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El Papa nombra 'misioneros de la Misericordia' a dos curas de TGN

Su misión será la de impulsar las actividades relacionadas con el Año Santo desde la parroquia y la diócesis

Josep Sabaté

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El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, flanqueado por los sacerdotes Jaume Gené y  Josep Mateu.  Foto: AT

El arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, flanqueado por los sacerdotes Jaume Gené y Josep Mateu. Foto: AT

La convocatoria del Año Santo de la Misericordia por el Papa Francisco no se circunscribe a un hecho puntual, sin más. La iniciativa del Santo Padre va más allá y lleva consigo una implicación de permanencia en el tiempo y de compromiso eclesial en la que los sacerdotes tienen un papel importante.

En este contexto, el Papa Francisco ha nombrado misioneros de la Misericordia a más de un millar de sacerdotes y religiosos entre los cuales figuran dos tarraconenses. Se trata de Mn. Jaume Gené, rector de la parroquia de Altafulla y del Seminario Menor de Tarragona y de Mn. Josep Mateu, rector de las parroquias de Riudoms y de Vinyols i els Arcs y delegado diocesano de la pastoral de la juventud y de las vocaciones.

El pasado día 9, el Papa Francisco recibió a los misioneros de la Misericordia en Roma a quienes explicó que «ser misionero de la Misericordia es una responsabilidad que se os confía porque requiere de vosotros que seáis en primera persona testigos de la cercanía de Dios y de su forma de amar». Para los sacerdotes tarraconenses, el mandato del Papa requiere la disponibilidad de los misioneros de la Misericordia para impulsar las actividades relacionadas con el Año Santo desde cualquier ámbito parroquial o diocesano.

Mn. Josep Mateu explica que, de momento, «desde las parroquias y desde las comunidades religiosas ya se han planteado diversas iniciativas, como conferencias y otras actividades, entre las cuales figura la peregrinación de la Cruz Jubilar de la Misericordia». A lo largo de todo el año, se desarrollarán diversas acciones para profundizar en el sentido de la convocatoria del Jubileo extraordinario del Rostro de la Misericordia.

La Misericordia no tiene límites

Un aspecto importante del Año Santo es la facultad otorgada a los sacerdotes misioneros de la Misericordia para perdonar aquellos pecados considerados graves. Mn. Jaume Gené puntualiza que «esta facultad que se nos ha otorgado es, más que nada, un signo más del Papa. Es decir, que nadie tenga miedo o vergüenza para pedir perdón por graves que puedan ser los pecados. La Misericordia de Dios no tiene límites. Los pecados graves son atentados, por ejemplo, contra la Eucaristía o contra la reconciliación cuyo perdón está reservado a los obispos pero que, durante este año, la facultad se ha otorgado también a los misioneros de la Misericordia.»

El Papa, en su mensaje a los sacerdotes misioneros, pone de relieve el sentimiento de la vergüenza en el momento de la confesión. Mn. Josep Mateu explica que «la vergüenza es fruto de nuestra debilidad. Cuando uno descubre que tiene necesidad del perdón y del amor, esta barrera de la vergüenza se rompe. En realidad, la vergüenza es expresión de nuestro orgullo, de que nos cuesta reconocer que tenemos necesidad de Dios y de nuestra frialdad interior. Por lo tanto, este Año de la Misericorodia es la oportunidad de romper con esta vergüenza y con esta frialdad interior.»

La celebración del Año Santo tiene por objeto impregnar la acción de la Iglesia bajo el signo de la Misericordia, es decir, el Papa quiere ofrecer un nuevo horizonte a la pastoral y a cualquier acción futura de la Iglesia. Mn. Jaume Gené, por su parte, concluye que «de cara al futuro, la Iglesia no tendrá otro rostro que no sea el de la Misericordia. El Año de la Misericordia viene para quedarse y ofrecer el rostro de Dios al mundo actual.»

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