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Tarragona Sociedad

El atlas que pone a las entidades de Tarragona en el mapa

El proyecto Social Atlas se ha convertido en un completo directorio de las entidades sociales de la ciudad y trabaja para que usen el Big Data como los grandes

Norian Muñoz

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Parte del equipo de Social Atlas que trabaja desde Tarragona.

Parte del equipo de Social Atlas que trabaja desde Tarragona. Pere Ferré

Hace 50 años las empresas llevaban contabilidad porque tenían que declarar a Hacienda; hoy todas siguen recopilando aquellos números (y muchos más) ya no por los impuestos, sino para tomar mejor sus decisiones. Armand Bogaarts, presidente de la Fundación Civic Media y empresario del sector tecnológico, se hace una pregunta: «Si esto lo hacen las empresas, ¿quién dice que no terminarán haciéndolo las entidades del tercer sector?».

Tratando, en parte, de dar respuesta a esta pregunta, la fundación sin ánimo de lucro creó el año pasado la plataforma web Social Atlas (http://www.socialatlas.city). De entrada, parece un directorio de casi doscientas entidades de la ciudad (ONGs de todo tipo, pasando por asociaciones culturales o educativas hasta asociaciones de vecinos), pero la idea va mucho más allá.

El sitio se ha convertido también en un lugar para estar informado sobre la actualidad de las entidades de la ciudad, para darles visibilidad y, además, contar con una biblioteca virtual de estudios e investigaciones.

Tras el ‘Big data’

El proyecto cuenta con la colaboración de Repsol, Ematsa y Tarragona Smart Mediterranean City, así como Messagenes, empresa que se encarga de poner la plataforma tecnológica, Messagenes, apunta Bogaarts, es una herramienta que fue desarrollada expresamente para entidades del sector social. Hoy cuentan con 31 ONGs y 356 proyectos. La idea es hacer que estas entidades puedan entrar en el mundo de la obtención y sistematización   de datos como lo hacen las grandes empresas. «Muchas entidades piensan más con el corazón que con los datos», reconoce.

En esta plataforma, a diferencia de lo que sucede en el Atlas, las entidades pagan una cantidad para poder mantener toda la plataforma tecnológica. Las cuotas van en función de su tamaño; algunas pagan 35 euros mensuales, por ejemplo.

Uno de los primeros ejemplos fue la asociación Quilómetre Zero, que lleva adelante el Proyecto Rossinyol, un proyecto de mentoría social en el que alumnos universitarios pasan horas de ocio con niños de entornos desfavorecidos.

A esta organización se le diseñó una herramienta a medida donde  los mentores podían ir colgando blogs sobre sus experiencias y, a la vez, los organizadores podían seguir la actividad de las parejas participantes y elaborar estadísticas útiles para mejorar su manera de trabajar.

Posteriormente se han sumado otros proyectos, como el programa de refugiados de la Generalitat de Catalunya, y en un futuro la intención es que las entidades puedan usar la herramienta para cumplir con todo el papeleo que les exigen las administraciones. 

De esta forma, por una parte, ganan tiempo y, por otra, ganan en transparencia, un factor muy valorado por quienes les prestan apoyo económico. La clave es que así pueden medir el impacto de las acciones que realizan. 
Las entidades que así lo deseen pueden hacer públicos sus datos a través del Social Atlas. La intención, en todo caso, es que los datos tengan un tratamiento ético y nunca se vendan, explica.

En breve, además, entrarán en el campo de la formación, con un curso de manejo de datos para alumnos del ámbito social de la  Universidad de Leiden, Holanda, que servirá como piloto.

 

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