El Serrallo, la joya de la corona

El Ayuntamiento de Tarragona prevé la transformación definitiva del barrio el año que viene

CARLA POMEROL

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Ayer se celebró la jornada técnica de Barris i Viles Marineres, en el Teatret del Serrallo. PERE FERRE

Ayer se celebró la jornada técnica de Barris i Viles Marineres, en el Teatret del Serrallo. PERE FERRE

El Serrallo es sin duda la joya de la corona de la ciudad. Es un barrio que está en pleno apogeo. Por sus restaurantes, su paisaje, su historia y su personalidad. Así se ha podido demostrar este verano, con las terrazas llenas a reventar. La guinda del pastel llegaba hace justo un año, cuando el barrio recibía el distintivo de Vila Marinera por parte de la Agència Catalana de Turisme. Este organismo, que pertenece a la Generalitat, organiza a lo largo del año dos jornadas técnicas con los 16 barrios y municipios catalanes que cuentan con la distinción. El objetivo es compartir experiencias y trabajar en red. Ayer, la cita tuvo lugar en el Teatret del Serrallo, lo que permitió que los técnicos de otras localidades pudieran conocer de cerca las virtudes del barrio tarraconense.

La jornada se centró en trabajar el plan de comunicación, con el objetivo de reactivar estas destinaciones turísticas. «Que las jornadas se celebren aquí es un reconocimiento a todo lo que representa el barrio», explicaba ayer el presidente del Port de Tarragona, Josep Maria Cruset. Por su parte, el alcalde Pau Ricomà quiso poner en valor que el Serrallo «es la única de estas destinaciones en la cual conviven un puerto industrial con uno de marinero».

Justo esto es lo que ha hecho que el Serrallo se haya convertido en uno de los principales atractivos de la ciudad. La participación del Port en la vida diaria del barrio es clave para su proyección. No solo por la inversión que ha llevado a cabo la institución en los últimos años, apostando por la conexión puerto-ciudad, con la pasarela o el paseo de Voramar como muestras. También por la insistencia en generar una actividad cultural y de ocio centrada en el Serrallo. Primero, con unos equipamientos de primer nivel, como son el Teatret, el Observatori Blau o el renovado Museu del Port. Y segundo, programando actividades de todo tipo, como es el caso de las visitas en Golondrina. Esta dinamización del barrio ha convertido el Serrallo en algo más que un paseo donde ir a comer o a cenar pescado.

La peatonalización

El Ayuntamiento tampoco se ha quedado atrás y está dispuesto a transformar el barrio. El del Serrallo es uno de los pocos proyectos municipales que cuenta con partida económica asegurada. La intención a corto plazo es convertir las calles Sant Pere y Gravina en peatonales, siguiendo el funcionamiento de la calle Espinach. Menos coches y más avenidas. La propuesta también contempla el soterramiento de buena parte del cableado eléctrico que, desde hace años, ensucia el cielo de las calles interiores del Serrallo.

Pero lo que primero hizo el Ayuntamiento fue devolver la tranquilidad y la convivencia en el barrio, capitaneando al desalojo del conflictivo edificio de la calle Sant Andreu, conocido como Rancho Grande. Este bloque estaba ocupado de manera ilegal, lo que generaba malestar entre el vecindario. Tras años de lucha, acabó vaciándose. Es ahora cuando el Serrallo está recuperando su autoestima.

Puntos fuertes, puntos débiles

Son muchas las virtudes de este pequeño rincón de la ciudad. También hay cuentas pendientes que es necesario resolver lo antes posible. Lo que está claro es que es un barrio con una personalidad marcada, con una manera de hacer particular. Alguna cosa tendrá que ver la manera en qué los serrallencs se han ganado la vida desde siempre: la pesca y todo lo que la envuelve. También este aspecto podría convertirse en un punto débil para el barrio, teniendo en cuenta que los mismos pescadores asumen que son la última generación que se dedica a ello. La situación del colectivo es ya insoportable. Referente a este tema, tanto el alcalde Ricomà como el presidente del Port, coinciden que su función es ejercer de «correa de transmisión para trasladar las reivindicaciones de los pescadores a las administraciones que pueden incidir en su futuro», decía Cruset. «Somos conscientes que la pesca es el factor que da sentido a este barrio», añadía el alcalde.

La intensa vida asociativa del Serrallo, como son los gegants, los diables, el coro o las entidades de Setmana Santa, es otro de los puntos fuertes de los que goza el barrio, junto con la calidad de los restaurantes que hay. En la otra cara de la moneda, en los puntos débiles, nos encontramos el estado de algunas calles interiores, con el cableado por los aires, las aceras impracticables, la falta de comercio y la presencia de algunos edificios en mal estado.

Pese a ser la joya de la corona, el Serrallo tiene algunas cuentas pendientes que debe solventar si quiere aspirar a la excelencia. Nos hallamos ahora ante los meses claves para la conversión definitiva del barrio.

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