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El Minipop recupera su esencia como festival de referencia

Ocio. Centenares de personas pasaron durante todo el día por el Camp de Mart, en una jornada en la que la música fue la protagonista

NÚRIA RIU

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Un momento de la representación de la obra ‘Terremoto de l’Havana, rodant!’. foto: Alfredo González

Un momento de la representación de la obra ‘Terremoto de l’Havana, rodant!’. foto: Alfredo González

El Minipop tiene un sello distintivo que ha conseguido que después de once años –los dos últimos en pandemia– se haya convertido en una referencia en el ámbito de los festivales para un público familiar. Y aunque las medidas sanitarias aún obligan a mantener ciertas limitaciones, la jornada de ayer fue lo más parecido a un festival como los de siempre.

El Camp de Mart se llenó de la esencia Minipop, que permitía que un público intergeneracional encontrara su espacio para aprender, jugar, ‘bailar’ e interrelacionarse. Sin lugar a dudas, uno de los talleres que despertó más interés fue el que permitía a los más pequeños la posibilidad de ponerse los cascos y debutar como dj’s. Una oportunidad que no dejó escapar Lola Andreu, de trece años, que ha crecido con el Minipop y que ayer también se convertía por unos momentos en una de sus protagonistas. «Me ha gustado mucho. Ha sido una experiencia nueva que creo que repetiría», afirmaba.

Se había preparado dos canciones para el momento, como es el caso de ‘Gorillaz’, de Clint Eastwood, y ‘Dead girl in the pool’, de Girl in red. Dos piezas que «quería que estuvieran aquí» y que ayer compartía con un público, mayoritariamente infantil, que la acompañó en todo momento.

A escasos metros, la compañía Toc de Gresca prácticamente iba encadenando los pases de la obra ‘Terremoto de l’Havana, rodant!’, que se representaba en un formato íntimo.

Juegos de agua, un taller de estampación o la posibilidad de pintar en un lienzo de plástico transparente, con el reto de conseguir una nueva capilla como la de Mark Rothko, fueron otras de las propuestas. Tampoco faltó el rincón de las Tecletes o el Espai Nadó, donde tanto los padres como los más pequeños encontraban un momento de tranquilidad para relajarse y disfrutar de un momento de descanso. Por la tarde, la música era la protagonista, con una larga sesión de conciertos que se alargaba hasta bien entrada la noche.

Ahora que el Minipop ya ha bajado el telón, se da por definitivamente acabado Sant Magí, ya que como novedad este año se incorporó el festival dentro del programa de actos de la fiesta mayor.

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