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El Joan XXIII prevé realizar este año 6.000 intervenciones sin ingreso

Ayer se inauguró la nueva unidad de Cirurgia Major Ambulatòria, que ahora dispone de cuatro quirófanos

Carla Pomerol

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Las instalaciones cuentan con una sala de preanestesia, una de  postoperatorio y otra de adaptación al medio. FOTO: LLUÍS MILIÁN FOTO: LLUIS MILIÁN

Las instalaciones cuentan con una sala de preanestesia, una de postoperatorio y otra de adaptación al medio. FOTO: LLUÍS MILIÁN FOTO: LLUIS MILIÁN

El hospital Joan XXIII de Tarragona ya cuenta, desde ayer, con la remodelada Unitat de Cirurgia Sense Ingrés (UCSIT), también conocida como CMA –Cirurgia Major Ambulatòria–. En este espacio se operan pacientes que no necesitan pasar la noche en el hospital. Después de pasar por el quirófano, los recién operados superan el período de reanimación y reciben el alta. Depende del tipo de intervención, la espera puede ser más o menos larga.

Según el hospital, con estas nuevas instalaciones se prevé realizar hasta 6.000 intervenciones sin ingreso por año, unas 2.000 más que antes de la remodelación. Y es que actualmente la unidad cuenta con un quirófano más, pasando de tres a cuatro, lo que significa que se pueden realizar de ocho a diez intervenciones más. Además, las nuevas instalaciones han supuesto una ampliación de 700 a 900 metros cuadrados, que han permitido reordenar el bloque quirúrgico y agrupar los diferentes espacios necesarios en una unidad de este estilo, como por ejemplo una sala de preanestesia, otra de reanimación y otra de adaptación al medio, tanto para adultos como para niños.

Una de las novedades destacadas es que las instalaciones cuentan con un vestuario para hombres y otro para mujeres. «Además, en la antigua unidad convivían niños con adultos. Ahora, gracias a la remodelación, podemos dar un mejor trato a los menores. Es importante porque, en la mayoría de casos, esta experiencia define su gusto por el hospital», cuenta Carmen Ramírez, enfermera supervisora de la UCSIT. Es por eso que el hospital ha apostado por crear un espacio acogedor con dibujos en las paredes, «donde los más pequeños tengan un bonito despertar», asegura Ramírez. Según la coordinadora del bloque quirúrgico, Judit Saludes, «el circuito de los pacientes ha mejorado, los quirófanos son más grandes y confortables y las instalaciones cuentan con controles de enfermería».


¿Falta personal?
Respeto al personal, también ha aumentado. Actualmente hay unos 35 trabajadores, aunque la sección sindical de la CGT opina que «el personal es insuficiente. No sirve de nada ampliar las instalaciones y no poner más trabajadores. Faltan auxiliares de enfermería, sólo hay tres para cuatro quirófanos», explica Agustí Aragonés, de la CGT.

Esta unidad abre a las ocho de la mañana y no cierra hasta la diez de la noche. Una media de cuarenta personas son intervenidas durante la jornada. «Actualmente utilizamos técnicas menos invasivas, que nos permiten realizar cualquier operación, excepto neurocirugía y cirugía torácica», explica Saludes. Después de casi un año y medio de remodelación, ayer la unidad entró en funcionamiento, y lo hizo a un ritmo frenético. Durante el período de las obras de remodelación la unidad no funcionaba por las mañanas, lo que ha provocado una larga lista de espera que a partir de ahora se intentará reducir considerablemente.

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