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El agua de Sant Magí emprende su icónico viaje

Los Portants de l´Aigua de Sant Magí iniciaron ayer por la mañana su viaje hacia Tarragona pendientes del tiempo y con el estímulo de mantener viva esta tradición.
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Los encargados de llevar el agua de Sant Magí a Tarragona siguen el mismo recorrido que se hacía en el siglo XIX. En la imagen, los carros a su paso por Querol. Foto: Alba Mariné

Los encargados de llevar el agua de Sant Magí a Tarragona siguen el mismo recorrido que se hacía en el siglo XIX. En la imagen, los carros a su paso por Querol. Foto: Alba Mariné

Tranquila y fresca. Así definen los Portants de l’Aigua de Sant Magí la primera noche de preparativos del viaje que les llevará a Tarragona. La noche del domingo cenaron en la ermita de la Brufaganya. El ágape consistió en una ensalada con queso de cabra como primer plato y, de segundo, calamar relleno con guarnición de marisco. De postre, frutos secos y coca tradicional. Luego se celebró el acto religioso en honor al patrón tarraconense antes de irse a dormir.

«Hemos pasado la noche en Sant Magí de la Brufaganya y ha sido realmente fresca», afirma Josep Maria Sabaté i Bosch –cronista oficial de Tarragona–, quien lleva 21 años haciendo este histórico recorrido. «Han caído cuatro gotas y un pequeño chubasco, pero nada importante», añadía.

A las siete de la mañana de ayer, carros y caballos emprendieron la misma ruta que se tomaba hace 200 años, la cual cruza varios pueblos cuyos habitantes esperan impacientes, año tras año, su llegada. Detrás de Sabaté, quien encabezaba el pelotón, le seguía un grupo de unas 40 personas, junto con los carros que transportan los bidones con el agua. Entre los participantes se encuentra Marc Comí, de 28 años. «Llevo haciendo esto desde los 10 años. No sólo es una tradición de Tarragona, también lo es para mi familia», afirma Marc, pues tanto sus abuelos como sus padres también pisaron ese mismo recorrido. «Son muchas las anécdotas después de tantos años. Hemos tenido accidentes, tormentas inesperadas o imprevistos similares, pero siempre lo tomamos con la máxima ilusión», concluye. Asimismo agradecen la estima con la que son acogidos en los pueblos durante el recorrido, donde se les ofrece algún que otro tentempié.

Después de un enérgico desayuno, pusieron ruta hacia Bràfim, donde pasaron la última noche antes de llegar a Tarragona.

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