El alquiler más caro, cerca de la URV: hasta 350 euros por una habitación

La proximidad de una facultad  es uno de los reclamos utilizados que, además, permiten elevar el precio

Raúl Cosano

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Imagen del Campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili. Foto: Pere Ferré

Imagen del Campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili. Foto: Pere Ferré

Con septiembre a la vuelta de la esquina, cada día que pasa es más complicado acceder a una oferta digna de alquiler de piso compartido. El mercado, inflacionado de por sí, se satura todavía más durante el periodo de matriculaciones, lo que eleva los precios y, sobre todo, empuja al negocio en negro.

Solo hay que echar un vistazo a los tablones de anuncios de los diferentes campus y a los portales web especializados, donde los precios cotizan al alza. 

En Tarragona se pueden alcanzar los 350 euros por una sola habitación en la zona cercana al hospital Joan XXIII, que en el anuncio se define como «ideal para chicas estudiantes».

Por el mismo precio se puede encontrar otra habitación en Sant Pere i Sant Pau, cerca del Campus Sescelades de la URV. 

La proximidad de una facultad  es uno de los reclamos utilizados que, además, permiten elevar el precio. La propia periferia de Tarragona, ejemplificada en Sant Pere i Sant Pau, ha sido testigo de ese incremento de precios y, en suma, de la revalorización de zonas como Països Catalanas. 

Los alrededores del Campus Catalunya son otro punto atractivo que concentra algunas de las tarifas más altas: habitación individual en la Avinguda Andorra por 235 euros mensuales y otra en Marquès de Montoliu por 250, justo delante de la universidad.  

En la misma Avinguda Catalunya, cerca ya de la Part Alta, es posible acceder a un dormitorio por 280 euros. El centro de la ciudad está entre las zonas más codiciadas: una estancia por 320 euros en la calle Santa Joaquima de Vedruna, eso sí, con gastos de agua, luz e internet incluidos. 

Algunas opciones asequibles

También hay algunos precios más asequibles, a pesar de tener también la condición de céntricos: una habitación en Ramón y Cajal por 130 euros, en un piso compartido con dos compañeros más, otra por 150 euros en Colom, otra en Estanislau Figueras por 170 y una más en la calle Reding por 175.

Son sólo tres ejemplos de cantidades algo más bajas para aquellos estudiantes de familias con menos poder adquisitivo. 

Más allá de esas ofertas tan diferenciadas, lo ideal es buscar en profundidad en diferentes portales y, sobre todo, moverse con la máxima antelación y planificación posible.

Entre mayo y septiembre es la época en la que se producen más mudanzas –influyen los cambios de trabajo y el inicio del curso escolar– y entran más pisos en el mercado del alquiler. 

Sin embargo, también es el momento más feroz, porque es cuando más gente está buscando. Los pisos prácticamente ‘vuelan’ y están muy poco tiempo ofertados, a lo que se añade un precio mayor porque la demanda suele ser más alta que meses atrás. 

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