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El Port de TGN inicia su expansión en la Meseta con la terminal de Guadalajara

Su inauguración está prevista para 2023 y ocupará una superficie de 15 hectáreas en una zona logística estratégica

NÚRIA RIU

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Momento en el que el presidente del Port y la ministra Reyes Maroto, junto con el resto de autoridades, se disponían a poner la primera piedra. FOTO: N.RIUIMAGEN VIRTUAL DE LA FUTURA TERMINAL INTERMODAL DE GUADALAJARA.  FOTO: DT

Momento en el que el presidente del Port y la ministra Reyes Maroto, junto con el resto de autoridades, se disponían a poner la primera piedra. FOTO: N.RIUIMAGEN VIRTUAL DE LA FUTURA TERMINAL INTERMODAL DE GUADALAJARA. FOTO: DT

El Port de Tarragona ponía ayer la primera piedra de la nueva terminal seca de Guadalajara, uno de sus proyectos más ambiciosos, en el que se ha venido trabajando desde hace muchos años, y que debe suponer un antes y un después en el crecimiento futuro del enclave tarraconense. Ubicada a caballo entre Guadalajara y Marchamalo, la nueva infraestructura está pensada para convertirse en la puerta de salida de las mercancías de Madrid al Mediterráneo, lo que abre un nuevo escenario de oportunidades a corto plazo.

La terminal ocupará una superficie de 15 hectáreas y supondrá una inversión de 15 millones de euros. De hecho, las obras de la primera fase, que comprenden el terraplenado para la explanada ya están en marcha, de forma que su entrada en servicio está prevista para el primer semestre de 2023.

Durante el acto de inauguración oficial del inicio de obras, el presidente del Port de Tarragona, Josep Maria Cruset, ponía en valor que, con este proyecto, «abrimos un nuevo eje comercial, que va a unir Castilla la Mancha con Madrid y el Port de Tarragona». Una iniciativa que permitirá ampliar el hinterland del enclave tarraconense, generando nuevas sinergias para el sector logístico de ambos territorios. «Estamos en un momento clave para garantizar un crecimiento de nuestra operativa», indicó Cruset.

El Port es optimista de cara a las oportunidades que pueden generarse con su entrada en funcionamiento. Y es que esta coincidirá con el crecimiento de la terminal ferroviaria de La Boella, que operará más de cien trenes semanales, la conexión en ancho europeo con el Corredor del Mediterrani, el túnel del Coll de Lilla y el final de la urbanización de la Zona de Actividades Logísticas. Una coincidencia que Cruset calificó de «momento clave» y que bautizó como Horizonte 2023. Este da respuesta a una estrategia en la que se ha venido trabajando intensamente en los últimos años y que se prevé que tenga un impacto directo en el crecimiento de la carga general, que es una de las asignaturas pendientes del enclave tarraconense.

En la primera fase del proyecto se destinarán 4 millones de euros de inversión para la ejecución de los trabajos de adecuación del terreno y construcción de la plataforma ferroviaria. Esta tendrá una duración de seis meses, de manera que a principios de 2022 ya estará finalizada. Durante la realización de los trabajos en esta primera etapa, el Port sacará a licitación la segunda fase para una inversión de aproximadamente 11 millones de euros, a fin de eliminar los tiempos muertos en la ejecución del proyecto. De este modo, una vez esté terminada la primera fase, ya se podrá comenzar con la segunda, optimizando el tiempo y acelerando los plazos marcados en el calendario.

La terminal estará conectada con la línea ferroviaria convencional de Madrid y Tarragona. Dispondrá de seis vías y estará preparada para operar con trenes de hasta 750 metros. Según los primeros cálculos, está previsto el estacionamiento de cinco trenes diarios de entrada y otros cinco de salida, lo que supondría entre 50.000 y 80.000 unidades anuales. Unos cálculos que generan optimismo. Y así lo expresó la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, quien puso en valor esta conexión ferroviaria del Corredor de Henares con el Mediterráneo «en seis horas». Durante su intervención, la representante del Gobierno indicó que esta inversión representa «un proyecto de presente y de futuro que va a conectar el corazón de Castilla la Mancha con Tarragona».

Maroto defendió que la «intermodalidad» representa una de las prioridades del Ejecutivo. El objetivo pasa por incrementar la cuota de mercado del transporte de mercancías con ferrocarril, que ha caído del 10% en 1997 a apenas un 4%, muy por debajo de la media europea y que sitúa a España en la cola, tan solo por delante de Irlanda y Grecia. Para intentar revertir esta situación, está prevista una inversión de 809 millones de euros, para la conexión ferroviaria de los puertos españoles, en los próximos cuatro años. «Tenemos un déficit y hoy damos el primer paso para que a través de ese corredor intermodal podamos tener mucha más ambición para convertir España en un hub logístico mundial», afirmó.

Un aspecto sobre el que también insistió el presidente de Puertos del Estado, Francisco Toledo, quien fue muy crítico con la ausencia de un transporte ferroviario de mercancías competitivo. «Algo estábamos haciendo muy mal y lo pagaremos caro», afirmó. Toledo aseguró que esto se va a «combatir» con estrategia y dinero. Asimismo, fue contundente cuando aseguró que «las autoridades portuarias que no se involucren se van a quedar fuera y perder competitividad a marchas forzadas». En este sentido, Francisco Toledo defendió la apuesta del enclave tarraconense para seguir adelante con este proyecto. «La Autoritat Portuària lo ha visto claro y se ha lanzado a la piscina», por lo que apuntó que la terminal de Guadalajara es una iniciativa «crucial», que ya anticipó que «va a atraer inversiones». «Os avanzáis al futuro. Un futuro muy próximo», concluyó el máximo responsable de Puertos del Estado.

Guadalajara y Marchamalo disponen de uno de los principales nodos logísticos e industriales del centro de la Península Ibérica, unas empresas que muy pronto tendrán un acceso directo al mar y al centro de Europa a través del Corredor del Mediterrani.

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