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El 'Paleotraining': La revolución de la evolución

Hace ocho años nació un nuevo concepto de nutrición y entrenamiento que busca reproducir los hábitos del Paleolítico. Sorprende a unos e indigna a otros pero poco a poco va ganando adeptos
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Tres hombres en pleno ejercicio en el Jardí Romà, también conocido como Parc de les Granotes.  Foto: Pere Ferré

Tres hombres en pleno ejercicio en el Jardí Romà, también conocido como Parc de les Granotes. Foto: Pere Ferré

Ponerse en forma esta en boga y lo último en vida sana se llama paleotraining. Se trata de un curioso método basado en los movimientos y en las actividades que realizaba el hombre del Paleolítico (hace 20.000 años) a lo largo de su vida cotidiana. Pero el 50% de su filosofía tiene que ver no con su entrenamiento, sino con la alimentación llamada paleodieta o nutrición evolutiva, donde se intentan reproducir los hábitos alimentarios de aquella época y priorizar los nutrientes que eran frecuentes.

Los fundadores del paleotraining, seis españoles entre los que se encuentran cuatro catalanes, remarcan que su propuesta es todo un estilo de vida, no una dieta milagro. Un nuevo método que sorprende a unos e indigna a otros, pero que en poco tiempo ha ganado muchos aficionados. Ahora mismo hay unas 10.000 personas en todo el Estado que practican el método paleo. Por este motivo, sus impulsores –que empezaron a trabajar desde Lanzarote– han decidido abrir varias salas para que los interesados puedan irse a ejercitar bajo la supervisión de un profesional, además de contar con asesoramiento nutricional. Hay ocho salas activas en el Estado Español y el pasado 8 de febrero se abrió la sala de la provincia de Tarragona, ubicada en Amposta: fue la primera en abrirse en Catalunya y la segunda del Estado (sólo dos días después de la de Madrid).

Dani Pelegrin, Toni Pelegrin y Dani Pegueroles son los propietarios de la sala de Amposta. Pegueroles llevaba años entrenando en diferentes disciplinas pero «buscaba cosas diferentes, entrenamientos más funcionales, aumentar el rendimiento y por casualidades de la vida llegué a la consulta de Xavi Canyelles –uno de los fundadores del método– en Girona». Dani Pelegrin también empezó a practicar esta filosofía después de visitar la consulta de Canyelles. Ambos tienen la formación de coach&clinic realizada en Lanzarote. Según Pegueroles, la finalidad de la filosofía paleo es dar «salud, alegría, felicidad y ver la vida un poco en estas condiciones. Los estudios demuestran que la comida nos afecta más de lo que pensamos. Ser paleo no es una cosa cerrada y obsesiva; todo lo contrario, tienes que ser feliz y se trata de unas recomendaciones para tener una vida más sana».

Uno de los fundadores, David Vargas, defiende que mientras el mundo ha cambiado de múltiples maneras en los últimos 10.000 años –a partir de la aparición de la agricultura y la ganadería– «el genoma humano casi no ha evolucionado, se sigue adaptando a las condiciones del Paleolítico».

 

Una cuestión del genoma

«A nivel de calle, 50 años es mucho pero para los genes es una miseria», añade. Según él, el Neolítico supuso un cambio tan de golpe que nuestros genes aún no están adaptados a los nuevos alimentos y nutrientes y se necesitan al menos 100.000 años para hacer adaptaciones genéticas. «¿Qué tenemos que hacer? ¿Seguir así 75.000 años más para que la gente del futuro esté adaptada? ¡Pues que lo haga otro!», defiende Vargas.

Los fundadores del movimiento sostienen que nuestro cuerpo solo reconoce las frutas, las verduras, los tubérculos, la carne, el marisco, el pescado y el agua mineralizada; y por lo tanto se supone que no tenemos que comer aquellos alimentos que no existían en el Paleolítico como son los cereales, los azúcares, las legumbres y los lácteos.

De este modo, según Carlos Pérez, otro de los fundadores, «se evitan los nutrientes a los que no estamos bien adaptados y que por su contenido de toxinas –saponinas, lectinas o gluten– o por las enormes cantidades que consumimos hacen daño a nuestra salud». La nutrición evolutiva sostiene que aquello que impacta negativamente en nuestro organismo no es la cantidad de alimentos que ingerimos «sino la frecuencia con que los comemos», por eso recomiendan no comer más de tres veces al día.

Según Vargas y Pérez, este es el tipo de alimentación para el que estamos preparados genéticamente y que hace que recuperemos unas necesidades vitales que se han perdido en la era moderna. «Se come con hambre, se bebe con sed, se hace ejercicio y se recupera la libido», cuentan.

Pero el problema del hombre actual no es solo la alimentación; radica también en el sedentarismo y la falta de ejercicio. Los entrenamientos que se hacen en el método paleo reproducen los patrones de ejercicios de aquel periodo como escapar de depredadores o salir de caza utilizando el cuerpo como carga a través de los movimientos como saltar, empujar o levantarse.

