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El Gordo por fin salpica Tarragona con dos décimos

El número 03.347 ha sido agraciado con el Gordo de Navidad, dotado con cuatro millones de euros. Se ha vendido en un estanco de Altafulla y en un bar musical de Camarles

m. pallás/c. marsiñach

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La responsable de la administración de Altafulla, Maite Güell, a la izquierda, junto a su hijo.  FOTO: pere ferré

La responsable de la administración de Altafulla, Maite Güell, a la izquierda, junto a su hijo. FOTO: pere ferré

Después de 126 años –el sorteo de Navidad como tal se estrenó en 1892, aunque el primero data de 1812–, el Gordo ha tocado a Tarragona. Lo ha hecho, eso sí, con timidez, no en vano apenas ha dejado en la provincia 800.000 euros de dos décimos, uno vendido en Camarles y el otro, en Altafulla. No es una gran cantidad, pero sirve para poner fin a un gafe que mantenía a Tarragona como una de las pocas provincias de España –junto a Ávila y Zamora, donde, por cierto, también llegó ayer el Gordo– donde nunca había caído el primer premio.

Tuvo que ser el 03347 el número que puso fin a la sequía y que llevó una alegría nunca conocida por estos lares a Camarles y a Altafulla. En el pueblo deltaico el Bar Musical Soterrani se convirtió ayer en escenario de una gran fiesta. Cualquiera que pasase por el pueblo desde media mañana y hasta entrada la tarde advertía que algo muy bueno acababa de acontecer en este establecimiento musical de copas. Nunca lo hubieran imaginado y ocurrió: cayó el Gordo.

Sí lo hizo de forma discreta, ya que solo hay un décimo vendido a través de una máquina automática del establecimiento, situado en la calle Trenta número 6 de esta pequeña localidad del Baix Ebre. 

El afortunado no se unió a las celebraciones y se desconoce su identidad. Lo curioso de la jornada que vivió ayer Camarles es que una hora después de anunciarse que habían vendido un décimo con el primer premio, se cantaba el tercer premio vendido en esa afortunadísima máquina. En este caso sí acudieron los dos jóvenes premiados y al bar se unieron vecinos y amigos para celebrarlo.

El responsable del Soterrani, Ramon Bernat, explicaba al Diari cómo de contentos se sentían por haber repartido el mayor premio de la Lotería de Navidad y que por supuesto no se lo esperaban. «Un poco más y no nos enteramos, ya que anoche tuvimos cenas de Navidad y hemos dormido poco», detallaba.  

El primer premio está dotado de 4 millones de euros la serie,  400.000 euros (20.000 euros por euro jugado). Se cantó a las 12.35 horas. «Solo es un décimo vendido por el cajero automático, no sabemos quién será el agraciado, quizá prefiera mantenerse en el anonimato. Es la primera vez que cae algo tan importante aquí en el pueblo», explicaba Bernat, máximo accionista del establecimiento. 

El bar está abierto desde hace siete años, pero solo hace dos que dispone de la máquina para vender décimos, cuando la traspasaron de otro bar. «Nos estrenamos, prácticamente, por todo lo grande. Probablemente será algún vecino o alguien de una localidad cercana», explicaba Bernat por encima de la fuerte música y mientras servía copas entre los vecinos y amigos que se habían acercado ayer al mediodía al bar.

El establecimiento celebra la suerte de haber expendido el máximo premio, a pesar de que haya sido solo un décimo. «A ver si de esta forma más gente se anima a comprar más décimos con nosotros en los próximos sorteos o los próximos años», declaraba entusiasmado.

En Altafulla

El Estanc Pijuan de Altafulla fue otra de las administraciones de la demarcación que vendió un décimo del Gordo de Navidad. La responsable del establecimiento, Maite Güell, estaba trabajando cuando recibió la noticia. «Me llamaron de un periódico diciendo que había dado un primer premio», explica. Pocos minutos después se lo confirmó el delegado de la administración de loterías. «Aún estoy temblando. Hace mucha ilusión», decía Maite muy emocionada. 

Recuerda que algunas veces lo habían hablado con su marido, que falleció hace seis años: «Le hubiera hecho muchísima ilusión». Vecinos, curiosos y medios de comunicación se acercaron al estanque durante la mañana de ayer. Maite y su hijo no paraban de recibir llamadas y felicitaciones. Desconocen por completo quién puede ser el afortunado que habrá ganado 400.000 euros con el décimo. «A lo mejor no lo quiere decir o quizá no se ha dado cuenta», apunta Maite.

Justamente la responsable de la administración celebraba una comida de navidad junto a unos amigos en un bar cercano al establecimiento, un encuentro que también sirvió para festejar que había vendido un décimo del Gordo. En esta ocasión, primero empezaron brindando con el cava. El Estanc Pijuan es la única administración de loterías de Altafulla. Según detalla Maite, en 2007 ya habían dado premios de la Bonoloto por valor de 3 millones de euros.

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