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«El Metropol es obra de Gaudí»

El historiador Joan Torres Domènech asegura en un libro que esta joya modernista es del reusense y no de Jujol

Javier Díaz Plaza

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Joan Torres Domènech, ante el Teatre Metropol de Tarragona. Foto: pere ferré

Joan Torres Domènech, ante el Teatre Metropol de Tarragona. Foto: pere ferré

«El Teatre Metropol de Tarragona es obra de Antoni Gaudí». El historiador de Riudoms Joan Torres Domènech argumenta esta tesis en su libro El Gaudí que no ens han explicat (Cossetània Edicions) que sale hoy a la venta. Dedica un apartado a su investigación sobre la construcción del teatro, cuya conclusión podría dar un giro a su autoría. 

Se basa en informaciones aparecidas en la prensa local de la época, especialmente el diario católico La Cruz, que siguió con detalle las obras desde 1908 hasta 1910. Sus ejemplares fueron quemados durante la Guerra Civil, pero Torres ha tenido acceso a ellos mediante la Hemeroteca Virtual de Prensa Histórica, que cuenta con periódicos digitalizados de toda España.

«La construcción de un teatro en un centro católico -el Patronat Obrer es el embrión del Metropol- era una noticia suficientemente importante para que los reporteros de La Cruz se acercasen cíclicamente a la obras y comprobasen su estado y quien las dirigía (Gaudí). Y sencillamente, verificaron lo que vieron», afirma Torres. De hecho, La Cruz nunca se desdijo y «tanto en 1910 como en 1926 manifiesta que el autor es Gaudí y Jujol es su ayudante, como sucedió en otras obras, como el Park Güell».

La noticia también aparece en 1911 en El Restaurador de Tortosa y en 1926 en el Diari de Tarragona, que publicó: «En Tarragona tenemos también una manifestación del genio de Gaudí: el Patronato del obrero es el recuerdo que nos deja».

El Metropol se construyó en 1888 como asociación filantrópica de carácter cristiano bajo el nombre de Patronat Obrer. Estaba destinado a la enseñanza gratuita de primeras letras y dibujo a jóvenes de familias obreras con pocos recursos. En 1905 adquirió por subasta pública una vivienda en la Rambla Nova, donde se instaló un café económico, y en 1907 incorporó dos inmuebles más y planteó un gran salón de espectáculos. La junta del patronato convocó entonces a Gaudí que, según la prensa local, se desplazó a Tarragona el 12 de septiembre de 1907 para dirigir «las obras proyectadas en el edificio del patronato obrero». 

El reusense llegó acompañado por los arquitectos Jeroni Martorell y Jujol y el escultor Carles Mani. Los cuatro fueron recibidos por los miembros de la junta y «recorrieron todas las dependencias del Patronato, quedando muy impresionados de las buenas condiciones que reúne dicho local» (Diari de Tarragona). Gaudí, que en ese momento estaba volcado en la Casa Milà de Barcelona, rechazó hacerse cargo de la reforma y «declinó la oferta en favor de su colaborador Jujol, que además es hijo de la ciudad». 

Jujol diseñó dos planos en 1908 y es evidente que el teatro dispone de una decoración jujoliana, muy visible, por ejemplo, en las barandillas de los palcos. Su contribución es innegable. Pero, según la investigación de Torres, no fue capaz de terminar el proyecto. Cuando se le adjudicó la obra, dice, «era un arquitecto inexperto que vacila a la hora de colocar los pilares y las vigas y teme por las visibilidad y el peso que pueden soportar los palcos. Por eso se dedica a decorar la carcasa: un barco agitado por las olas, los ojos de buey y otros elementos marinos». 

Se vio superado

Finalmente -añade-, la junta «prescindió de Julol porque, al parecer, había invertido muchos recurso humanos y materiales» sin éxito, y recurrió a su primera opción: Gaudí. «Para él, el proyecto es una obra menor, que sabe visualizar sin hacer casi planos».

La demora con la que avanzó la construcción de esta sala de espectáculos es una de las pistas que llevan a Torres a afirmar que «Jujol se vio superado por el proyecto». La reforma comenzó a principios de 1908 pero la inauguración no fue hasta el 9 de enero de 1910. «Dos años era un tiempo excesivo», comenta. Otro  indicio de que Gaudí tomó el relevo de Jujol para desatascar la obra es que «descendientes de obreros que trabajaron en la Casa Milà aseguran que, en un cierto momento, Gaudí mandó a Tarragona a un grupo de operarios que estuvo allí hasta que acabó el Metropol».

Pero, de ser así, ¿por qué el arquitecto de Reus nunca se atribuyó el mérito? «No era su estilo. Ya lo había hecho en otras ocasiones, como cuando la prensa atribuyó a su ayudante Francesc Berenguer, que no era arquitecto, las bodegas  Güell del Garraf de las que él era autor. Descubrir la verdad sobre el Metropol habría sido un deshonor para su ayudante, al que valoraba sobre todo por sus dote decorativas», sostiene Torres. 

El historiador afirma, además, que los hijos de Jujol han manifestado que su padre siempre se mostró reticente a hablar de la obra del Metropol, «porque era su primer encargo importante, en su ciudad, y él entendió que había fracasado».

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