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El Peix Blau ya sólo se vende en la Confraria de Tarragona

El sector apuesta por agrupar la comercialización en las lonjas más grandes, sin perder la función social del resto. Uno de los argumentos que utilizan es la comodidad del comprador

Carla Pomerol

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El sector asegura que el 2018 ha sido uno de los mejores años para el Peix Blau. FOTO: c. pomerol

El sector asegura que el 2018 ha sido uno de los mejores años para el Peix Blau. FOTO: c. pomerol

La Confraria de Tarragona se encarga de vender todo el pescado azul que se captura en la provincia. Actualmente, todas las embarcaciones de L’Ametlla de Mar y algunas de Cambrils optan por desembarcar en El Serrallo. De esta manera concentran el mercado en un solo puerto. La mayoría de las cofradías de la provincia  apuestan por fomentar este modelo de comercialización y no descartan expandirlo en un futuro al resto de especialidades de pesca, como por ejemplo el arrastre o las artes menores. Son diversas las opiniones entre el sector. Y es que las cofradías pequeñas –como pueden ser L’Ampolla, Les Cases d’Alcanar o Torredembarra– se muestran preocupadas por su futuro. Por su lado, las cofradías más grandes, como la de Tarragona, opina que se trata de una medida atractiva y facilitadora para el comprador. 

El origen de este fenómeno se remonta a cinco años atrás, cuando las seis embarcaciones del cerco de L’Ametlla de Mar tuvieron que desplazarse hasta la costa tarraconense para capturar boquerones y sardinas, por falta de existencias en su litoral. Esto suponía un gasto inasumible de gasoil de la embarcación, y los patrones decidieron finalmente instalarse en el puerto de Tarragona. Desde entonces, comercializan la captura en la Confraria de Pescadors de Tarragona. Ahora, con la llegada del acuerdo con Mercadona, ya no hay ningún pensamiento de volver a su puerto.

«Es muy duro. Cada día tenemos que hacer 100 kilómetros para ir a trabajar. Pero sale a cuenta», explica Miquel Brull, presidente de la Confraria de Pescadors de L’Ametlla de Mar, quien añade que «nadie quiere irse de su casa, pero somos conscientes que en una cofradía grande hay más variedad de pescado y, por lo tanto, más competencia, lo que significa mayor precio». Por su parte, la Confraria de Tarragona paga una especie canon a la de L’Ametlla de Mar, aproximadamente un 1% de las capturas.

Son nueve las cofradías que hay en la provincia, que se dividen en tres categorías. Las más pequeñas, que son Calafell, Torredembarra, Les Cases d’Alcanar, L’Ampolla y Deltebre. Las medianas, como Cambrils y L’Ametlla de Mar y, finalmente, las dos más grandes, Tarragona y La Ràpita. Algunas de ellas opinan que el futuro pasa por centralizar, no solo el pescado azul, sino todas las especialidades en las dos instituciones más grandes. 

«Las cofradías se hicieron en un momento que había muchas embarcaciones. Ahora, la situación ha cambiado y el número de marineros se ha reducido considerablemente, lo que implica que es más complicado poder mantener una cofradía», explica Esteve Ortiz, presidente de la Confraria de Pescadors de Tarragona, quien añade que «si se concentra toda la comercialización en dos puntos, las cofradías pequeñas no tendrían tantos gastos administrativos, y podrían funcionar como entidad social, por ejemplo». 

La medida pondría en riesgo el futuro de algunas lonjas. Es el caso de la de Torredembarra. Su presidente, Josep Maria Fortuny, asegura que «somos conscientes de que la tendencia es concentrar servicios, pero por el momento sería una incomodidad para los pocos marineros que quedamos aquí. Implicaría contratar a más trabajadores y ampliar la jornada». La Confraria de Torredembarra acoge cuatro embarcaciones, y solo tiene un trabajador que ejerce como secretario. El presidente no cobra nada y la subasta de pescado es prácticamente vía teléfono. Fortuny explica que es habitual desplazarse hasta Tarragona para vender parte de la captura.

Destacar la función social

Cambrils es una cofradía mediana. Cuenta con cuatro embarcaciones del cerco, trece del arrastre y siete de artes menores. Clàudia Masdeu, secretaria de la institución, coincide en marcar el origen del fenómeno en la mala situación que atravesó el sector del Peix Blau. «No estamos en contra de unificar servicios. Sabemos que así será a medida que se vayan desballestando embarcaciones», asegura Masdeu, quien añade que «también debemos mirar por el interés del pescador, que sabe que en Tarragona hay más compradores». Masdeu quiere dejar claro que «las cofradías sirven para alguna cosa más, a parte de la comercialización. Tenemos una importante función social, de representación y defensa de los intereses de los pescadores y asesoramiento de la normativa». 

El problema a corto plazo se centra en las cofradías pequeñas. Estas instituciones se mantienen gracias a la cantidad que pagan los pescadores y a las ayudas europeas y catalanas. 

Unir esfuerzos

Por su lado, el Director General de Pesca, Sergi Tudela, quiere dejar claro que, por el momento, esto sucede solamente en el sector del Peix Blau, después de pasar por años de auténtico drama. Y es que la normativa no contempla que las embarcaciones del arrastre desembarquen a otros puertos que no sean el suyo. «Estamos pasando por un momento particular. Por esto, recomendamos que el sector trabaje de manera conjunta. Seguramente tenemos un exceso de lonjas y los compradores piden más comodidad y variedad. Apostemos por la calidad, ya que cantidad no hay mucha», asegura Tudela.

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