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El Museo Arqueològic se traslada al Port de Tarragona

La muestra se podrá visitar de manera gratuita desde hoy hasta el 1 de julio, día que acaban los Juegos Mediterráneos.

Javier Díaz Plaza

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El Tinglado 4 del Moll de Costa del Port se ha convertido en un templo romano. El Museu Nacional Arqueològic de Tarragona (MNAT) se ha trasladado allí mientras duren las obras de reforma de su equipamiento de la plaza del Rei -la previsión es que esté listo dentro de cuatro años-.

Hoy estrena su nueva ubicación con una exposición de síntesis de su fondo que recorre ocho siglos de la Tarraco romana a través de 207 piezas. Ocupa una superficie de 850 metros cuadrados y hasta el 1 de julio, día que finalizan los Juegos Mediterráneos, se podrá visitar de manera gratuita.

FOTO: Pere Ferré

 «Resume la esencia de Tarraco y la esencia del museo», explica Mònica Borrell, directora del MNAT. Destacan el mosaico de la Medusa; un acorazado y la Venus encontrados en las excavaciones del teatro; un miliario; la Nina d’Ivori; la pintura de Némesis y una inscripción del anfiteatro o el lampadario conocido como el Negret. Hay desde figuras de grandes dimensiones, como una estatua sin cabeza del emperador Augusto, de dos metros de altura, hasta elementos decorativos del triclinio de una familia pudiente, que se exhiben por primera vez.

La colección aglutina arquitectura, escultura, pintura, bronces, mosaicos, cerámica o joyería. Los elementos arquitectónicos, la estatuaria pública y los imponentes pedestales procedentes del foro, la zona de culto, el teatro y el anfiteatro explican el poder de una Tarraco que se construyó con materiales de todo el Mediterráneo.

El lujo está reflejado en la piezas provenientes de las ricas domus y las grandes villas; mientras que otros objetos testimonian la cotidianidad de los habitantes de Tarraco: cómo comían, se divertían, se arreglaban, jugaban o cómo era las actividad económica, el comercio, las vías de comunicación, la navegación y el puerto de una ciudad que fue clave en el dominio romano de la península Ibérica.

«Se nota la magnificencia de una ciudad que era capital imperial», afirma el director de la Agència Catalana del Patrimoni Cultural, Josep Manuel Rueda, que destaca que la reubicación  con carácter de «temporalidad alargada» de parte del fondo del museo en el Tinglado 4 «era necesario para que Tarragona no se quede sin esta oferta museística de primer orden. El traslado, apunta, ha supuesto una inversión de «medio millón de euros».

FOTO: Pere Ferré

La exposición, denominada Tarraco/MNAT, parte de una muestra que el Museo Nacional Arqueològic de Tarragona llevó a la ciudad francesa de Toulouse en 2006. Eso sí, ampliada y actualizada con los nuevos conocimientos y hallazgos alcanzados desde entonces. «Es el patrimonio romano más importante de Catalunya y tenemos la necesidad imperiosa de conservarlo y difundirlo», sostiene Elsa Ibar, directora general de Patrimoni Cultural de la Generalitat. 

Como curiosidad, la muestra empieza y acaba con obras contemporáneas. De entrada, los visitantes se toparán con una pieza compuesta por 54 cámaras oscuras, realizada en 2012 por Jorge Egea y Ramon Casanova.

Es el inicio por un recorrido temático y cronológico por el pasado romano tarraconense, que concluye con instantáneas de once fotógrafos, entre los que destacan Joan Fontcubierta, Tony Catany, Humberto Ribas, Jordi Guillumet, Ferran Freixa o Manuel Serra, que dan su propia visión de las piezas del museo.

 «Es una invitación a la sociedad a revisitar el patrimonio», señala Pilar Sada, comisaria de Tarraco/MNAT. El horario de visita es de martes a sábados de 9.30 a 20.30 horas y domingos y festivos de 10.00 a 14.00 horas.
 

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