Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Tarragona Educación

"¿El atún no nacía en lata?"... El Mercat por dentro

Los escolares son los protagonistas en una visita guiada que les lleva a las entrañas del Mercat Central. Algunos descubren alimentos que jamás habían visto

Norian Muñoz

Whatsapp
Los niños en la visita a las cámaras frigoríficas. Foto: Pere Ferré

Los niños en la visita a las cámaras frigoríficas. Foto: Pere Ferré

El grupo de niños se arremolina en torno a un atún. Uno de ellos  pregunta «¿Qué es?», y la guía le responde lo obvio: «Un atún». Los niños la miran incrédulos y su maestra, que les acompaña, parece adivinarles el pensamiento: «¿Pensabais que el atún nacía en la lata?».

Es una de esas situaciones que tienen lugar durante el programa «Les escoles visiten el Mercat Central». Lo han puesto en marcha la conselleria de Serveis a la Persona del Ayuntamiento de Tarragona y Espimsa y cuando acabe esta primera edición habrán pasado por aquí unos 369 alumnos de ocho escuelas de la ciudad.

Ayer le tocaba el turno a los alumnos de cuarto de primaria de la Escola de Sant Salvador. Los encontramos mezclados entre los compradores, aunque perfectamente identificables con sus chalecos reflectantes. Para muchos es la primera vez que visitan el Mercat.

Al grupo que nos unimos le toca visitar la zona de logística. Allí, además de sorprenderse con el atún, se enteran de que la actividad en este sitio arranca a las seis de la madrugada, mientras ellos todavía están durmiendo. También alucinan con el tamaño de las neveras, como cuenta Suhail: «Son muy grandes, como varias veces la de mi casa», calcula el niño.

La siguiente parada es la zona de residuos, donde tienen oportunidad de ver en marcha las compactadoras de porexpán, de plástico, de cartón... Y el enorme contenedor donde va a parar la basura orgánica. Otro niño pregunta si al acabar el día hay muchos desperdicios. 

El regreso a la planta principal del mercado lo hacen en el montacargas, así que por el camino se van encontrando con paradistas que suben y bajan y se interesan por su visita. Ya tienen algo para contar a sus padres, dicen, porque aquella zona es de acceso restringido y por allí no puede pasar cualquiera.

Gimcana por las paradas

Una vez en la planta principal del mercado, toca hacer alarde de los conocimientos que han ido aprendiendo en clase sobre la pirámide nutricional y las características de los alimentos.

Con un mapa con la ubicación de cada una de las paradas, les toca participar en una especie de gimcana en la que deben ir preguntando a los paradistas sobre las características de sus productos. Les toca, por ejemplo, apuntar el nombre y la procedencia de alguna fruta que no conocen, aprender a distinguir entre el pescado blanco y el pescado azul y cómo se cocina, qué quiere decir que un ave es ‘de corral’ o por qué es mejor comer productos de temporada.

Al final del recorrido, ya con los deberes hechos, toca una merienda para poner ideas en común. Saborean frutas frescas y una chocolatina con la forma del mercado.

A cada uno le ha sorprendido una cosa distinta. A Héctor, por ejemplo, lo que más le ha llamado la atención es el edificio mismo, le he encantado el techo «de estilo modernista», recuerda.

A Youssra, sin embargo, lo que le ha sorprendido es la cantidad de alimentos que no había visto antes en su vida.

Animar a la curiosidad

Laura Téllez, técnica del Departament de Promoció de la Salut del ayuntamiento, relata que con las cinco escuelas que han pasado hasta ahora una de las cosas que les ha llamado la atención es que, a excepción de los niños de escuelas más céntricas, hay muchos que nunca habían venido al mercado.

Los niños tuvieron que entrevistar a los paradistas. Foto: Pere Ferré

Explica que una de las paradas estrella es la del pescado, porque muchos niños nunca habían visto uno sin cocinar. 
También les llama la atención la cantidad de frutas y vegetales que nunca han probado ni olido y, sobre todo, ver los alimentos sin procesar, como una pieza grande de carne de ternera, los sesos, el hígado... Ese es, explica Téllez, uno de los objetivos del taller, estimular el sentido del gusto e invitar a probar alimentos nuevos
. «Es mucho mejor que vean toda esta cantidad de productos que explicarles conceptos en clase con la pirámide nutricional de toda la vida», apunta.

La serie de visitas, que se repetirán el curso que viene, están enmarcadas en el programa «Fer salut mola» que desarrolla el ayuntamiento en las escuelas. Hasta que acabe el mes pasarán por aquí, los miércoles, los alumnos del Col·legi Sant Domènec de Guzman, la Escola Saavedra y la Escola Ponent.

 

Comentarios

Lea También