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El auge de las peluquerías ‘low cost’ preocupa al sector

Los nuevos salones han llegado con el reclamo de ofrecer tintes y cortes por 5 €. El gremio está preocupado y asegura que se trata de competencia desleal, mientras muchos clientes acuden a probar

Norian Muñoz

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El tinte a 5 euros es el reclamo de estos salones, también el de eśte que acaba de abrir en Prat de la Riba, justo frente a otro.  FOTO: lluís milián

El tinte a 5 euros es el reclamo de estos salones, también el de eśte que acaba de abrir en Prat de la Riba, justo frente a otro. FOTO: lluís milián

Pasaba hace pocos días; una nueva peluquería low cost abría en la avenida Prat de la Riba, justo al frente de otra que se había inaugurado en junio del año pasado. El volante que reparten no deja lugar a dudas, lo de ‘low cost’ va en serio: teñir, 5€; corte chico, 5€; mechas, 8€; lavar y peinar, 5€; manicura esmaltado, 4,99€... En definitiva, que con 5€ prometen un cambio de look.

Los precios, cómo no, llaman la atención. Al recibir el papel una mujer de mediana edad comenta en voz alta: «Pero si yo me acabo de teñir en casa y sólo el tinte me costó 8 euros». 

En esta última peluquería en abrir es imposible hablar con algún encargado; está llena y, a pesar de que insistimos al día siguiente, no hay manera. Tampoco lo conseguimos en otra que abrió en octubre en Méndez Núñez. El dato curioso es que en todas hay un expendedor de números como en las carnicerías.

En la peluquería k-Anuka, en Prat de la Riba, atienden por orden de llegada. Los números son una constante en estas peluquerías.

Sólo conseguimos que nos atienda la responsable de K-Anuka, la primera en abrir en Prat de la Riba. Su lema es ‘Peluquerías al alcance de todos’ y ya tienen salones en Reus (dos), Valls, Cambrils, Cornudella y Madrid.

Cuenta Cristina que gracias a los precios que ofrecen hay clientes que les comentan que pueden ir con más frecuencia a la peluquería, en especial las señoras mayores, que se quejan de que las pensiones no les llegan.

No obstante, tienen clientes de todas las edades. El día que acudimos una mujer acompaña a su hija adolescente. Cuenta que ya ha ido más veces y repite no sólo por el precio, sino porque a la niña le hicieron el corte exactamente como quería. 

La mujer explica lo que confirmarían luego otros clientes: como no hay que pedir cita previa y el horario es amplio, acuden cuando pueden y, en función de la gente que tengan delante se quedan a esperar o no.

Entre los clientes mayoritarios hay señoras mayores que acuden con frecuencia

Sobre el tema de cómo se consigue abaratar tanto los precios de tratamientos que necesitan productos, como es el caso de los tintes, nos quedaremos con la duda. Cristina es encargada, no dueña, pero supone que tiene que ver con poder encargar productos en grandes cantidades.

Por lo pronto, no les preocupa tener la competencia justo al frente, hay suficiente trabajo para todos, asegura. De hecho, en el salón trabajan ocho peluqueros y quieren ampliar la plantilla. 

‘No sabemos cómo lo hacen’

Pero este nuevo modelo de negocio preocupa, y mucho, a las peluquerías tradicionales. Cristóbal Repullo, presidente del Gremi provincial Artesà de Perruquería i Bellesa de Tarragona, resume el argumento: «No sé cómo lo hacen. Hemos hecho cálculos y es imposible trabajar con esos precios y obtener un mínimo margen de ganancia», asegura.

Explica que ya no se trata sólo de los productos que se necesitan  (asegura que un tinte que mínimamente cuide el cabello y la piel ronda los 8 ó 9 euros y podría dar, estirándolo, para dos cabellos cortos). A esto hay que sumar el personal y gastos alquiler, agua, luz.... «Las cuentas no dan. Esto es competencia desleal», insiste.
Repullo considera que si sigue la expansión de este tipo de establecimientos «las peluquerías de alrededor se terminarán de morir». Señala que hace años que las peluquerías tradicionales no suben los precios y hay muchas que se están acogiendo a una jubilación anticipada porque no se ganan la vida. De hecho, en el gremio hay profesionales que no pueden pagar las cuotas. 

Aquí trabajan ocho peluqueros en dos turnos y emplearán a más. Hay trabajo para todos pese a que han abierto otra peluquería enfrente. FOTOs: lluís milián

Con todo, en la ciudad todavía no se ha establecido ningún negocio de la cadena Low Cost que ya tiene 500 establecimientos en España y abre a razón de entre 5 y 7 franquicias cada semana. En la provincia hay en Salou, Tortosa, l’Ampolla, Deltebre y La Ràpita.

Precios de academia

Justamente otra de las bases del negocio de bajo coste, como explica una profesora de peluquería, es que muchos de quienes trabajan en estos salones son personal todavía en formación y sin experiencia. Cuenta que «para ellos es una manera de foguearse, de tomar decisiones, de hacer cosas que en un salón tradicional sin un mínimo de rodaje no les habrían permitido». En definitiva, considera que los precios de estos nuevos salones son justo eso, «precios de academia».

Con el precio en el escaparate

A pesar de que hacemos la consulta al Ayuntamiento de Tarragona sobre el número de licencias para peluquerías en la ciudad, es imposible obtener el dato. Lo que sí queda claro en un recorrido es que los carteles con el precio cada vez están más presentes en los escaparates, también en los de las peluquerías de toda la vida. Ahora es el lugar para publicitar ofertas como «bono de secado 3x4» o «cortes por 12€ y el cuarto a 8€s» o «corte jubilado 10€».

Durante el recorrido también damos con otra peluquería en que todo el escaparate está lleno de carteles con los precios. La cadena tiene cinco salones en la ciudad y aunque los precios no llegan a las de bajo coste, sí que son más económicos de lo habitual. También aquí están preocupados por el desembarco low cost. «A este paso acabaremos trabajando gratis», sentencia la encargada.

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