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Tarragona URBANISMO

El ala este de la Plaça de la Font

El Ayuntamiento finaliza la segunda fase de la reforma del edificio municipal. El siguiente paso será construir un nuevo inmueble en la Rambla Vella para dejar, antes de 2019, el emplazamiento de la Rambla Nova.

Octavi Saumell

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Imagen de una de  las cuatro plantas (baja, entresuelo y dos más) que tiene el nuevo espacio. Foto: Lluís Milián

Imagen de una de las cuatro plantas (baja, entresuelo y dos más) que tiene el nuevo espacio. Foto: Lluís Milián

Josep Fèlix Ballesteros (PSC) culmina su particular mes de marzo triunfalis. Después de inaugurar la reforma del Mercat Central y de recibir la garantía de que el Estado avalará económicamente la celebración de los Juegos del Mediterráneo del próximo año con una aportación de más de 12 millones de euros entre 2017 y 2018, este viernes se ha presentado en sociedad la remodelación del ala este del edificio municipal de la Plaça de la Font. Se trata de la segunda fase de la mejora del ayuntamiento, después de que en 2007 se pusiera en marcha el ascensor y se reformara la zona de Intervenció Municipal, situada en la parte superior.

La nueva fase se ha centrado en la zona más cercana al Pati del Rei Jaume I, junto a las calles Salines y Rere Sant Domènech. Esta parte del edificio albergó hasta 1986 la sede de la Diputació de Tarragona, ahora en el Passeig de Sant Antoni. Esta actuación integral –la más ambiciosa en los doscientos años de historia que tiene el edificio – se inició en 2009 y ha sido una de las grandes víctimas de la crisis económica: primero se paralizaron las actuaciones en 2011, posteriormente se reformuló el proyecto y, después, se reinició en 2013 gracias a las subvenciones de la Generalitat de Catalunya (650.000 euros) y de la Diputació (900.000).

Inversión en la Rambla Vella

Al más puro estilo Jed Bartlet (El ala oeste de la Casa Blanca) y acompañado por su fiel socio –Josep Poblet (PDECAT)–, el alcalde de Tarragona –visiblemente satisfecho– ha anuncia este viernes la intención del equipo de gobierno (PSC, PP y Unió) de abandonar –antes de 2019– el edificio que ocupa en la Rambla Nova desde el año 2005, y por el que paga un alquiler anual de 600.000 euros, según detalla el propio Ballesteros.

Haciendo un cálculo rápido, la estancia en la Rambla Nova le ha costado a las arcas municipales más de siete millones de euros. Por ello, el Ayuntamiento considera que la construcción de un nuevo inmueble de propiedad municipal le permitiría racionalizar mucho mejor el gasto, en una inversión que podría amortizarse en pocos años.

En esta linea, el espacio escogido es un viejo conocido –y otra de las asignaturas pendientes que tiene aún la Part Alta–: el solar abandonado que hay en la Rambla Vella, junto al edificio municipal (que en el pasado estaba previsto que albergara el Museu de la Setmana Santa).

«La siguiente fase será alzar un nuevo espacio en el ala oeste. Será una actuación especialmente compleja, ya que para encajar la nueva construcción con la ya existente será necesario desalojar a los trabajadores cada vez que se actúe en cada planta» explicó ayer el alcalde, quien afirma que con esta futura construcción ya «podrán centralizarse casi todos los servicios municipales».

Traslado en breve

De momento, el primer paso para empezar a vaciar la Rambla Nova será trasladar en breve a unos 300 empleados municipales a las nuevas dependencias de la Plaça de la Font. Los primeros serán los de Serveis a la Persona, Contractació, Informàtica y Recaptació Voluntària. Esta nueva planta –la este– cuenta con cuatro niveles –planta baja, entresuelo y dos plantas– y ha supuesto una inversión económica de 3,2 millones de euros para adaptar y poder utilizar unos 1.700 metros cuadrados de superficie que estaban deixats de la mà de Déu.

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