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El Consistorio quiere subastar Ca l’Ardiaca antes del verano

La lona que cubría el edificio cayó hace unos días, tras el temporal, dejando al descubierto los hierros que protegen la estructura

Núria Riu

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Los apóstoles de la Catedral contemplan la estructura metálica de Ca l’Ardiaca. FOTO: Pere Ferré

Los apóstoles de la Catedral contemplan la estructura metálica de Ca l’Ardiaca. FOTO: Pere Ferré

Al Ayuntamiento de Tarragona se le acabado la paciencia y quiere poner fin a la parálisis que afecta al edificio medieval del Pla de la Seu, conocido como Ca l’Ardiaca.

Debía convertirse en un pequeño hotel de lujo, con encanto y una ubicación privilegiada delante de la Basílica Metropolitana. Por el contrario, no ha pasado de ser un edificio apuntalado con andamios que se ha convertido en un quebradero de cabeza para los vecinos y una imagen lamentable para los miles de turistas que todos los años visitan la ciudad.

Hace unos días, tras el temporal del mes de febrero, cayó la lona decorativa que cubría la estructura de hierro. Estuvo durante unas horas colgando hasta que al final se retiró.

Ahora vuelve a verse el esqueleto metálico que apuntala el edificio del Pla de la Seu. La administración local ha decidido tomar cartas en el asunto. Después de los años transcurridos, y de que la promotora no ha movida ficha, el Consistorio está ultimando los trámites para sacar a subasta la propiedad.

El concejal de Territori del Ayuntamiento de Tarragona, Josep Maria Milà, es rotundo: «Después de que los propietarios tienen la licencia de obras, y han incumplido todos los plazos, no nos dan otra alternativa que expropiar o subastar la finca».

Hace un año y medio que el Ayuntamiento concedió la licencia de obras. La sociedad tenía hasta el mes de mayo del año pasado para presentar el proyecto ejecutivo y poder iniciar la intervención para garantizar la estabilidad del edificio y la preservación de los bienes.

Transcurrido este tiempo, la promotora que adquirió el inmueble no ha presentado este proyecto ni el estudio para conocer los restos romanos que se esconden en el subsuelo.

El 'boom'del ladrillo

Milà asegura que el Ayuntamiento está «molesto» con la sociedad promotora ya que ésta «no ha dado señales de vida». Concreta que el último contacto se estableció «antes de Navidad» y esto le hace pensar que «seguramente no habrán encontrado ningún operador hotelero que quiera hacerse cargo de la operación». 

No es el único caso de estas características. En pleno boom del ladrillo, varias sociedades inmobiliarias adquirieron edificios singulares en espacios de interés turístico para impulsar hoteles con encanto.

Muy a menudo sin tener en cuenta que eran proyectos con muy pocas habitaciones, en los que se vendía la exclusividad, y que esto no cubría los gastos de rehabilitación y de explotación del establecimiento. Ahora, la mayoría de estas iniciativas han quedado paralizadas.  

Mover ficha

En Ca l’Ardiaca ha pasado casi de todo. Este inmueble, que perteneció a la Iglesia católica, ya chocó con obstáculos desde la compra, por la presencia en el interior de restos romanos que complicaban la distribución interior de las distintas dependencias del hotel. Más tarde aparecieron las grietas en el exterior, que obligaron a hacer una intervención de urgencia, hubo un incendio e incluso durante un tiempo fue ocupado de forma ilegal.

Para evitar que la lista de incidencias se siga incrementando, el Ayuntamiento aprovechará que Ca l’Ardiaca está en el registro de solares sin edificar para llevar a cabo su subasta.

Aquí se incluyen las propiedades que no han cumplido un requerimiento hecho en su día por parte de la administración. La otra opción, la expropiación, también podría darse, aunque ya se ha descartado. «Qué va a hacer el Ayuntamiento con el edificio, si tampoco nos podemos hacer cargo de su rehabilitación», afirma el edil socialista.

El Ayuntamiento será quién decidirá la cuantía, en función de unos parámetros que ahora mismo se están analizando por parte de los servicios municipales de tasación.

De hecho, se trata de una opción que la administración local hace ya mucho tiempo que está estudiando. Cuando la licencia de obras aún no se había concedido, y viendo que la empresa zaragozana estaba demorando el inicio de la rehabilitación de este inmueble histórico, ya se dio un ultimátum a la empresa, anunciando que se estaba estudiando la posibilidad de la expropiación. Ahora, tres años más tarde, se estarían acabando de atar todos los cabos para que finalmente así sea.

En el caso de que nadie quiera comprar el inmueble, quedará en manos de la propiedad

El concejal de Territori asegura que la subasta «seguro que será antes del verano».

La suma de dinero iría destinada a los propietarios, mientras que los compradores tendrían que asumir las cargas urbanísticas y registrales de la propiedad.

¿Qué pasará si no hay nadie interesado en quedarse con este histórico edificio? «Seguirá en manos de los propietarios», decía Milà. Estos no han querido hacer declaraciones a este rotativo sobre la opinión que les merece la medida adoptada por la administración local.

Casi una década

En abril se cumplirán nueve años desde que la Comissió Territorial d’Urbanisme (CUT) aprobó un plan especial que hacía posible la conversión del inmueble medieval en establecimiento hotelero.

Posteriormente, en el año 2016, el Departament de Cultura de la Generalitat dio el visto bueno al proyecto básico, pero advertía que en caso de que los promotores quisieran aprovechar la parte baja del edificio, habría que volver a evaluar el espacio haciendo las pertinentes excavaciones arqueológicas.

Esto hace que, en caso de que finalmente se siguiera adelante con la inversión del hotel de lujo, nadie es capaz de intentar establecer algún calendario para la recuperación de un inmueble a caballo entre los siglos XIV y XVI.

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