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El autobús quiere competir con el tren en el trayecto hasta Barcelona

La Cambra de Comerç pide que la Generalitat habilite la tarjeta de transporte T10/120, como ya está funcionando desde otros territorios y que sufraga el 50% del coste del trayecto

Núria Riu

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El bus a Barcelona muya menudo es el que va al aeropuerto. Foto: Pere Ferré

El bus a Barcelona muya menudo es el que va al aeropuerto. Foto: Pere Ferré

El trayecto en tren desde Tarragona a la estación del Passeig de Gràcia dura una hora y catorce minutos, según los horarios oficiales. Un tiempo que a veces es más, en función de si se ha producido alguna incidencia en la red ferroviaria o de si el convoy tiene que esperar antes de llegar a Sants, debido el colapso en el acceso a Barcelona.

Con cerca de un millón de viajeros al año, el servicio de Regionales constituye la primera opción para los tarraconenses que se desplazan a la capital catalana. Pese a ello, el autobús cada vez genera más demanda y quiere convertirse en una alternativa competitiva. Según datos del Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat, en lo que va de año (entre enero y agosto) 42.042 personas han utilizado este servicio entre ambas ciudades. Una demanda que si tenemos en cuenta los doce meses del año pasado fue de 68.565 pasajeros.

Los datos han ido in crescendo. Sobre todo entre aquellos tarraconenses que no hacen el trayecto de ida y vuelta todos los días, pero que viajan con asiduidad a la capital catalana. Pol Alonso es universitario y vive durante toda la semana en Barcelona. A mitad del curso pasado decidió dejar de ir en tren. «Estaba cansado. Primero me iba los domingos por la noche y muchos días tenía que ir de pie todo el viaje. Después pensé que los lunes a primera hora a lo mejor sería distinto, pero no. Estaba cansado de pagar por ir sentado en el suelo», explica. Esta semana esperaba en la estación a punto de reincorporarse a la rutina. «Creo que el servicio en transporte público que recibimos no es de recibo. Se llenan la boca hablando de la segunda área metropolitana, pero si vas en tren cada dos por tres surgen problemas y si vas con el autobús tienes que dar toda la vuelta, hacia el aeropuerto. Pero aún así lo prefiero», añadía.

Sentada en el mismo banco de la estación, Trinidad Soler ha sido siempre de autobús. «Aunque a lo mejor no es tan rápido, al menos sabes que podrás sentarte», decía.

Una línea saturada

La presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona, Laura Roigé, es partidaria de «potenciar el autobús». «La línea de tren está saturada y la mayoría de las veces vas de pie. Hay que buscar alternativas», indica.

Este organismo ya ha iniciado conversaciones con algunos alcaldes del territorio para que desde la Autoritat Territorial de la Mobilitat (ATM) del Camp de Tarragona se solicite a la Generalitat de Catalunya la puesta en funcionamiento de la T10/120. Este título de transporte es multipersonal y permite hacer diez viajes en 120 días.

Se potenció desde la administración catalana firmando convenios con diferentes territorios a partir de 2011. El objetivo era incrementar los desplazamientos en autobús a Barcelona. Girona, Lleida, los municipios de la Costa Brava norte, Solsona, Tortosa y Amposta son algunas de las localidades de Catalunya que cuentan con este título, que financia aproximadamente en un 50% la Generalitat.

Roigé expone que «por unos diez euros puede llegarse desde cualquiera de estas poblaciones a Barcelona, por lo que no entendemos por qué desde Tarragona o Reus no puede implantarse también».

Una hora y media

La presidenta del ente económico se muestra convencida de que la implantación de este título de transporte sería un «revulsivo» ya que aportaría «más regularidad» y «más frecuencias».

La empresa Plana opera la línea que enlaza Tarragona y Barcelona. La compañía ha presentado una propuesta al Departament de Territori i Sostenibilitat para mejorar el servicio regular. El documento se basa, por un lado, en el incremento de las frecuencias y, por el otro, en reducir el tiempo de viaje. Ahora, una parte de los autobuses a Barcelona son los que pasan primero por el aeropuerto. Según explica el gerente de la empresa de transporte, Josep Albert Vallcorba, la propuesta no tan solo quiere ajustar este aspecto, sino que también plantea cambios en la entrada a Barcelona, para que el trayecto sea más corto.

«Es una línea que se planteó para dar servicio a los universitarios y como la mayoría de las facultades están en la Diagonal, el autobús entra por allí», describe Vallcorba. En función de la intensidad del tráfico, desde que llega a Barcelona hasta la parada de Passeig de Gràcia, puede tardarse entre 30 y 40 minutos. Esto hace que el desplazamiento en autobús hasta la capital catalana sea de de entre 1 hora y 45 minutos y dos horas, en función de si pasa por el aeropuerto o no.

Con el objetivo final de reducir este tiempo, el operador se plantea la posibilidad de cambiar la ruta y, en lugar de entrar por la Diagonal, hacerlo por Gran Via de les Corts Catalanes. «Allí ahora hay dos carriles reservados para el bus, de forma que tan solo hay que estar pendiente de los semáforos, pero la entrada es como un cohete», añade Vallcorba.

Según los primeros cálculos, el acceso por Gran Via permitiría que en una hora y media pudiera llegarse a Passeig de Gràcia. Es una propuesta que la empresa está estudiando, con vistas a los cambios en materia ferroviaria que supondrá la entrada en funcionamiento de la variante de la costa. Aunque no hay una fecha para el inicio de la explotación comercial de la nueva línea, Salou se quedará sin la estación de la calle Carles Roig, concentrándose todos los servicios desde el apeadero de Salou-PortAventura.

Problemas de presupuesto

Por su parte, los cambrilenses también sufrirán cambios. En este caso, la actual estación también cerrará sus puertas y el servicio se concentrará en la nueva terminal, ubicada en las afueras. Aunque los alcaldes ya pactaron con la Generalitat los servicios ferroviarios postentrada en funcionamiento de la variante, la perspectiva es de que crecerá la utilización del autobús.

Con todo, la presidenta de la Cambra de Comerç de Tarragona defiende que la Generalitat debe acabar con este agravio hacia las comarcas tarraconenses y que las principales poblaciones del Camp de Tarragona cuenten también con el título 10/120. «Es un tema muy importante, porque al menos habría una contraprestación al pésimo servicio ferroviario que tenemos», añade Roigé.

Desde la Generalitat, el Departament de Territori i Sostenibilitat avanza que por el momento no se contempla una opción que en los territorios en los que se ha implementado ha disparado la utilización del transporte público terrestre.

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