Se estructura en 150 ejercicios que se van adaptando al ritmo de cada persona a través de tres niveles de intensidad. Se reproducen 15 funciones de los humanos del Paleolítico: saltar, empujar, elevar, traccionar, girar, lanzar, andar, ascender, reptar, sentarse, estabilización, tirarse y levantarse, escalar, cargar y desplazarse. Con el lema «un mamut no se caza a medio gas», Vargas, Perez y el resto del equipo remarcan que hay que poner los cincos sentidos al realizar los ejercicios si se quiere conseguir el objetivo. A todo esto se suma un aliciente y es que el paleotraining se hace en ayuno para estimular los sistemas energéticos y el sistema de recompensa. De hecho, antiguamente el principal objetivo del movimiento para el ser humano era la búsqueda del alimento.

Al ser una disciplina relativamente nueva - aunque copia unas costumbres muy antiguas– el método paleo es un tema controvertido y de discusión entre algunos nutricionistas. Vargas remarca que no se trata de una dieta: «Una dieta por definición está pensada para empezar y terminar, y para nosotros el paleo en un estilo de vida nutricional». Aunque de buenas a primeras parece un método complicado –ya que es difícil conseguir los alimentos de las características exigidas (animales criados en libertad y que no hayan sido alimentados con pienso, pescado no de piscifactoría, frutas y verduras sin tratamientos químicos ni pesticidas)– Vargas y Pérez cuentan que aporta muchos beneficios. Según ellos, ofrece tres pilares básicos para la salud: antiinflamación, equilibro en el pH del cuerpo y da un menor almacenamiento de grasa. Pero los seguidores del movimiento también se permiten pequeñas excepciones. Pegueroles confiesa que «no hay nada prohibido, sólo son recomendaciones».

«Con la familia y tu entorno se va extendiendo de manera progresiva», comenta Dani Pelegrin. Explica que uno empieza a hacerlo y que poco a poco los resultados son visibles «y cuando una persona ve que tienes mejor calidad de vida se interesan, se van integrando y al final la red se va esparciendo».

En vista del aumento de interesados en el movimiento paleo los fundadores han abierto una serie de salas a repartidas por todo el Estado donde se hace el seguimiento tanto de los entrenamientos como de la nutrición. Allí hay un espacio con césped artificial –se entrena descalzo– que está provisto de algunos elementos para ayudar a realizar correctamente los ejercicios: hay un par de troncos artificiales, pelotas, pesas, barras suspendidas o cajas de madera, entre otros.

 

100 usuarios en Amposta

Por la sala de Amposta pasan alrededor de 60 personas cada día y cuenta con más de 100 usuarios, entre ellos deportistas de élite del remo o del atletismo. El usuario que asiste a la sala nunca sabe qué le deparará la jornada. Dani Pegueroles cuenta que «el usuario nunca sabe lo que hará mañana, cada día cuando llega ve el entrenamiento que le toca». Dani Pelegrin añade que este concepto es una gran herramienta para motivar a las personas. «Si sabes lo que te toca hacer a lo largo de la semana el cerebro –inconscientemente– te dice que mejor te quedes en casa y no te muevas. Una vez ya en la sala es raro que una persona dé la vuelta y vuelva a casa», explica Pelegrin.

El pasado junio se celebró en Barcelona el Primer Congreso Europeo de filosofía Paleo. Según cuentan los fundadores, Catalunya es junto con Canarias la comunidad donde más se practica. En el congreso se llevaron a cabo ponencias y debates alrededor de la paleodieta y el paleotraining a cargo de referentes nacionales e internacionales. También contó con showcookings y testimonios de deportistas de elite que expusieron sus experiencias en este método. Además, se celebró la primera competición estatal de paleotraining, la Battle Run. Se trata de una carrera de diferentes pruebas basadas en las 15 funciones motrices sobre las cuales se estructura el movimiento paleo. Este congreso dejó un total 400 asistentes y una larga lista de espera.

Los fundadores ven que actualmente la sociedad está «muy mal encaminada» y les hiere «ver cada vez más niños obesos pegados a la consola sin moverse y consumiendo alimentos de poca calidad». Aun así, se sienten esperanzados porque «parece que poco a poco va llegando la información» y algunos van cambiando de mentalidad. Con la filosofía paleo esperan poder poner su granito de arena y ofrecer más opciones a la sociedad para que mejore en salud y bienestar. Aun así, alertan de que lo mejor antes de cambiar de nutrición es acercarse a una clínica para que te asesoren, ya que cada organismo es diferente. «Está bien leer y seguirlo por Internet pero es fácil caer en blogs de divulgación y cometer errores», afirma Pérez, que ve que con ocho años de trayectoria el movimiento paleo cada vez gana más adeptos.

Y es que nadie hubiera dicho que en pleno siglo XXI el hombre intentaría actuar y ponerse en forma como un hombre de las cavernas a través de una filosofía que propugna volver al pasado para ofrecer la posibilidad de disfrutar de un futuro saludable.

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