. En este inmueble, que está vacío desde principios de 2010, está previsto que la administración municipal construya entre 30 y 35 Viviendas de Protección Oficial (VPO).

Así lo confirmó recientemente al Diari el presidente del Servei Municipal de l’Habitatge i Actuacions Urbanes (Smhausa), Xavier Tarrés (PSC), quien especificó que el coste de desmontaje del emplazamiento será de unos 200.000 euros.

«Estructuralmente es lo mejor. No será un derribo demasiado complejo, por lo que podremos hacerlo de una forma relativamente rápida», explicó el representante del ejecutivo municipal, quien especificó que el 65% de los trabajos se realizarán con máquinas, mientras que el 35% será a mano.

Asimismo, el gobierno local espera que las nuevas viviendas puedan estar listas en un plazo de dos años, si bien en los presupuestos de 2015 sólo se ha previsto el derribo.

 

Compra hace tres años

El derribo y la posterior construcción de los pisos podrá llevarse a cabo gracias al acuerdo al que llegaron a principios de 2012 el Consistorio tarraconense y el Ministerio del Interior. Estas negociaciones se llevaron a cabo en virtud del convenio firmado en el año 2003 por el exalcalde Joan Miquel Nadal (CiU), mediante el cual se especificaba que el espacio sería municipal si la corporación local pagaba la cantidad tasada por parte del Gobierno Central.

Después de tres años de conversaciones entre 2009 y 2012, finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo definitivo, que se materializó por escrito el 13 de abril de 2013 y que establecía un precio de compra de 786.000 euros, que ya han sido completamente pagados por parte del Consistorio.

Los técnicos municipales ya han finalizado el proyecto de derribo y está redactando el de la posterior construcción. El informe arqueológico sólo indica que debe conservarse un muro con restos romanos que no supondrá ningún problema para el desarrollo de la edificación.

«La aprobación del POUM ha permitido dar un importante paso hacia adelante en este proyecto, ya que el nuevo Plan General permite el uso residencial», explica Xavier Tarrés, quien recalca «la gran demanda de pisos sociales que hay en la actualidad». Sobre el diseño de los futuros inmuebles, el edil socialista enfatiza que «se intentará que tengan una arquitectura con criterio, al estilo de los que ya tenemos en Rodolat del Moro», especificó.

La idea de Smhausa es que las viviendas sean tanto de alquiler como de compra. El precio mensual oscilará entre los 250 y los 450 euros, mientras que los inmuebles tendrán entre sesenta y cien metros cuadrados de superficie. A lo largo de este mismo año se espera realizar el concurso público para aspirar a obtener una de esa treintena de residencias.

El nuevo edificio contará con una planta de aparcamiento soterrado así como tres niveles de altura. El solar tiene 1.184 metros cuadrados, mientras que se permitirá construir un total de 4.000 m2.

 

Estado de dejadez

Lo cierto es que el espacio situado en la calle López Peláez se encuentra sin ningún tipo de uso desde que se cortara la cinta de la nueva comandancia que se construyó en el entorno del hospital Joan XXIII y que entró en funcionamiento el 27 de enero de 2010.

A mediados de 2013 este periódico tuvo la oportunidad de entraren en el interior del inmueble, que fue construido en 1930, y que ya hace casi cinco años que no alberga ningún tipo de actividad pública.

De hecho, según pudo contrastar el Diari, el emplazamiento está sin ningún mantenimiento, con suciedad, palomas muertas y restos de la estancia de los operarios que, durante algunos meses de 2013, realizaron los informes geotécnicos y arqueológicos previos para poder llevar a cabo tanto el derribo como la futura construcción. .

 

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