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El arquebisbe Joan Planellas recibe el palio de manos del Nuncio Apostólico

El ornamento de lana blanca solo lo llevan el Papa y los arzobispos metropolitanos y simboliza la comunión con Roma

NORIÁN MUÑOZ

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FOTO: PERE FERRÉ

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Ayer a las doce del mediodía en punto se iniciaba la ceremonia por la cual el Nuncio Apostólico del Papa (el embajador del Vaticano en España) impuso el palio al arquebisbe.

La prenda es un ornamento litúrgico de tela que va alrededor de los hombros, el pecho y la espalda y que, actualmente, solo lucen el Papa y los arzobispos metropolitanos.

El Nuncio, el sacerdote filipino Barnardito Auza, quien es delegado del Papa en España desde el pasado 4 de diciembre, se encargó de explicar el simbolismo que rodea a la prenda.

Auza, quien se dirigió a los feligreses en castellano y en catalán, recordó que el palio evoca a la oveja que el pastor está llamado a llevar sobre sus hombros. Señaló, además, las palabras del Papa Francisco, quien afirmó que el palio «es signo de que los pastores no viven para sí mismos, sino para sus ovejas, ya que para alcanzar la vida es necesario perderla, entregarla».

El palio es de lana blanca, con varias cruces negras, para simbolizar las heridas del Cordero de Dios. En tres de ellas se colocan clavos de metal, en recuerdo de los clavos de Jesucristo crucificado.

Hasta 2015 era tradición que el Papa impusiera el palio a los nuevos arzobispos el 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo en el Vaticano. No obstante, el Papa Francisco dispuso que la entrega del palio, a partir de entonces, fuera privada y que el acto de imposición como tal lo realizara el Nuncio u otro delegado suyo en las respectivas diócesis.

‘Curar heridas’

A la solemnidad del acto contribuyó, en buena medida, la actuación musical del Cor i Orquestra Amics Catedral junto con el órgano del templo.

La misa posterior fue concelebrada por todos los arzobispos y obispos de las diócesis con sede en Catalunya y sus cuatro obispos eméritos, los padres abades de los Monasterios de Santa María de Poblet y Montserrat, el arzobispo castrense y numerosos sacerdotes de la archidiócesis.

El arquebisbe Planelllas, quien empleó el báculo del beato Manuel Borrás, señaló en su homilía que «El palio que me ha sido impuesto me recuerda que tengo el deber de explicitar ese rostro maternal de la Madre Iglesia... En esta humilde lana blanca se encuentra expresada la meternidad eclesial, porque la misión de la Iglesia es curar heridas y ser portadora del consuelo y de la esperanza en Jesucristo».

Entre las autoridades civiles asistentes al acto se encontraban el segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Tarragona, Jordi Fortuny; el subdelegado del Gobierno en Tarragona, Joan Sabaté; el vicepresidente primero de la Diputación de Tarragona, Quim Nin, el director de los Servicios Territoriales de Cultura en Tarragona de la Generalitat de Cataluña, Jordi Agràs, y la presidenta de la Cambra Laura Roigé.

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